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(82) ESTIMACIÓN DEL RIESGO DE MOVIMIENTOS EN MASA EN LADERAS / Rodrigo Restrepo G

. 24 de noviembre de 2011
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Comparto con ustedes, amigos lectores, una publicación reciente (2011, ISBN 978-612-4100-01-7), del Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú:


Título: “Manual de estimación del riesgo ante movimientos en masa en laderas”

El documento desarrolla los procedimientos técnicos para la identificación y caracterización del riesgo ante movimientos en masa en laderas. Muestra la metodología y procedimiento para el análisis de la susceptibilidad y vulnerabilidad y presenta también la propuesta de estructura para la elaboración del informe correspondiente.



En relación con este tema, en la sede de Medellín de la Universidad Nacional de Colombia, un grupo de estudiantes de Ingeniería Civil, de la facultad de Minas, expusieron su proyecto de investigación titulado “Monitoreo de taludes en tiempo real con un sistema de fibra óptica basado en redes de Bragg”, mediante el cual se podrán estudiar y medir los movimientos de los taludes en laderas identificadas como de alto riesgo, pudiendo además, a bajo costo, reducir la vulnerabilidad de las comunidades, en la medida en que se podrán lanzar alertas tempranas que habrán de evitar pérdidas de vidas humanas por estos tipos de eventos adversos.

Esperemos que, una vez superada la fase experimental, podamos contar con esta novedosa tecnología, para el beneficio de aquellas comunidades que conviven con el riesgo.

Fuente:

Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI: “Manual de estimación del riesgo ante movimientos en masa en laderas”, Lima; INDECI. Dirección Nacional de Prevención; 2011. 93 páginas, disponible en http://www.crid.or.cr/digitalizacion/pdf/spa/doc18773/doc18773-contenido.pdf, consultado el 24/11/2011.

Universidad Nacional de Colombia sede Medellín: “Fibra óptica para salvar vidas”, 2011, disponible en http://www.minas.medellin.unal.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=179, consultado el 24/11/2011
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(81) IMPACTO DE LOS PREPARATIVOS ANTE UNA AMENAZA DE EPIDEMIA / Rodrigo Restrepo G

. 22 de octubre de 2011
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Mucho hemos insistido en los beneficios de invertir el paradigma de la asignación y utilización de los recursos en emergencias y desastres, dando la mayor proporción a las acciones en los preparativos, lo cual repercute en una menor necesidad de ejecución en respuesta y mucho menos en recuperación[1]. Este es un aforismo del cual tenemos plena conciencia y evidencia los técnicos dedicados a la salud pública, pero no hemos sabido “venderlo” a los tomadores de decisiones, mucho más dedicados mostrar su gestión en término de recursos invertidos en la atención de la crisis, siendo que podemos diseñar indicadores tales como “los techos que no se destruyeron” “las muertes evitadas” “la disminución de las inundaciones” “la reducción de los deslizamientos”, entre otros, que también pueden ser mostrados como parte de la gestión positiva.

Los brotes y las epidemias también hacen parte del concepto de crisis en salud pública, en el cual se incluyen las emergencias y los desastres, por lo que en su abordaje también se tienen las fases de preparativos, mitigación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción, en sus respectivas dimensiones. Es aquí donde tiene su mayor expresión el ejercicio de la epidemiología, como especialidad de la salud pública encargada del estudio del comportamiento natural de las enfermedades con mayor impacto sobre las comunidades y las acciones de prevención, vigilancia y control para evitar o mitigar su impacto.

Así como en desastres se presentan las alertas frente a los eventos de potencial daño sobre las poblaciones (ejemplos: alerta por temporada invernal, alerta de erupción volcánica, alerta de tsunami), en epidemiología también se lanzan alertas frente a situaciones de brotes por enfermedades de interés en salud pública. Las enfermedades priorizadas son monitoreados por el componente de Vigilancia en Salud Pública de los Ministerios de Salud de cada país, quienes realizan monitoreo y análisis de la situación y toman acciones pertinentes para el control de estas enfermedades. A su vez, a través de los Centros Nacionales de Enlace, la información es centralizada por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud donde realizan el análisis correspondiente del comportamiento epidemiológico global de estas enfermedades priorizadas y se lanzan las alertas pertinentes para que las autoridades sanitarias realicen las acciones pertinentes, en el marco de las Funciones Esenciales de la Salud Pública.

