(86) LAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES SÍ SON TRANSMISIBLES / Rodrigo Restrepo G

. 20 de noviembre de 2013
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Quizá suene descabellado el título de este ensayo, pero de eso se trata, de aprovechar estos espacios que brinda la Web para colocar ideas en la comunidad e intercambiar y aportar al foro, con sus comentarios y sustentos.

Al grupo de enfermedades no transmisibles que son del mayor interés para la salud pública, pertenecen:
las enfermedades cardiovasculares, los diferentes tipos de cáncer; afecciones metabólicas o endocrinas como la diabetes y la obesidad; la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, la Enfermedad Renal Crónica, entre otras. Todas ellas son reconocidas por el común de la gente como enfermedades de la edad (referidas a las personas adultas mayores), achaques de la vejez, y toda una serie de estigmas y mitos.
Pero la realidad es que la mayoría de este grupo de enfermedades surgen como parte de un proceso de transmisión, llamado por uno de mis colegas como “de generación en degeneración”. Son el producto de los excesos de la juventud, cuando nos creemos los dueños del mundo y que nunca se nos va a acabar; pero también, son las consecuencias de los hábitos adquiridos de manera consuetudinaria y sin mala fe por parte de nuestros seres queridos.

En la infancia se aprenden los principios y los valores que los padres inculcan en sus hijos, los cuales terminan afianzándose o rechazándose de plano en la adolescencia. Justamente en mi infancia aprendí que cuando los hábitos de las personas atentan contra ellas mismas y contra su prójimo, se les llama vicios; mientras que si los hábitos producen bienestar a sí mismos y a sus congéneres, se les llama Virtudes. Precisamente, lo que muchos padres, madres, tíos, primos, amigos, conocidos y desconocidos están inculcando en los menores de edad son hábitos poco saludables, para nada generadores de bienestar: el consumismo de bienes y servicios sin una real necesidad o satisfactor desatendido; el estrés y la vida sin tiempo para nada; el sedentarismo o la poca disposición o capacidad para la realización de la actividad física mínima recomendada; la alimentación desbalanceada, baja en nutrientes, alta en calorías y muy alejada del mínimo recomendado de consumo de frutas y verduras; el uso nocivo, compulsivo o pesado del alcohol; el consumo y exposición al humo del tabaco y sus derivados, entre otros.

Todos estos hábitos, que para nada son virtudes, son los que los seres humanos han transmitido “de generación en degeneración”, “contribuyendo” a la transición epidemiológica global actual, donde la principal carga de enfermedad, discapacidad y muerte de la humanidad la constituyen, en más de dos terceras partes, las llamadas enfermedades no transmisibles. Quiero decir entonces que cuando a los menores les transmitimos hábitos poco saludables, como fumar, comer en exceso y con altas cantidades de grasa; usar el salero en la mesa del comedor, muchas veces sin probar previamente los alimentos; tomar en exceso bebidas azucaradas; dedicar demasiado tiempo libre frente al televisor; no aprovechar los todavía escasos espacios públicos para el esparcimiento, como los parques y ciclovías; cuando se les transmite la costumbre de que si en una fiesta o reunión no hay embriaguez, no hay diversión; y lo peor aún, cuando se les transmite la intolerancia y las respuestas soeces, agresivas y violentas ante las mínimas adversidades; en todos estos casos, les estamos transmitiendo en el largo, mediano y en algunos casos, en el corto plazo, la probabilidad muy alta de padecer alguna de estas enfermedades arriba mencionadas.

La buena noticia es que a esta epidemia se le pueden aplicar las estrategias de vigilancia y control en salud pública, hasta lograr reducirla y, por qué no, eliminarla. El hecho de tener priorizadas para Colombia unas metas y estrategias en el Plan Decenal de Salud Pública 2012 – 2021, en la Dimensión de Vida saludable y condiciones no transmisibles, implica una vigilancia epidemiológica sobre una serie de indicadores alrededor de los modos, condiciones y estilos de vida saludable y el comportamiento de la carga de las enfermedades crónicas prevalentes, con una amplia participación transectorial y comunitaria, acompañados de las inversiones requeridas en los diferentes entornos para la promoción de estilos de vida saludables.

Además del trabajo que toda esta labor representa para lograr reducir el riesgo de los adultos jóvenes y de edad media que ya vienen afectados por los hábitos poco o nada saludables y que incluye el fortalecimiento del sistema de salud para afrontar la epidemia, nuestro reto es el de saber transmitir a los menores de edad los hábitos y estilos de vida que son protectores para la salud, acompañados de la transformación positiva de los entornos, que promuevan una cultura de la salud y del autocuidado.

