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(81) IMPACTO DE LOS PREPARATIVOS ANTE UNA AMENAZA DE EPIDEMIA / Rodrigo Restrepo G

. 22 de octubre de 2011
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Mucho hemos insistido en los beneficios de invertir el paradigma de la asignación y utilización de los recursos en emergencias y desastres, dando la mayor proporción a las acciones en los preparativos, lo cual repercute en una menor necesidad de ejecución en respuesta y mucho menos en recuperación[1]. Este es un aforismo del cual tenemos plena conciencia y evidencia los técnicos dedicados a la salud pública, pero no hemos sabido “venderlo” a los tomadores de decisiones, mucho más dedicados mostrar su gestión en término de recursos invertidos en la atención de la crisis, siendo que podemos diseñar indicadores tales como “los techos que no se destruyeron” “las muertes evitadas” “la disminución de las inundaciones” “la reducción de los deslizamientos”, entre otros, que también pueden ser mostrados como parte de la gestión positiva.

Los brotes y las epidemias también hacen parte del concepto de crisis en salud pública, en el cual se incluyen las emergencias y los desastres, por lo que en su abordaje también se tienen las fases de preparativos, mitigación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción, en sus respectivas dimensiones. Es aquí donde tiene su mayor expresión el ejercicio de la epidemiología, como especialidad de la salud pública encargada del estudio del comportamiento natural de las enfermedades con mayor impacto sobre las comunidades y las acciones de prevención, vigilancia y control para evitar o mitigar su impacto.

Así como en desastres se presentan las alertas frente a los eventos de potencial daño sobre las poblaciones (ejemplos: alerta por temporada invernal, alerta de erupción volcánica, alerta de tsunami), en epidemiología también se lanzan alertas frente a situaciones de brotes por enfermedades de interés en salud pública. Las enfermedades priorizadas son monitoreados por el componente de Vigilancia en Salud Pública de los Ministerios de Salud de cada país, quienes realizan monitoreo y análisis de la situación y toman acciones pertinentes para el control de estas enfermedades. A su vez, a través de los Centros Nacionales de Enlace, la información es centralizada por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud donde realizan el análisis correspondiente del comportamiento epidemiológico global de estas enfermedades priorizadas y se lanzan las alertas pertinentes para que las autoridades sanitarias realicen las acciones pertinentes, en el marco de las Funciones Esenciales de la Salud Pública.

Una buena experiencia en Colombia fue la realización del Mundial de Fútbol Sub-20, el cual se desarrolló entre el 29 de julio y el 20 de agosto de este año. A finales del 2010, cuando el Comité Intersectorial iniciaba sus preparativos frente al evento, la Representación de la OPS en Colombia promovió la inclusión del sector de la salud en dicho comité, el cual no había sido incluido desde el marco normativo[2], teniendo como sustento la alerta de introducción del sarampión al país y de expansión en la región de las Américas, toda vez que, con ocasión del Mundial de Fútbol de África en 2010, hubo introducción del sarampión en Argentina, Brasil y Guyana por parte de aficionados susceptibles que habían acudido al encuentro mundial en Sudáfrica.

Todas las acciones de preparativos del sector de la salud en Colombia en las ciudades sedes del Mundial permitieron que el caso índice de sarampión que ingresó por Barranquilla, que paradójicamente no fue por causa de ninguna delegación participante o aficionado turista, fue abordado de manera oportuna y apropiada, hasta el punto que el brote fue controlado en corto tiempo y el impacto sobre la salud de población colombiana frente a esta enfermedad inmunoprevenible ha sido altamente positivo: sólo 7 casos confirmados por laboratorio, todos circunscritos al Distrito de Barranquilla, entre el 5 de agosto y el 11 de septiembre, lo cual es un indicador del impacto de las acciones en salud pública desarrolladas, tanto en prevención, durante los preparativos del Mundial de Fútbol Sub-20, como en el control del brote.


En la medida en que se hace lo que hay que hacer y se hace bien desde el principio, los resultados van a ser acordes con lo que se planifica. Esto es fundamental cuando de seguridad sanitaria se trata, en especial con el fortalecimiento de los equipos humanos de los Mecanismos de Detección, Alerta y Respuesta del componente de Vigilancia y Control de la Salud Pública.

Lecturas recomendadas:

1. Restrepo R.: “De los preparativos para desastres”, Blog GiraMundo, enero, 2011, disponible en: http://giramvndo.blogspot.com/2011/01/de-los-preparativos-para-desastres.html, consultado en agosto de 2011.