Una buena experiencia en Colombia fue la realización del Mundial de Fútbol Sub-20, el cual se desarrolló entre el 29 de julio y el 20 de agosto de este año. A finales del 2010, cuando el Comité Intersectorial iniciaba sus preparativos frente al evento, la Representación de la OPS en Colombia promovió la inclusión del sector de la salud en dicho comité, el cual no había sido incluido desde el marco normativo[2], teniendo como sustento la alerta de introducción del sarampión al país y de expansión en la región de las Américas, toda vez que, con ocasión del Mundial de Fútbol de África en 2010, hubo introducción del sarampión en Argentina, Brasil y Guyana por parte de aficionados susceptibles que habían acudido al encuentro mundial en Sudáfrica.

Todas las acciones de preparativos del sector de la salud en Colombia en las ciudades sedes del Mundial permitieron que el caso índice de sarampión que ingresó por Barranquilla, que paradójicamente no fue por causa de ninguna delegación participante o aficionado turista, fue abordado de manera oportuna y apropiada, hasta el punto que el brote fue controlado en corto tiempo y el impacto sobre la salud de población colombiana frente a esta enfermedad inmunoprevenible ha sido altamente positivo: sólo 7 casos confirmados por laboratorio, todos circunscritos al Distrito de Barranquilla, entre el 5 de agosto y el 11 de septiembre, lo cual es un indicador del impacto de las acciones en salud pública desarrolladas, tanto en prevención, durante los preparativos del Mundial de Fútbol Sub-20, como en el control del brote.


En la medida en que se hace lo que hay que hacer y se hace bien desde el principio, los resultados van a ser acordes con lo que se planifica. Esto es fundamental cuando de seguridad sanitaria se trata, en especial con el fortalecimiento de los equipos humanos de los Mecanismos de Detección, Alerta y Respuesta del componente de Vigilancia y Control de la Salud Pública.

Lecturas recomendadas:

1. Restrepo R.: “De los preparativos para desastres”, Blog GiraMundo, enero, 2011, disponible en: http://giramvndo.blogspot.com/2011/01/de-los-preparativos-para-desastres.html, consultado en agosto de 2011.

2. Presidencia de la República: “Decreto 4664 de diciembre de 2010”, Por el cual se crea la Comisión Intersectorial de Seguimiento a la Organización de la Copa Mundial Sub 20 de la FIFA Colombia 2011”, disponible en http://bit.ly/D4664-10, consultado en agosto de 2011.

3. Presidencia de la República, Ministerio del Interior y de Justicia: "Decreto 3888 de octubre 10 de 2007", Por el cual se adopta el Plan Nacional de Emergencia y Contingencia para Eventos de Afluencia Masiva de Público, y se conforma la Comisión Nacional Asesora de Programas Masivos, disponible en:  http://servoaspr.imprenta.gov.co/diariop/diario2.pdf?p_tipo=02&p_numero=3888&p_fecha=10/10/2007&p_consec=1262249. Al respecto, sugiero no omitir ver el Comentario No.1 de este post, en: http://giramvndo.blogspot.com/2011/10/81-impacto-de-los-preparativos-ante-una.html#comments

4. Francesco Checchi, Michelle Gayer, Rebecca Freeman Grais and Edward J. Mills: “Public health in crisis affected populations. A practical guide for decision-makers”, Overseas Development Institute, Network Paper 061, London, 2007, 59 páginas, disponible en http://www.odihpn.org/documents/networkpaper061.pdf (original en Inglés), y en http://www.odihpn.org/documents/networkpaper061_spanish.pdf (original en Español), consultado en agosto de 2011.

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(79) SIMULACIONES Y SIMULACROS PARA REDUCIR LA VULNERABILIDAD INDIVIDUAL / Rodrigo Restrepo G

. 28 de agosto de 2011
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Así como el riesgo tiene sus factores, representados por la amenaza (factor externo del riesgo) y la vulnerabilidad (factor interno del riesgo), esta última también tiene sus tres componentes, explicados ya en un post anterior, pero que fundamentalmente son: el conocimiento, la acción y la emoción. Una de las mejores estrategias para conectar el conocimiento con la acción consiste en la participación en ejercicios de simulación y de simulacros, que son totalmente diferentes.