Tenemos que saber transmitir a los menores de edad, ahora sí, de generación en generación, los buenos hábitos del uso apropiado del tiempo libre; de poder acceder y disfrutar de un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física, lo cual implica adecuaciones de infraestructuras y de procesos en los entornos escolares. Brindarles y garantizarles el derecho a la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida; y que en la transición a la incorporación de otros alimentos, enseñarles a comer frutas sin necesidad de endulzarlas; jugos con muy poco azúcar; comidas bajas en sal y sus dos o tres porciones diarias de vegetales, de diferentes colores. La mejor enseñanza es el ejemplo y el mejor ejemplo es que los menores nunca nos vean fumando o embriagados o haciendo uso de la violencia o la vulgaridad expresa o tácita.

Con toda esta transformación de hábitos alimentarios, de actividad física, de uso adecuado del tiempo libre y de los entornos adaptados para ello, sumado a las inversiones en la transformación positiva de los entornos y el trabajo responsable, honesto, justo y equitativo de las autoridades pertinentes en otros determinantes de la salud, lograremos controlar la transmisión pandémica de las enfermedades no transmisibles que, de no intervenirla, podría no solo reducir la esperanza de vida al nacer sino quizá diezmar la especie humana, antes que cualquier otra enfermedad infecciosa.

Abogo por la transmisión generacional de estilos de vida saludable y por una cultura que proteja la salud comunitaria desde los diferentes entornos de la dimensión humana. Y complemento con un par de documentales alusivos a la obesidad.





Lecturas recomendadas:
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(85) EL VERDADERO DESAFÍO PARA LA SALUD PÚBLICA: CAMBIAR LOS HÁBITOS / Rodrigo Restrepo G

. 31 de mayo de 2013
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Contrario a lo que se pudiera pensar, la principal causa de enfermedad y de muerte en el mundo no está representada por las enfermedades transmisibles o infecciosas sino por eventos que son el resultado de nuestros hábitos: las enfermedades no transmisibles. En la medida en que los países fueron adquiriendo mayores accesos a la tecnología, a la industrialización y al desarrollo, sumado a la migración urbana, las comunidades comenzaron a cambiar sus hábitos naturales por otros que paulatinamente han sido inculcados por los sistemas sociales, políticos y económicos.

La industria tabacalera colocó de moda el hábito de fumar, presentándolo como un indicador de éxito, promovido desde la industria cinematográfica. Hoy podríamos acuñar el eslogan: “…Cigarrillos equiX, produciendo el mejor cáncer del país…” Realmente, la compensación que haya realizado la industria tabacalera a las personas afectadas por el humo del tabaco no se compadece con el incremento exponencial de los diversos tipos de cáncer que se ha demostrado son consecuencia del consumo del cigarrillo. El Cáncer de Pulmón pasó del 8º lugar en 1990 al 5º lugar en 2010 como causa de muerte en el mundo; en Colombia el Cáncer ocupó  el 3º lugar como causa de mortalidad en 2010. Y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es otro de los eventos en salud que surgen como resultado del consumo del tabaco y de respirar en ambientes cargados con humo de tabaco.

Se toman medidas de todo tipo para desestimular el consumo de cigarros. Una de las más exitosas en Colombia ha sido la de declarar espacios libres de humo y prohibir el consumo en recintos cerrados. ¡Qué alivio!  Otras medidas han consistido en avisos de advertencia en las cajetillas, también reguladas en Colombia; mayores impuestos (en marcha), prohibiciones totales de mercadeo, patrocinio y publicidad en medios masivos de comunicación, en espectáculos deportivos, en patrocinio de clubes deportivos, entre otros.

En la medida en que las comunidades han mejorado su poder adquisitivo, acceden a tecnologías novedosas que fomentan el sedentarismo. Primero fue el Atari y el control remoto; ahora ya ni menciono equipo tecnológico alguno, pues en el corto tiempo se queda obsoleto. Ese mismo crecimiento y desarrollo económico también ha influido en los hábitos alimentarios, incrementando el consumo de las comidas con alto contenido en grasas y en sal, sin mencionar los aditivos y preservantes que paulatinamente han sido estudiados y reducido su utilización, sin alcanzar aún el óptimo deseado. El acceso exagerado a bebidas azucaradas con una amplia gama de colores y de sabores; la reducción paulatina y sostenida en el consumo de verduras (hortalizas) y de frutas, y no podía faltar el uso nocivo de las bebidas alcohólicas, también ligado publicitariamente al éxito, han sido otros de los cambios de comportamientos que han influido de manera global en la salud de las comunidades, constituyéndose en factores de riesgo demostrado para reducir la salud.