2. Presidencia de la República: “Decreto 4664 de diciembre de 2010”, Por el cual se crea la Comisión Intersectorial de Seguimiento a la Organización de la Copa Mundial Sub 20 de la FIFA Colombia 2011”, disponible en http://bit.ly/D4664-10, consultado en agosto de 2011.

3. Presidencia de la República, Ministerio del Interior y de Justicia: "Decreto 3888 de octubre 10 de 2007", Por el cual se adopta el Plan Nacional de Emergencia y Contingencia para Eventos de Afluencia Masiva de Público, y se conforma la Comisión Nacional Asesora de Programas Masivos, disponible en:  http://servoaspr.imprenta.gov.co/diariop/diario2.pdf?p_tipo=02&p_numero=3888&p_fecha=10/10/2007&p_consec=1262249. Al respecto, sugiero no omitir ver el Comentario No.1 de este post, en: http://giramvndo.blogspot.com/2011/10/81-impacto-de-los-preparativos-ante-una.html#comments

4. Francesco Checchi, Michelle Gayer, Rebecca Freeman Grais and Edward J. Mills: “Public health in crisis affected populations. A practical guide for decision-makers”, Overseas Development Institute, Network Paper 061, London, 2007, 59 páginas, disponible en http://www.odihpn.org/documents/networkpaper061.pdf (original en Inglés), y en http://www.odihpn.org/documents/networkpaper061_spanish.pdf (original en Español), consultado en agosto de 2011.

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(75) MITOS Y REALIDADES DE LAS VACUNAS / Rodrigo Restrepo G

. 19 de abril de 2011
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La Semana de Vacunación de las Américas es una estrategia diseñada para incrementar las coberturas de los programas regulares de vacunación y apoyar la cultura del autocuidado, entendiéndose no sólo como un deber sino también como el derecho que tenemos los seres humanos de acceder a las acciones específicas de prevención de las enfermedades para las cuales se cuenta con desarrollos tecnológicos de prevención mediante la inmunización o vacunación.

El Lema para la jornada de este año 2011, a desarrollarse del 23 al 30 de abril, es: "Vacuna a tu familia, protege a tu comunidad", el cual tiene un mensaje importante de responsabilidad no sólo individual y familiar, sino que trasciende al derecho constitucional del cuidado de la salud comunitaria. Todos somos responsables de todos. Las enfermedades no tienen fronteras de países, de departamentos, de municipios, de comunas, de barrios... Debemos cuidar a nuestras familias y velar porque nuestros vecinos también cuiden de su salud y la de sus vecinos.

Con ocasión de los temores del colectivo ciudadano y de la desinformación de la cual se aprovechan los inescrupulosos de la Web, se han generado una serie de mitos alrededor de las vacunas que, aunque no se crea, le hacen daño a los programas de vacunación de los países, con la consecuente disminución de las coberturas y el incremento de niños y adultos susceptibles de padecer enfermedades graves que se pueden evitar con la vacunación. Anexo aquí diez de esos mitos, obtenidos de la Web de la Organización Mundial de la Salud:

"Mito 1. Mejores condiciones de higiene y saneamiento harán que las enfermedades desaparezcan – las vacunas no son necesarias.
Realidad. Las enfermedades contra las cuales se dispone de vacunas reemergen si se detienen los programas de vacunación.
Aunque se conserven mejores condiciones de higiene, el lavado de manos y el consumo de agua limpia pueden proteger a las personas contra enfermedades tales como la gripa y el cólera, la mayoría de los virus se propagan sin importar que tan limpios seamos. Si la gente no se vacuna, reemergerán rápidamente las llamadas viejas enfermedades, como el sarampión, por ejemplo.

Mito 2. La mayoría de las personas que contraen enfermedades prevenibles por vacunación están realmente vacunados.
Realidad. La mayor parte de las personas que han tenido una enfermedad inmuno-prevenible no estaban vacunadas.
Debido a la complejidad del sistema inmune en los humanos, ninguna vacuna ofrece el 100% de protección, pero este mito persistente también se basa en el hecho de que el estado real de inmunización no siempre es registrado de manera correcta y que los números pueden estar manipulados. Más del 90% de los casos de sarampión reportados en 2009 habían recibido menos de las dos dosis recomendadas de la vacuna contra el sarampión.