Los ejercicios de simulación son actividades que se realizan “a puerta cerrada”; es decir, alrededor de un escritorio o de una mesa, o en un salón amplio en donde se puedan dividir ambientes hipotéticos. Este ejercicio gira fundamentalmente en torno al manejo de información para la toma de decisiones, el adiestramiento y la evaluación que se realizan mediante una situación hipotética. Aquí intervienen los actores reales cotidianos de la institucionalidad, aunque con relativa frecuencia, dichos actores asumen roles diferentes a sus competencias. El objetivo final del ejercicio de simulación determinará si los roles de los actores deberán ser los propios de sus funciones o si asumen roles diferentes.

Los ejercicios de simulacro corresponden a la ejecución de las actividades de acuerdo con lo dispuesto en los Planes de Respuesta frente a situaciones de emergencias o desastres. Se realizan en los escenarios reales específicos y con las afectaciones basadas en las condiciones reales de amenaza, vulnerabilidad y riesgo de un área específica. Implican la movilización física de recursos tecnológicos, humanos y materiales, con personajes y tiempos reales, orientados por un guión previamente diseñado. Permiten evaluar aspectos, administrativos, operacionales, logísticos y funcionales del sistema a prueba y de los participantes en el ejercicio.

Los resultados de cualquiera de los dos ejercicios deben recopilarse en un informe final y, necesariamente y sin excepción, deben conducir a una evaluación y a la actualización de los planes, protocolos y procedimientos.

Frente a la opción de elegir el tipo de ejercicio, se prefiere iniciar por la simulación, pues su costo es menor y, en el marco de un proceso de fortalecimiento del componente de respuesta frente a emergencias y desastres, es preferible iniciar por lo práctico: manejo de información, toma de decisiones y juego de roles. Cuando el proceso de fortalecimiento presente mayor madurez, se podrá pasar a los simulacros, iniciando por procesos sencillos (de evacuación, por ejemplo) y progresivamente se incrementan nuevas metas y retos.

Los simulacros inicialmente deben ser informados, pues la idea no es desestimular el proceso de fortalecimiento sino, por el contrario, estimular al logro de mayores objetivos. Cuando la madurez del componente de respuesta ante situaciones de crisis por emergencias o desastres es mayor, se podrá proceder a la programación y ejecución de simulacros sin aviso previo.

En todo caso, estos ejercicios no pueden estar orientados por la improvisación. En cualquiera de ellos, así se trate del más simple, debe ser precedido de un proceso de formación, de revisión de protocolos y de procedimientos y de la planificación adecuada de los objetivos y de los resultados esperados, a fin de que se logre el objetivo de aconductuar el conocimiento, se mejoren las habilidades y los tiempos y, finalmente, se tomen estos procesos con la seriedad y la responsabilidad apropiados para, realmente, conducir a la reducción de la vulnerabilidad individual. Para ello debemos apoyarnos en quienes tienen la capacidad técnica, pedagógica y comunicacional que son prenda de garantía de éxito.

En los próximos días se llevará a cabo el tercer simulacro distrital de evacuación de Bogotá y el primer simulacro de evacuación nacional. El 5 de octubre, a las 11 de la mañana en Colombia, participaremos en esta iniciativa de la Dirección de Gestión del Riesgo. Es la oportunidad para que en nuestros lugares de trabajo se vincule al Comité de Emergencias en la organización del respectivo Plan de Evacuación, con todas las variables pertinentes para su inmediata evaluación y la formulación de los ajustes necesarios para que en una próxima situación similar, sea hipotética o real, los tiempos, procedimientos de evacuación y retorno a la normalidad muestren una mejora sustancial.

La modificación de las amenazas, como factor externo del riesgo, tiene su grado de dificultad; pero la reducción de la vulnerabilidad es mucho más fácil en la medida en sabemos lo que hay que hacer y realmente hacemos lo que sabemos que hay que hacer. Prepararnos es nuestra responsabilidad.


Lecturas recomendadas:
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(69) DE LOS PREPARATIVOS PARA DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 26 de enero de 2011
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Culminó el 2010, año que dejó las cifras más altas de afectados, damnificados y daños ambientales por eventos catastróficos alrededor del mundo desde que se conocen registros, lo cual se constituye en un indicador más de referencia en relación con el manejo poco integral de la Gestión del Riesgo.

Es apenas una muestra más de la necesidad de corregir el paradigma de la inversión en la gestión del riesgo, enfocando y ejecutando el mayor porcentaje de los recursos en la prevención, los preparativos y la mitigación, para que la inversión en el post-desastre sea mucho menor. Esto es lo más apropiado desde el punto de vista de las políticas públicas, pues a mayor inversión antes del desastre, menor gasto y más fácil reconstrucción después del desastre.