Son las enfermedades cardio-cerebrovasculares, como la hipertensión arterial, el infarto agudo del miocardio y los accidentes cerebro-vasculares, las principales consecuencias de la adquisición de estos hábitos poco o nada saludables. En Colombia y el mundo, son, de lejos, la causa número 1 de enfermedad y de muerte.

Para contrarrestar este panorama epidemiológico será necesario transformar estos y otros hábitos identificados como nocivos, verdaderos factores de riesgo para la principal carga de enfermedad en el mundo. Se han definido cuatro estrategias que han de impactar en los principales 4 grupos enfermedades no transmisibles, por lo que se le ha denominado Estrategia 4 x 4, consistente en incrementar la práctica de la actividad física; reducir al máximo, ojalá a cero, el consumo de tabaco; incrementar el consumo de frutas y verduras; y reducir el uso nocivo del alcohol. Para tal fin, será necesario apuntar, por una parte, en la transformación positiva de los entornos, brindando las facilidades para la actividad física en los barrios, las escuelas, las universidades y en los lugares de trabajo, así como facilidades para el acceso al consumo de frutas y verduras. Pero también habrá que fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones que tendrán que generar novedosas acciones de promoción de la salud y prevención y atención de los enfermos.

En este cometido será útil apropiarse de elementos ya conocidos y probados, como la Atención Primaria en Salud, en su concepción moderna, donde se conjugue la transectorialidad, un apropiado modelo de salud y la participación ciudadana, social y comunitaria. La movilización social es una de las herramientas que, bien utilizada, potencializa el empoderamiento ciudadano para la salud y la transformación comportamental.

El Plan Decenal de Salud Pública 2012 - 2021, construido de manera participativa en el País, contempla en la Dimensión de Vida Saludable y Condiciones no Transmisibles, las diferentes metas e indicadores que serán parte importante de nuestra labor en salud pública para impactar la salud de los colombianos frente las enfermedades no transmisibles. En el nivel territorial habremos de identificar las acciones claves estructurales, de procesos y de resultados que habrán de contribuir con el logro de los objetivos del Plan.

Complemento de esta lectura es el Video Institucional de la Subdirección de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, acerca de este Reto.



Referencias:
  • Global Burden of Disease Study, 2010, Reino Unido, Internet, Consultado 30/05/2013, Disponible en: http://www.healthmetricsandevaluation.org/
  • Salud en las Américas 2011, Organización Panamericana de la Salud, Washington, Internet, Consultado el 30/05/2013, Disponible en: http://www.paho.org/saludenlasamericas/
  • Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, 2003, Internet, Consultado el 30/05/2013, Disponible en http://bit.ly/cmctabaco (http://www.who.int/tobacco/framework/WHO_fctc_spanish.pdf)
  • Ley 1335 de 2009: “Disposiciones por medio de las cuales se previenen daños a la salud de los menores de edad, la población no fumadora y se estipulan políticas públicas para la prevención del consumo del tabaco y el abandono de la dependencia del tabaco del fumador y sus derivados en la población colombiana", Colombia, Internet, Consultado el 30/05/2013, Disponible en http://bit.ly/ley1335 (http://web.presidencia.gov.co/leyes/2009/julio/ley133521072009.pdf) 
  • Resolución 3961 de 2009: “Por la cual se establecen los requisitos de empaquetado y etiquetado del tabaco y sus derivados”, Colombia, Internet, Consultado el 30/05/2013, Disponible en: http://bit.ly/res3961 (http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=37727)
  • Plan Decenal de Salud Pública 2012 – 2021. Ministerio de Salud y Protección Social, Colombia, Internet, Consultado el 30/05/2013, Disponible en http://www.minsalud.gov.co/plandecenal/Paginas/home2013.aspx 
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(84) DÍA MUNDIAL DE LA SALUD 2013 – LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL / Rodrigo Restrepo G

. 31 de marzo de 2013
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El Tema-Lema para el Día Mundial de la Salud este año gira alrededor de la Hipertensión Arterial, una condición de salud que tiene una doble connotación, pues en sí misma es una enfermedad que tiene todo un complejo de causalidades y efectos que pueden llevar a la muerte de manera silenciosa. Pero por otra parte, se constituye en un factor de riesgo para otras enfermedades, principalmente cardiovasculares, que en su coexistencia agravan el pronóstico de quien las padece.