Mito 3. Las vacunas producen varios daños y efectos secundarios a largo plazo que son todavía desconocidos. La vacunación puede incluso ser fatal.
Realidad. Las vacunas producen efectos secundarios, pero ninguno de ellos son tan severos como las propias enfermedades.
Todos los tratamientos médicos, incluyendo la vacunación, pueden tener efectos secundarios. Pero el dolor, la fiebre leve y los muy raros efectos secundarios graves deben compararse con las consecuencias de sufrir una enfermedad inmuno-prevenible. En el caso de la poliomielitis, estas consecuencias pueden incluir la parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera; y las enfermedades inmuno-prevenibles pueden incluso ocasionar la muerte.

Mito 4. Las vacunas combinadas contra la difteria, el tétanos, la tos ferina y la vacuna contra la poliomielitis causan el síndrome de muerte súbita del lactante.
Realidad. No existe una correlación documentada entre las vacunas y el síndrome de muerte súbita del lactante.
Estas vacunas se aplican en un momento en el que los bebés pueden sufrir el síndrome de muerte súbita (SIDS, por sus siglas en inglés - sudden infant death syndrome), pero no hay una correlación documentada. Sin embargo, estas cuatro enfermedades son potencialmente mortales y los bebés que no están vacunados contra ellas corren un grave riesgo.

Mito 5. Como las enfermedades inmuno-prevenibles están casi erradicadas en América, no hay ninguna razón para ser vacunado.
Realidad. Las enfermedades inmuno-prevenibles todavía existen en América.
Como quiera que la proporción de personas vacunadas está por debajo del 95% en muchos países de América, estas enfermedades pueden rápidamente reemerger en los países en donde eran ya infrecuentes.
En Europa occidental, por ejemplo, desde el 2005 se han presentado brotes de sarampión en Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Suiza y Gran Bretaña. En 2009, más del 82% de los casos de sarampión se presentaron en la parte occidental de Europa.

Mito 6. Las enfermedades inmuno-prevenibles de la infancia son solo un hecho desafortunado de la vida.
Realidad. Las enfermedades de la infancia son graves y pueden conducir a complicaciones severas tanto en niños como en adultos.
Enfermedades como el sarampión, las paperas y la rubeola son llamadas enfermedades de la infancia porque usualmente afectan a los niños. Ellas no son inofensivas y pueden llevar a complicaciones graves, incluyendo el síndrome de rubeola congénita para el caso de la rubeola, y la muerte.

Mito 7. Darle a un niño más de una vacuna a la vez puede aumentar el riesgo de efectos secundarios nocivos que pueden sobrecargar el sistema inmunológico del niño.
Realidad. El sistema inmunológico de un niño maneja varios cientos de cuerpos extraños cada día y puede manejar fácilmente las múltiples vacunas administradas en un mismo tiempo.
Los anticuerpos son proteínas diseñadas para reconocer invasiones nocivas. Los antígenos/anticuerpos a los que se expone un niño a través de los regímenes vacunales son insignificantes en comparación con los que está expuesto un niño todos los días o cuando tiene un simple resfriado o dolor de garganta.

Mito 8. La gripa o influenza es sólo una molestia.
Realidad. La influenza o gripa es una seria enfermedad que mata varios cientos de miles de personas en el mundo cada año.
La enfermedad es extremadamente peligrosa para los niños pequeños, para las personas mayores con quebrantos de salud y para cualquiera que con una enfermedad pulmonar y/o cardiovascular. Además, las personas sin protección pueden ser transmisoras de un virus a los grupos a riesgo, tales como los pacientes hospitalizados o los residentes de hogares para ancianos, donde incluso puede llevarlos a la muerte.

Mito 9. La vacuna contra la influenza o gripa no es muy efectiva.
Realidad. La vacuna contra la gripa o influenza protege al 70% de las personas vacunadas.
A pesar de las vacunas, la gripa hace que mucha gente no vaya al trabajo o a la escuela, lo cual puede llevar a la creencia de que la vacuna no es muy efectiva. De hecho, una amplia gama de virus pueden causar síntomas similares a los de la gripa, que llevan a la gente a pensar que tenían gripa. Adicionalmente, numerosas cepas de influenza circulan durante cada temporada de gripa y la vacuna sólo ofrece inmunidad para las tres cepas más prevalentes.

Mito 10. Es mejor ser inmunizado con la enfermedad que a través de la vacunación.
Realidad. Las vacunas proveen al sistema inmune el conocimiento suficiente para combatir a un virus invasor y pueden prevenir graves complicaciones y la muerte.
Las enfermedades proveen al sistema inmune información más detallada que las vacunas. El sistema inmune necesita solamente cierta cantidad de información para reconocer a un organismo invasor, sin embargo, las vacunas son completamente capaces de proveer esta información para asegurar inmunidad a largo plazo".


Traducción libre y adaptación: Rodrigo Restrepo González 
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