No obstante lo anterior, también es pertinente destinar recursos para la investigación y la reformulación de estándares, pues en lo que se refiere al régimen de lluvias, no sabemos si éste regrese a los niveles que teníamos unos años atrás, cuando apenas sí se hablaba de cambio climático y de los fenómenos del pacífico.

Mientras las autoridades pertinentes toman las decisiones requeridas, ojalá sin que medie ningún tipo de tratado o compromiso internacional sino por convicción de la conciencia colectiva, al común de los seres humanos nos queda prepararnos y organizarnos para reducir nuestra vulnerabilidad.


(68) QUÉ HACER DESPUÉS DE LAS INUNDACIONES DESDE EL SECTOR DE LA SALUD / Rodrigo Restrepo G

. 22 de diciembre de 2010
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No es necesario contextualizar, pues los medios han sido lo suficientemente amplios en la información relacionada con los efectos de la temporada invernal en Colombia al finalizar el 2010. Basta con decir que, al momento de esta publicación, han sido 28 de los 32 departamentos las entidades territoriales afectadas, en su mayoría por inundaciones y otro número importante afectados por deslizamientos, lo cual ha provocado desplazamiento masivo de las poblaciones.

Es difícil prever desde el punto de vista de la gestión del riesgo si estos efectos se hubiesen podido prevenir; no obstante, para algunos de ellos probablemente la respuesta sea afirmativa. Pero lo que sigue va en tres sentidos, debidamente precedidos de procesos de evaluación de daños y análisis de necesidades mediante equipos multidisciplinarios de respuesta inmediata.

El primero de ellos tiene que ver con la respuesta inmediata a la adversidad, con ayuda humanitaria de emergencia, representada en techo, abrigo, alimentación, agua y saneamiento y atención integral en salud. Para todas estas variables existen estándares mínimos humanitarios, a fin de que dichas respuestas no sean inferiores a las necesidades. El sector de la salud actuará en este período contribuyendo con la conservación de los aspectos sanitarios pertinentes para los alojamientos temporales, en especial en lo relacionado con la reducción del hacinamiento, la disposición adecuada de desecho sólidos, líquidos y excretas; la calidad del agua de consumo humano; el adecuado almacenamiento y manipulación de los alimentos y la disposición de servicios de atención en salud, no sólo de la enfermedad física, mental o psicosocial sino de los programas de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad.

En una segunda fase se debe actuar en dos sentidos: la rehabilitación de los servicios vitales que son necesarios para la subsistencia de los seres afectados por el evento adverso: energía eléctrica, vías de comunicación, medios de comunicación (telefonía, Internet), fuentes de energía (gas, combustible), acueducto y alcantarillado. Por otra parte, en lo que al sector de la salud se refiere, se deben establecer procesos de rehabilitación de los servicios básicos de salud que hayan sido afectados por la catástrofe, en especial los servicios de urgencias y toda la red de respuesta asociada (laboratorios, quirófanos, servicios farmacéuticos, entre otros).

Un segundo aspecto en esta segunda fase es el de la reconstrucción. Para el caso de inundaciones, muchas comunidades retornarán a sus viviendas una vez las aguas vuelvan a sus cauces. Es aquí donde se requerirán mayores recursos económicos de apoyo, especialmente para evitar la reconstrucción de vulnerabilidades. En salud, obviamente que el reforzamiento estructural, no estructural y funcional de las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud será la línea a seguir.

Para las autoridades sanitarias, tanto durante la fase de respuesta como en la de rehabilitación-reconstrucción, se debe fortalecer el sistema de información y de vigilancia epidemiológica para mantener el seguimiento de aquellas enfermedades trazadoras según el tipo y magnitud del evento adverso. Incluir aquí la implementación de la vigilancia epidemiológica de base comunitaria.

Y la tercera fase no es otra que la de la preparación para el próximo evento adverso. No es para descansar sino para evaluar lo sucedido, identificar las necesidades de fortalecimiento institucional, de los planes hospitalarios para emergencias, de todos aquellos aspectos que requieren capacitación, replanteamientos funcionales y pruebas mediante simulaciones y simulacros.

Esta tercera fase es inevitable. No se puede omitir. Es la manera en que las comunidades y las instituciones demuestran que la adversidad es la oportunidad para el desarrollo. Aquí se incluyen las obras de mitigación necesarias para que, si se repitiese el fenómeno natural que originó el desastre, los daños no se vuelvan a presentar, o si se presentan, sean del menor impacto posible sobre las comunidades.