Cada año, la Organización Mundial de la Salud celebra el 7 de abril como el Día Mundial de la Salud, en conmemoración a la fecha de su constitución, que data de 1948; y el tema-lema es seleccionado de acuerdo con una esfera de interés prioritario para la salud pública mundial en virtud de su alto impacto negativo sobre las comunidades.

Entre las principales razones para la selección del tema este año, se tiene que:

  • En el grupo de las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de muerte y enfermedad en todo el mundo, en particular, es causa de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, ceguera, vasculopatía periférica e insuficiencia cardiaca. Este riesgo se ve incrementado si la enfermedad coexiste con otras, en especial con la diabetes.
  • Uno de cada tres adultos en el mundo padece hipertensión arterial. Esta proporción aumenta con la edad: mientras en el grupo etáreo de 20 a 40 años se puede hallar hipertensión arterial en el 10% de ellos, de los 50 a 60 años esta proporción se incrementa al 50%.
  • A pesar de la eficacia de los medicamentos disponibles para su tratamiento y del bajo costo para controlarla, existen bajas tasas de tratamiento y control de la enfermedad en pacientes diagnosticados y mucho desconocimiento en la población general acerca de los factor de riesgo para la adquisición de esta enfermedad
  • En Colombia se ha estimado que un 49% de los ataques cardíacos y un 62% de los trastornos cerebrovasculares son causados por la hipertensión arterial. En la consulta externa es la causa más frecuente de motivo de consulta en la población general, en especial en la población mayor de 45 años, en ambos sexos.
  • De las primeras 20 causas de egreso hospitalario, las enfermedades isquémicas del corazón ocupan el tercer lugar aportando un 3,5% del total, la insuficiencia cardíaca aporta el 2,0% y la diabetes mellitus, el 1,6%. En el grupo de personas mayores de 50 años de edad, la enfermedad isquémica del corazón y la insuficiencia cardíaca congestiva ocupan el primer lugar de egresos hospitalarios.
  • Las enfermedades cardiovasculares toman lugares predominantes en el grupo de adultos mayores (65 y más años) como motivo de emergencias médicas: la hipertensión, la diabetes mellitus y las enfermedades isquémicas del corazón se encuentran entre las 10 primeras causas de consulta en el servicio de urgencias. Cuando se analizan los primeros motivos de consulta en el servicio de urgencias según el sexo, se aprecia que los hombres mayores de 45 años consultan principalmente por hipertensión arterial. En los mayores de 60 años además de la hipertensión arterial, las enfermedades del corazón y las cerebrovasculares se encuentran entre las 10 primeras causas de consulta. Las mujeres muestran un comportamiento similar con relación a la consulta por hipertensión arterial.
  • La Encuesta Nacional de Salud-2007, mostró que en el servicio de consulta externa la enfermedad hipertensiva lidera como causa de consulta en la población mayor de 45 años, con un 17,6% del total de las consultas médicas.
No obstante lo anterior, la hipertensión arterial no solo se puede prevenir sino que se puede tratar de manera apropiada y a bajo costo, pudiéndose evitar muertes y discapacidades secundarias a las complicaciones de la enfermedad.


El mensaje a mis amables lectores, en concordancia con los objetivos de esta fecha, va encaminado a que cada cual conozca cuáles son sus números de las cifras de la tensión arterial. Su medición se expresa en milímetros de mercurio (mmHg), que es lo que mide el equipo utilizado para ello, llamado tensiómetro. El primer valor corresponde a la presión sistólica, que es cuando el corazón se contrae; y el segundo valor, que se coloca como en el denominador de un número fraccionario, corresponde a la presión diastólica, que es la que queda en las arterias cuando el corazón se relaja. Con base en esto, la presión arterial normal es aquella que se encuentra por debajo de 140/90 mmHg. Si la medición alcanza o supera esta cifra, probablemente ya se tiene la enfermedad.

Conocer la cifra de tensión arterial es apenas el primer paso, pues si la cifra es normal, es bueno saber que no se está exento de padecerla más adelante en el transcurso de la vida, por lo que es pertinente iniciar acciones correctivas en el estilo de vida que contribuyen altamente a evitar su aparición.

Pero si las cifras de la tensión arterial ya superan el valor normal, es pertinente saber que no solo se puede controlar con medidas no farmacológicas y cambios en el estilo de vida, sino que también existen medicamentos que ayudan a controlarla, cuando las medidas no farmacológicas no son suficientes. Lo habitual es una combinación de ambas medidas, pero esto ya es una decisión que se toma en concertación con su médico tratante.

