Mostrando las entradas con la etiqueta agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta agua. Mostrar todas las entradas

(80) DE LOS COMPROMISOS A LAS ACCIONES EN EL LOGRO DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO / Rodrigo Restrepo G

. 20 de septiembre de 2011
0 comentarios


Ya ha transcurrido poco más de una década desde que los gobiernos se comprometieron con reducir de manera drástica el hambre, la pobreza extrema, el analfabetismo y un grupo de enfermedades con un alto impacto en las comunidades, entre otros compromisos. Para tal fin, concertaron ocho grandes objetivos, cada cual con sus respectivas metas y cada meta con sus indicadores de medición, y se fijaron una fecha límite, que en su mayoría quedó para el 2015, con algunas excepciones en algunos de los indicadores, cuyas fechas quedaron para antes o para después.
Esta iniciativa, que viene siendo apoyada por las diferentes agencias del Sistema de Naciones Unidas y otras instituciones, cuyo mandato está relacionado con el Desarrollo, viene siendo monitoreada a fin de conocer el curso de las acciones y proponer y aplicar nuevos procesos en procura de alcanzar los objetivos trazados. En este trasegar, en el informe más reciente, publicado en junio de 2011, se evidencia que se va por buen camino y se han alcanzado varios logros, a pesar de la crisis económica global de 2008-2009 y de otros procesos críticos tales como el de los alimentos (2008 y 2011), el de la energía (2008-2010) y los cada vez más agudos desastres secundarios a los fenómenos hidrometeorológicos y geológicos en la era del cambio climático.

Cabe mencionar, por una parte, que si se mantiene el ritmo actual de los avances, no se lograrían la totalidad de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. Y por otra parte, algunos de estos logros se desdibujan cuando en el otro extremo, representado por comunidades con problemas desatendidos, se generan inequidades y no se acompañan de políticas reales y efectivas de protección. Sería como ahorrar en un bolsillo roto. Mientras se miden los depósitos, no nos percatamos de los egresos y, al final, la alegría de lo que creíamos alcanzado se convierte en desilusión al descubrir la realidad del “desfalco”.


El sector de la salud ha tenido un rol importante en los logros obtenidos, toda vez que tres de los ocho ODM están directamente relacionados con la salud, y otros tres tienen metas e indicadores donde interviene el sector de la salud. En este contexto, el sector de la salud ha contribuido grandemente con sus esfuerzos y políticas para el logro de los ODM. Pero se hace necesario, a tres años de iniciar la medición final, intensificar las acciones y metodologías y acompañarlas de estrategias e indicadores de protección de logros.


Es hora de planificar los próximos objetivos para una nueva alianza global en busca del desarrollo, la equidad, el bienestar y la abundancia, en el marco de un nuevo paradigma de conciencia colectiva de la humanidad. Para que realmente merezcamos llamarnos Seres Humanos


Lecturas recomendadas:


Safe Creative #1110140297877

(06) EL AGUA EN SITUACIONES DE DESASTRE / Rodrigo Restrepo y Jorge Victoria

. 24 de junio de 2006
0 comentarios

Cualquier evento adverso o desastre, independientemente de su origen, tiene un efecto, leve o severo, sobre la infraestructura de los sistemas de abastecimiento de agua potable y saneamiento básico. Incluso, en situaciones donde interviene la mano del hombre, en especial en grandes movilizaciones de personas por causa de disturbios internos o desplazamientos forzados por la violencia, la principal adversidad se encuentra en los problemas de seguridad para el acceso de las poblaciones a las fuentes de agua o a la ayuda humanitaria.

La mayor probabilidad de enfermarse y morir por causa de enfermedades relacionadas con condiciones inadecuadas del abastecimiento del agua o del saneamiento básico la tienen las personas afectadas por los desastres, más que por cualquier otra causa. Las más importantes enfermedades de ese tipo son las diarreicas y otras cuya principal forma de transmisión es por la vía fecal-oral. Su transmisión es favorecida por el saneamiento inadecuado, las malas condiciones de higiene y el agua contaminada. Otras enfermedades vinculadas a la calidad del agua y el saneamiento son las transmitidas por vectores relacionados con los desechos sólidos y el agua.

Los programas de emergencia en materia de abastecimiento de agua y saneamiento básico deben tener como principal finalidad la de garantizar una cantidad mínima de agua potable y reducir la transmisión de las enfermedades propagadas por vía fecal-oral así como la exposición a vectores de enfermedades. En el objetivo de contribuir a crear las condiciones necesarias para que las personas afectadas puedan continuar con su vida cotidiana, es importante que se cumpla sin menoscabo de su dignidad y en condiciones que sean cómodas y seguras.

Para la satisfacción de las necesidades de poblaciones afectadas por los desastres se debe tener total comprensión de la situación, sin omitir factores tan importantes como el factor político, la seguridad y la evolución de la situación. Los damnificados, los organismos humanitarios, los donantes y las autoridades locales necesitan saber que las intervenciones son apropiadas y eficaces. Por eso, es vital proceder al análisis preciso de los efectos del desastre y del impacto directo sobre los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento y confrontarlo con los riesgos y las necesidades en la salud pública. Si la comprensión y la determinación del problema no son correctas, las acciones que se lleven a cabo serán desacertadas.

La población afectada por un desastre debe tener la oportunidad de participar en la formulación y ejecución del programa de asistencia. Esto toma mayor relevancia y se torna imperativo cuando esa misma población ha participado en los programas de mitigación y preparativos dentro de los procesos de gestión del riego.

Después de un desastre es posible que no se disponga de suficiente agua para satisfacer las necesidades fisiológicas, de ahí la importancia de contar con un nivel mínimo de agua potable que asegure la supervivencia y evite problemas de salud relacionados con un abastecimiento de agua inadecuado, ya sea por las malas condiciones de higiene o por el consumo de agua contaminada.

El acceso al agua para las personas víctimas de un desastre deben ser seguro y la cantidad de agua ha de ser suficiente para el consumo, para la cocción de los alimentos y para la higiene personal y doméstica. Los lugares públicos de abastecimiento de agua deben estar lo suficientemente cerca de los alojamientos para posibilitar el acceso de la cantidad mínima de agua.
El agua debe tener un sabor aceptable y ser de calidad suficiente para beber y para su utilización en la higiene personal y doméstica sin riesgos significativos para la salud. Se deben tomar todas las medidas necesarias para evitar la contaminación del agua durante el proceso de transporte, almacenamiento o abastecimiento.

La población deberá disponer de instalaciones y utensilios adecuados para recoger, almacenar y utilizar cantidades suficientes de agua para beber y cocinar y para la higiene personal, así como para que el agua potable mantenga su inocuidad hasta el momento de consumirla.

Además de proporcionar las instalaciones adecuadas para el lavado de manos, de ropas, de utensilios de cocina y para el baño personal, se deben implementar los programas educativos necesarios que puedan garantizar la conservación de las medidas de higiene necesarias para el buen uso del recurso.



Safe Creative #0810061056430