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(59) SOBRE LA VACUNA CONTRA LA INFLUENZA A H1N1 EN COLOMBIA / Martha P. Velandia G.

. 12 de mayo de 2010
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Dando respuesta a las inquietudes planteadas en los diferentes correos electrónicos en contra de la vacuna AH1N1 nos permitimos comunicar:

Aunque la actual pandemia de la influenza A(H1N1)/2009 es considerada moderada en términos de severidad, el virus de la influenza pandémica ha causado en promedio 6-14 muertes por 1,000,000 habitantes(1). Hasta el 9 de abril de 2010, las Américas reportó al menos 8,271 fallecidos entre los casos confirmados en 28 países de la Región(2). Una vacuna segura y efectiva constituye ciertamente una poderosa herramienta para minimizar el daño producido por este virus, complementando las medidas farmacológicas y no farmacológicas.

La vacuna disponible en Colombia fue adquirida mediante un proceso de licitación internacional adelantado en el segundo semestre del 2009 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para los países de la Región de las Américas, garantizando no sólo el mejor precio, sino la mayor calidad y seguridad en el biológico. Esta licitación fue hecha exactamente bajo las mismas condiciones con los laboratorios productores con que se hace año tras año la adquisición de miles de millones de vacunas para los programas ampliados de inmunizaciones de los países de la región.

El Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE) celebró una reunión especial en Ginebra con el fin de analizar varios asuntos y emitir recomendaciones acerca de la vacuna contra la gripe pandémica A(H1N1) 2009. Los expertos señalaron tres objetivos que los países debían fijarse como parte de la estrategia de vacunación contra la pandemia:

• Proteger la integridad del sistema de asistencia sanitaria y la infraestructura esencial del país

• Reducir la morbilidad y la mortalidad;

• Reducir la transmisión del virus pandémico en las comunidades.

El grupo transmitió las siguientes recomendaciones a la Directora General de la OMS:

Como primera medida proteger la infraestructura sanitaria esencial, los países deberán vacunar al personal que presta asistencia. Como al principio no habrá vacunas suficientes, se puede considerar la conveniencia de adoptar un método gradual para vacunar a determinados grupos. El SAGE propuso los siguientes grupos, no sin antes subrayar que los países tienen que determinar el orden de precedencia según las condiciones específicas de cada uno: las embarazadas; los niños mayores de 6 meses de edad que padezcan algún trastorno crónico; adultos jóvenes sanos de 15 a 49 años de edad; niños sanos; adultos sanos de 50 a 64 años; y adultos sanos a partir de los 65 años.

Como algunas vacunas contra la gripe pandémica se producen mediante tecnologías nuevas y su inocuidad no se ha evaluado ampliamente en ciertos grupos de población, es muy importante implantar mecanismos de farmacovigilancia de la mayor calidad posible. Además, será imprescindible que los resultados de los estudios de capacidad inmunógena y de inocuidad y eficacia efectuados con posterioridad a la entrada en el mercado se intercambien rápidamente en la comunidad internacional para que los países puedan hacer los ajustes pertinentes en sus normas de vacunación.

En vista de que las previsiones indican que no habrá vacunas suficientes a escala mundial y de la necesidad de protección contra las cepas del virus que experimentan la llamada " deriva génica", el SAGE recomendó fomentar la producción y el uso de vacunas que contienen coadyuvantes de aceite y agua y las elaboradas con virus vivos atenuados.

Considerando que casi ha llegado a su fin la producción de la vacuna estacional para la temporada gripal 2009-2010 en el hemisferio norte, y que por lo tanto no es probable que afecte a la producción de la vacuna antipandémica, el SAGE no consideró necesario recomendar que se deje de elaborar la vacuna estacional para concentrarse en la producción de la vacuna antipandémica.

Dado lo anterior, el Comité Nacional de Prácticas de Inmunizaciones CNPI, se basó en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud con respecto a las vacunas contra la gripe por A (H1N1) Gripe pandémica (H1N1) 2009 para definir la población prioritaria a vacunar en el país.

En cuanto a la seguridad de la vacuna:

• Desde septiembre del 2009 y hasta la fecha, más de 350 millones de dosis de vacuna contra la influenza pandémica (H1N1) han sido administradas en el mundo a trabajadores de salud, grupos de mayor riesgo y población general(3).