También es bueno saber que podemos detectar a tiempo si nos encontramos a riesgo de padecer esta y otras condiciones que pueden afectar la salud cardiovascular. Una de estas maneras de detectar el riesgo es a través de mediciones específicas del peso, la talla, el índice de masa corporal y la circunferencia abdominal. La combinación de estas mediciones nos da un indicador que no solo nos predice el riesgo potencial de enfermar del corazón y los grandes vasos sanguíneos, sino que, además, nos da pistas de por dónde debemos empezar a reducir y hasta eliminar dicho riesgo. Esto lo conoce su médico.

No obstante, existen aplicativos que ayudan a realizar este autoanálisis. Uno de ellos es el que ha dispuesto el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, a través de su Web, disponible en la URL: http://www.minsalud.gov.co/salud/Paginas/Peso-saludable.aspx el cual arroja una ficha técnica de los resultados su medición y las recomendaciones, articuladas con el Sistema de Salud.

En conclusión, la hipertensión arterial es un enemigo silencioso capaz de producir la muerte de una manera súbita y sin producir ningún síntoma previo. Si detectas al enemigo lo puedes evitar. Valora tu riesgo. Conoce tus cifras de tensión arterial y actúa en consecuencia, previniendo la enfermedad, reduciendo el riesgo o tratando la enfermedad con el apoyo de los profesionales de la salud. Disminuir la cantidad de sal de los alimentos es una de las medidas más costo-efectivas para la conservación de la salud y el bienestar frente a esta enfermedad. Otras medidas para reducir el riesgo de hipertensión arterial comprenden la activación del corazón a través de la actividad física regular:  30 minutos diarios de caminata son suficientes. Finalmente, la alimentación sana y balanceada en carbohidratos, proteínas y menos grasas son el complemento para la prevención y el control apropiado de la enfermedad. El exceso en la grasa de los alimentos endurece las arterias y agota el corazón. Coma sano, reduzca los fritos e incremente el consumo de frutas y verduras.

A continuación el mensaje de la Dra. Clarissa Etienne, Directora de la Organización Panamericana de la Salud, con ocasión del Día Mundial de la Salud 2013.


Lecturas recomendadas:

  1. Healthy Living. Documento de la Organización Panamericana de la Salud con aspectos claves para una vida saludable. Disponible en http://172.17.52.4:9091/servlet/com.trend.iwss.user.servlet.sendfile?downloadfile=IRES-1569102706-DACD31B8-31497-31461-9 (consultado en 02-04-2013)
  2. Strategies to monitor and evaluate population sodium consumption and sources of sodium in the diet. Documento técnico de la Organización Mundial de la Salud acerca de una reunión internacional frente al tema y una metodología para la medicion de conocimientos, actitudes y comportamientos relacionadas con el consumo de sodio y la salud. Disponible en: http://172.17.52.4:9091/servlet/com.trend.iwss.user.servlet.sendfile?downloadfile=IRES-743565592-DD102DB0-31587-31556-21 (consultado en 02-04-2013) 
  3. Indicadores básicos de las Enfermedades no transmisibles en las Américas, 2011. Documento técnico de la Organización Panamericana de la Salud. Disponible en: http://172.17.52.4:9091/servlet/com.trend.iwss.user.servlet.sendfile?downloadfile=IRES-220046066-DACD31B8-31497-31461-9 (consultado en 02-04-2013)

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(83) ¿CONTRIBUYEN LOS DESASTRES CON EL DESARROLLO? / Rodrigo Restrepo G

. 28 de junio de 2012
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Japón post-impacto terremoto y tsunami 2011
(AP - marzo 2011 - Tomada de Eltiempo.com)
Hace seis años me lancé en esta nube virtual como Blogger, aunque no era novato en esto de escribir. Y mi primera publicación en ese entonces hacía referencia a este tema: Desastres y Desarrollo. En él, como en casi todos mis escritos, hago una invitación a la acción frente a la gestión del riesgo de desastres, no sin antes iniciar con la conceptualización respectiva.

En alguno de los diferentes eventos en los cuales he intervenido como oferente, alguien me preguntó: ¿...entonces, se requiere que haya desastres para que haya desarrollo? Obviamente que mi respuesta fue un rotundo NO. Y así como coloqué ejemplos de comunidades donde, después de un desastre, la reconstrucción implicó un serio y responsable proceso de gestión del riesgo, reduciendo las vulnerabilidades existentes antes del evento adverso y mitigando aquellas variables que podrían contribuir a la repetición del mismo, si las condiciones de amenaza se repitiesen, también coloqué ejemplos de comunidades en donde, después del desastre, no hicieron otra cosa que reconstruir las vulnerabilidades. Y ya sabemos lo que ha de suceder cuando la amenaza regrese.

Definitivamente, no se requiere que haya un desastre para apuntar al desarrollo. Lo pertinente es que la planeación de las urbes, de cualquier tamaño (o mejor, de todos los tamaños), contemple todas las variables relacionadas con la gestión del riesgo de desastres de manera integral, apoyando acciones para reducir el impacto del desastre potencial, con preparativos de respuesta, con capacitaciones y expansión del conocimiento frente a los riesgos potenciales; con obras de mitigación y la mejor disposición funcional y organizacional para la administración del post-impacto inmediato y de la recuperación a mediano y largo plazo.

Esto debemos considerarlo ya como un Derecho de la Humanidad: "...a vivir con el menor riesgo posible frente a las amenazas derivadas de las fuerzas de la naturaleza". De esto es que debemos concientizar a nuestros pueblos; a contribuir con la gestión del riesgo de desastres desde sus comunidades; a no dejarse engañar por avivatos que formulan proyectos de vivienda en zonas de riesgo; a exigir la revisión de los estudios previos de factibilidad, donde se identifiquen estos aspectos de seguridad y de respeto ambiental; a orientar con sus saberes la planeación de sus entornos.

Entre tanto, la oportunidad es la de aprender de los aciertos y desaciertos ajenos. La Web nos brinda esta oportunidad de conocer experiencias exitosas e identificar aquellas donde la experiencia vivida no ha sido la mejor. Esta es uno de los componentes de la Gestión del Riesgo de Desastres para reducir la vulnerabilidad: la Gestión del Conocimiento.

Lecturas Recomendadas:

1. Crónicas de Desastres - Terremotos en El Salvador, 2001. Reconstrucción de viviendas a damnificados aplicando la estrategia Vivienda Saludable, OPS/OMS, (ver anexo 7-1: Villa Centenario) disponible
aquí. Consultado en junio 28 de 2012.

2. Ferradas, P.: "Riesgos de Desastres y Desarrollo", Lima, Ed. Soluciones Prácticas-ITGD, 2012, p. 220, Perú: Internet, 28 jun 2012, Diponible en:
http://www.solucionespracticas.org.pe/publicacionessp/descarga.php?id=Nzgz

3. Stephenson, R. "Desastres y Desarrollo", s.l; NU. Programa de Entrenamiento para el Manejo de Desastres, 1991, 47 p., USA: Internet, 28 jun 2012, Disponible en: http://www.crid.or.cr/digitalizacion/pdf/spa/doc3842/doc3842.htm  
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(82) ESTIMACIÓN DEL RIESGO DE MOVIMIENTOS EN MASA EN LADERAS / Rodrigo Restrepo G

. 24 de noviembre de 2011
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Comparto con ustedes, amigos lectores, una publicación reciente (2011, ISBN 978-612-4100-01-7), del Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú:


Título: “Manual de estimación del riesgo ante movimientos en masa en laderas”

El documento desarrolla los procedimientos técnicos para la identificación y caracterización del riesgo ante movimientos en masa en laderas. Muestra la metodología y procedimiento para el análisis de la susceptibilidad y vulnerabilidad y presenta también la propuesta de estructura para la elaboración del informe correspondiente.



En relación con este tema, en la sede de Medellín de la Universidad Nacional de Colombia, un grupo de estudiantes de Ingeniería Civil, de la facultad de Minas, expusieron su proyecto de investigación titulado “Monitoreo de taludes en tiempo real con un sistema de fibra óptica basado en redes de Bragg”, mediante el cual se podrán estudiar y medir los movimientos de los taludes en laderas identificadas como de alto riesgo, pudiendo además, a bajo costo, reducir la vulnerabilidad de las comunidades, en la medida en que se podrán lanzar alertas tempranas que habrán de evitar pérdidas de vidas humanas por estos tipos de eventos adversos.

Esperemos que, una vez superada la fase experimental, podamos contar con esta novedosa tecnología, para el beneficio de aquellas comunidades que conviven con el riesgo.

Fuente:

Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI: “Manual de estimación del riesgo ante movimientos en masa en laderas”, Lima; INDECI. Dirección Nacional de Prevención; 2011. 93 páginas, disponible en http://www.crid.or.cr/digitalizacion/pdf/spa/doc18773/doc18773-contenido.pdf, consultado el 24/11/2011.