• En las Américas y hasta el 9 de abril del 2010, se han aplicado 34.1 millones de dosis en 22 países de la Región: Anguilla, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bermuda, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Monserrat, Nicaragua, Panamá, Perú, Suriname, Trinidad y Tobago y Uruguay(4).

• La vacuna antipandémica que los países de la Región están utilizando es inactivada, con y sin adyuvante. Hoy en día también existe la vacuna trivalente, la cual incluye la cepa pandémica (H1N1) y las cepas estacionales (H3N2) y B. Esta formulación es similar para los hemisferios norte y sur. Su disponibilidad es aún limitada.

• El perfil de seguridad de la vacuna contra la influenza pandémica (H1N1) 2009 es similar al de la vacuna contra la influenza estacional. Desde que empezó la vacunación (más de 350 millones de dosis administradas a la fecha), no se ha producido ningún evento que cuestione la seguridad de la vacuna contra la influenza pandémica.

o No se ha observado ningún incremento en las tasas de aborto y de muerte intrauterina fetal en las mujeres embarazadas vacunadas contra la influenza pandémica (H1N1), en comparación con las embarazadas no vacunadas(3).

o La tasa de anafilaxis reportada actualmente continúa oscilando entre lo esperado (0.1-1.0 casos/100,000 dosis aplicadas)(6). Se ha hecho especial énfasis en el reconocimiento, adecuado diagnostico y tratamiento de la anafilaxis para evitar desenlaces fatales. Para ello, el grupo de Colaboración Brighton (Brighton Collaboration) estableció definiciones y niveles de certeza diagnostica, los cuales fueron incluidos en la Guía para la Vigilancia de los ESAVI de la vacuna contra la influenza pandémica (H1N1) (2009) de la OPS.

o Sólo se han reportado dos muertes (Canadá y Holanda) cuyas causas están asociadas a errores programáticos(3). Para el caso de Canadá, no se brindó tratamiento médico adecuado y oportuno a la persona que presentó una anafilaxia, lo que desencadenó su fallecimiento; para el caso de Holanda, en vez de la vacuna se aplicó insulina.

o Las autoridades reguladoras de varios países del mundo han evaluado conjuntamente los efectos adversos de la vacuna antipandémica identificados en ensayos clínicos, y han comparado éstos resultados con aquellos existentes sobre la influenza estacional. En conclusión, el perfil de seguridad de ambas vacunas coincide; es decir, los efectos adversos de la vacuna antipandémica observados en ensayos clínicos son similares a los de la vacuna contra la influenza estacional(1).

o Asimismo, luego del análisis de los datos reportados por el sistema VAERS (sistema de reporte de eventos adversos supuestamente atribuibles a la vacunación – EE.UU.) en el periodo octubre-noviembre del 2009, se concluyó que la vacuna contra la influenza pandémica (H1N1) sigue siendo segura, puesto que no hubo incremento alguno de los ESAVIs reportados al comparar la frecuencia de reporte con la vacuna contra la influenza estacional7.

o Están disponibles los resultados de tres ensayos clínicos realizados recientemente en China (12,691 personas entre 3 y 87 años/diferentes formulaciones de vacuna)8, Estados Unidos (niños y adultos/vacuna sin adyuvante)9 y Hungría (355 personas 18-60 años y mayores de 60/vacuna sin adyuvante)10 sobre la seguridad de la vacuna antipandémica. En resumen, estos estudios concluyen:

a) Los eventos adversos reportados fueron moderados y limitados; los ESAVI reportados con mayor frecuencia fueron dolor en el sitio de inyección, tos, rinorrea y congestión nasal; el evento severo y más frecuente fue la fiebre.

b) La frecuencia de las reacciones sistémicas fue similar en todos los grupos etáreos en el estudio multicéntrico, aleatorio, doble ciego y contra-placebo realizado en China. Al incrementarse la cantidad de antígeno (7.5-30 µg), se incrementó el número de eventos adversos; por el contrario, al incrementarse la edad, decreció el número de eventos adversos.

c) El rango de aparición de reacciones locales fue entre 12% y 50%, en tanto que el de las reacciones sistémicas fue entre 16-49% en todos los grupos etáreos (estudio de EE.UU.). Las reacciones sistémicas reportadas con mayor frecuencia en los adultos fueron dolor de cabeza, mialgia y malestar; para los niños fue llanto frecuente, irritabilidad, pérdida de apetito y somnolencia.

d) Se incrementó el número de eventos al administrarse simultáneamente la vacuna antipandémica sin adyuvante y la vacuna contra la influenza estacional (18% vs. 10%). La diferencia se debe a un dolor moderado en el lugar de la inyección reportado por individuos que recibieron ambas vacunas (estudio de Hungría).

o Al 9 de abril del 2010, en las Américas se ha notificado 1,135 ESAVIs, de los cuales 65 han sido clasificados como eventos serios[*].