Universidad Nacional de Colombia sede Medellín: “Fibra óptica para salvar vidas”, 2011, disponible en http://www.minas.medellin.unal.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=179, consultado el 24/11/2011
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(81) IMPACTO DE LOS PREPARATIVOS ANTE UNA AMENAZA DE EPIDEMIA / Rodrigo Restrepo G

. 22 de octubre de 2011
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Mucho hemos insistido en los beneficios de invertir el paradigma de la asignación y utilización de los recursos en emergencias y desastres, dando la mayor proporción a las acciones en los preparativos, lo cual repercute en una menor necesidad de ejecución en respuesta y mucho menos en recuperación[1]. Este es un aforismo del cual tenemos plena conciencia y evidencia los técnicos dedicados a la salud pública, pero no hemos sabido “venderlo” a los tomadores de decisiones, mucho más dedicados mostrar su gestión en término de recursos invertidos en la atención de la crisis, siendo que podemos diseñar indicadores tales como “los techos que no se destruyeron” “las muertes evitadas” “la disminución de las inundaciones” “la reducción de los deslizamientos”, entre otros, que también pueden ser mostrados como parte de la gestión positiva.

Los brotes y las epidemias también hacen parte del concepto de crisis en salud pública, en el cual se incluyen las emergencias y los desastres, por lo que en su abordaje también se tienen las fases de preparativos, mitigación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción, en sus respectivas dimensiones. Es aquí donde tiene su mayor expresión el ejercicio de la epidemiología, como especialidad de la salud pública encargada del estudio del comportamiento natural de las enfermedades con mayor impacto sobre las comunidades y las acciones de prevención, vigilancia y control para evitar o mitigar su impacto.

Así como en desastres se presentan las alertas frente a los eventos de potencial daño sobre las poblaciones (ejemplos: alerta por temporada invernal, alerta de erupción volcánica, alerta de tsunami), en epidemiología también se lanzan alertas frente a situaciones de brotes por enfermedades de interés en salud pública. Las enfermedades priorizadas son monitoreados por el componente de Vigilancia en Salud Pública de los Ministerios de Salud de cada país, quienes realizan monitoreo y análisis de la situación y toman acciones pertinentes para el control de estas enfermedades. A su vez, a través de los Centros Nacionales de Enlace, la información es centralizada por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud donde realizan el análisis correspondiente del comportamiento epidemiológico global de estas enfermedades priorizadas y se lanzan las alertas pertinentes para que las autoridades sanitarias realicen las acciones pertinentes, en el marco de las Funciones Esenciales de la Salud Pública.

Una buena experiencia en Colombia fue la realización del Mundial de Fútbol Sub-20, el cual se desarrolló entre el 29 de julio y el 20 de agosto de este año. A finales del 2010, cuando el Comité Intersectorial iniciaba sus preparativos frente al evento, la Representación de la OPS en Colombia promovió la inclusión del sector de la salud en dicho comité, el cual no había sido incluido desde el marco normativo[2], teniendo como sustento la alerta de introducción del sarampión al país y de expansión en la región de las Américas, toda vez que, con ocasión del Mundial de Fútbol de África en 2010, hubo introducción del sarampión en Argentina, Brasil y Guyana por parte de aficionados susceptibles que habían acudido al encuentro mundial en Sudáfrica.

Todas las acciones de preparativos del sector de la salud en Colombia en las ciudades sedes del Mundial permitieron que el caso índice de sarampión que ingresó por Barranquilla, que paradójicamente no fue por causa de ninguna delegación participante o aficionado turista, fue abordado de manera oportuna y apropiada, hasta el punto que el brote fue controlado en corto tiempo y el impacto sobre la salud de población colombiana frente a esta enfermedad inmunoprevenible ha sido altamente positivo: sólo 7 casos confirmados por laboratorio, todos circunscritos al Distrito de Barranquilla, entre el 5 de agosto y el 11 de septiembre, lo cual es un indicador del impacto de las acciones en salud pública desarrolladas, tanto en prevención, durante los preparativos del Mundial de Fútbol Sub-20, como en el control del brote.


En la medida en que se hace lo que hay que hacer y se hace bien desde el principio, los resultados van a ser acordes con lo que se planifica. Esto es fundamental cuando de seguridad sanitaria se trata, en especial con el fortalecimiento de los equipos humanos de los Mecanismos de Detección, Alerta y Respuesta del componente de Vigilancia y Control de la Salud Pública.