Para concluir, la presente pandemia de gripe es un suceso bien documentado desde el punto de vista científico, en el que la aparición y la propagación de un nuevo virus gripal ha causado una pauta de morbilidad desacostumbrada en todo el mundo. No se trata una cuestión arbitraria de invención de palabras, definiciones o polémicas. Calificar la pandemia de "falsa" supone pasar por alto la historia y los datos científicos recientes y trivializar la muerte de más de 14 000 personas y los numerosos episodios de enfermedad grave que han sufrido muchas más.

A medida que avancemos, el mundo seguirá enfrentándose a numerosos problemas sanitarios repletos de dificultades. Los recursos con que contamos para resolverlos son limitados, especialmente en los países en desarrollo, y encontrar formas de hacerlo del mejor modo posible es responsabilidad conjunta de los Estados Miembros y de organizaciones, como la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, así como de la OMS.

Finalmente se recomienda revisar referencia bibliográfica confiable como las publicadas en revistas donde la publicación y la revisión es hecha por pares como la siguiente:

1. Pfeifer D, Alfonso C, Wood D. Defining the safety profile of pandemic influenza vaccines. Lancet (2009). Published online December 16. DOI: 10.1016/S0140-6736(09)62133-4.

2. Organización Panamericana de la Salud (OPS). Actualización Regional de la Pandemia (H1N1) 2009 (sitio en Internet). Consultado el 9 de abril en:
http://new.paho.org/hq/index.php?option=com_content&task=view&id=2597&Itemid=569

3. Personal communication with Dina Pfeifer, Quality, Safety and Standards Team, World Health Organization.

4. Reporte de los países a la Organización Panamericana de la Salud.

5. Organización Panamericana de la Salud (OPS). Vacunación Segura: ¿Cómo enfrentar los eventos supuestamente atribuibles a la vacunación o inmunización? OPS: 2002.

6. World Health Organization. Global Advisory Committee on Vaccine Safety. 3-4 December, 2009. Wkly Epidemiol Rec 2009; 5 (85) 29-31

7. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Safety of Influenza A (H1N1) 2009 Monovalent Vaccines – United States, October 1 – November 24, 2009. MMWR Vol. 58 / No 48.

8. X-F Liang, H-Q Wang and J-Z Wang et al. Safety and immunogenicity of 2009 pandemic influenza A H1N1 vaccines in China: a multicentre, double-blind, randomized, placebo-controlled trial. Lancet (2009). Published online December 16. DOI: 10.1016/S0140-6736(09)62003-1.

9. E Plennevaux, E Sheldon, M Blatter, M-K Reeves-Hoché and M Denis. Immune response after a single vaccination against 2009 influenza A H1N1 in USA: a preliminary report of two randomized controlled phase 2 trials. Lancet (2009) Published online December 16. DOI 10.1016/S0140-6736(09)62026-2

10. Z Vajo, F Tamas, L Sinka and I Jankovics. Safety and immunogenicity of a 2009 pandemic influenza A H1N1 vaccine when administered alone or simultaneously with the seasonal influenza vaccine for the 2009–10 influenza season: a multicentre, randomized controlled trial. Lancet (2009). Published online December 16. DOI 10.1016/S0140-6736(09)62039-0.

11. Australian Government. Department of Health and Aging. Therapeutic Goods Administration (sitio en Interent). Consultado el 5 de abril del 2010 en: http://www.tga.gov.au/alerts/medicines/h1n1vaccine1.htm

12. Public Health Agency of Canada (sitio en Internet) Consultado el 5 de abril en: http://www.phac-aspc.gc.ca/alert-alerte/h1n1/surveillance-archive/addeve20100203-eng.php

13. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) and the Food and Drug Administration (sitio en Internet). Consultado el 5 de abril en: http://vaers.hhs.gov/resources/2010H1N1Summary_Apr01.pdf

14. Agencia Europea de Medicinas. Consultado el 5 de abril en: http://www.ema.europa.eu/

15. Huang W, Chuang J, Hsu-Suong Kuo, S. Monitoring the safety of pandemic H1N1 vaccine. Lancet 2009. Published online Oct 31. DOI:10.106/S0140-6736(09)61917-6