Lecturas recomendadas:

1. Restrepo R.: “De los preparativos para desastres”, Blog GiraMundo, enero, 2011, disponible en: http://giramvndo.blogspot.com/2011/01/de-los-preparativos-para-desastres.html, consultado en agosto de 2011.

2. Presidencia de la República: “Decreto 4664 de diciembre de 2010”, Por el cual se crea la Comisión Intersectorial de Seguimiento a la Organización de la Copa Mundial Sub 20 de la FIFA Colombia 2011”, disponible en http://bit.ly/D4664-10, consultado en agosto de 2011.

3. Presidencia de la República, Ministerio del Interior y de Justicia: "Decreto 3888 de octubre 10 de 2007", Por el cual se adopta el Plan Nacional de Emergencia y Contingencia para Eventos de Afluencia Masiva de Público, y se conforma la Comisión Nacional Asesora de Programas Masivos, disponible en:  http://servoaspr.imprenta.gov.co/diariop/diario2.pdf?p_tipo=02&p_numero=3888&p_fecha=10/10/2007&p_consec=1262249. Al respecto, sugiero no omitir ver el Comentario No.1 de este post, en: http://giramvndo.blogspot.com/2011/10/81-impacto-de-los-preparativos-ante-una.html#comments

4. Francesco Checchi, Michelle Gayer, Rebecca Freeman Grais and Edward J. Mills: “Public health in crisis affected populations. A practical guide for decision-makers”, Overseas Development Institute, Network Paper 061, London, 2007, 59 páginas, disponible en http://www.odihpn.org/documents/networkpaper061.pdf (original en Inglés), y en http://www.odihpn.org/documents/networkpaper061_spanish.pdf (original en Español), consultado en agosto de 2011.

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(80) DE LOS COMPROMISOS A LAS ACCIONES EN EL LOGRO DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO / Rodrigo Restrepo G

. 20 de septiembre de 2011
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Ya ha transcurrido poco más de una década desde que los gobiernos se comprometieron con reducir de manera drástica el hambre, la pobreza extrema, el analfabetismo y un grupo de enfermedades con un alto impacto en las comunidades, entre otros compromisos. Para tal fin, concertaron ocho grandes objetivos, cada cual con sus respectivas metas y cada meta con sus indicadores de medición, y se fijaron una fecha límite, que en su mayoría quedó para el 2015, con algunas excepciones en algunos de los indicadores, cuyas fechas quedaron para antes o para después.
Esta iniciativa, que viene siendo apoyada por las diferentes agencias del Sistema de Naciones Unidas y otras instituciones, cuyo mandato está relacionado con el Desarrollo, viene siendo monitoreada a fin de conocer el curso de las acciones y proponer y aplicar nuevos procesos en procura de alcanzar los objetivos trazados. En este trasegar, en el informe más reciente, publicado en junio de 2011, se evidencia que se va por buen camino y se han alcanzado varios logros, a pesar de la crisis económica global de 2008-2009 y de otros procesos críticos tales como el de los alimentos (2008 y 2011), el de la energía (2008-2010) y los cada vez más agudos desastres secundarios a los fenómenos hidrometeorológicos y geológicos en la era del cambio climático.

Cabe mencionar, por una parte, que si se mantiene el ritmo actual de los avances, no se lograrían la totalidad de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. Y por otra parte, algunos de estos logros se desdibujan cuando en el otro extremo, representado por comunidades con problemas desatendidos, se generan inequidades y no se acompañan de políticas reales y efectivas de protección. Sería como ahorrar en un bolsillo roto. Mientras se miden los depósitos, no nos percatamos de los egresos y, al final, la alegría de lo que creíamos alcanzado se convierte en desilusión al descubrir la realidad del “desfalco”.


El sector de la salud ha tenido un rol importante en los logros obtenidos, toda vez que tres de los ocho ODM están directamente relacionados con la salud, y otros tres tienen metas e indicadores donde interviene el sector de la salud. En este contexto, el sector de la salud ha contribuido grandemente con sus esfuerzos y políticas para el logro de los ODM. Pero se hace necesario, a tres años de iniciar la medición final, intensificar las acciones y metodologías y acompañarlas de estrategias e indicadores de protección de logros.


Es hora de planificar los próximos objetivos para una nueva alianza global en busca del desarrollo, la equidad, el bienestar y la abundancia, en el marco de un nuevo paradigma de conciencia colectiva de la humanidad. Para que realmente merezcamos llamarnos Seres Humanos


Lecturas recomendadas:


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