16. Black S, Eskola J, Siegrist C-A, et al. Importance of background rates of disease in assessment of vaccine safety during mass immunization with pandemic H1N1 influenza vaccines. Lancet 2009. Published online Oct 31. DOI:10.1016/s0140-6736(09)62133-8

17. DeStefano F, Tokars J. H1N1 vaccine safety monitoring: beyond background rates. Lancet 2009. Published online Oct 31. DOI:10.106/S0140-6736(09)61917-6

18. Organización Panamericana de la Salud. Vigilancia de los Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación o Inmunización (ESAVI) de la Vacuna contra la Influenza Pandémica (H1N1) 2009 y Prevención de Crisis. Guía práctica (sitio en Internet). Consultado el 6 de abril en http://new.paho.org/hq/index.php?option=com_content&task=view&id=2500&Itemid=2009&lang=en



[*] Un evento es serio si produce muerte, hospitalización, hospitalización prolongada, incapacidad persistente y/o constituye una amenaza para la vida. Serio no es sinónimo de severo (intensidad/severidad). Fuente: Programa Internacional para el Monitoreo de Medicamentos, 1991- OMS.

(58) LA REALIDAD DE LA POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE DESPLAZAMIENTO FORZADO POR LA VIOLENCIA EN COLOMBIA / Rodrigo Restrepo G

. 16 de abril de 2010
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Han sido muchos los cambios que ha tenido la dinámica del problema social colombiano del desplazamiento forzado por la violencia política, así como los avances y esfuerzos gubernamentales, no gubernamentales y de cooperación técnica nacional e internacional para reducir el impacto de esta situación en las comunidades afectadas, incluyendo a la población receptora.

Desde 1998 y por algo más de diez años tuve la oportunidad de participar con la Organización Panamericana de la Salud en procesos de fortalecimiento institucional y comunitario para evidenciar la problemática, afrontarla de la mejor manera desde la salud pública y psicosocial y mejorar los procesos de reconstrucción y de restitución, a la luz de la normatividad, sobre la cual se realizó y se continua realizando cabildeo para la formulación de políticas públicas de protección y de atención.

Me da gusto compartir el video institucional del Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Socorro en Casos de Desastre (PED) de la Organización Panamericana de la Salud en el cual se presenta desde su óptica la realidad de las poblaciones vulnerables y vulneradas por la violencia y la manera como desde ésta Organización se contribuye a reducir el impacto sobre la salud comunitaria y se contribuye con los procesos de transición hacia desarrollo.




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(57) DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2010: URBANISMO Y SALUD / Rodrigo Restrepo G

. 20 de marzo de 2010
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La consigna mundial en Salud Pública para los próximos 365 días está orientada hacia el estudio y puesta en marcha de aquellas estrategias y procesos del desarrollo humano en el ámbito del hábitat, cuyos resultados últimos y/o valores agregados, apuntan al mantenimiento de los mínimos estándares para la salud individual y colectiva.

La estrategia de entornos saludables es una de estas herramientas que busca imprimir en cada espacio de convivencia, la utilización de buenas prácticas que incidan en la conservación de la salud. Se busca entonces tener ambientes promotores de la salud en el hogar, en la escuela, en el lugar de trabajo, en los lugares de atención o de entretenimiento públicos, o en aquellos cuyos servicios implican un número importante de personas, como por ejemplo, el transporte público.

La adopción de políticas públicas encaminadas a la adaptación o implementación de estrategias similares son un punto de partida para iniciar un proceso que, en la mayoría de los casos, implica cambios conductuales profundos o culturas organizacionales arraigadas.

No es una falta grave tratar de cambiar ciertos hábitos que, a pesar de su arraigo cultural, sabemos que el resultado final atenta contra la salud física, mental o moral de los individuos. No sólo se pueden hacer sino que tenemos ejemplos de comunidades que ya lo han hecho, valiéndose de las estrategias y de los instrumentos apropiados.

Con ocasión de esta temática, en el marco del Día Mundial de la Salud 2010, la presentación anexa a este post brinda información relacionada con premios a aquellas ciudades grandes o comunidades pequeñas, que en diferentes categorías, se han atrevido y han obtenido resultados impactantes en la salud comunitaria desde la implementación de estrategias urbanísticas exitosas.

El Día mundial de la Salud se celebra el 7 de abril de cada año. Mayor información:





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