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(82) ESTIMACIÓN DEL RIESGO DE MOVIMIENTOS EN MASA EN LADERAS / Rodrigo Restrepo G

. 24 de noviembre de 2011
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Comparto con ustedes, amigos lectores, una publicación reciente (2011, ISBN 978-612-4100-01-7), del Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú:


Título: “Manual de estimación del riesgo ante movimientos en masa en laderas”

El documento desarrolla los procedimientos técnicos para la identificación y caracterización del riesgo ante movimientos en masa en laderas. Muestra la metodología y procedimiento para el análisis de la susceptibilidad y vulnerabilidad y presenta también la propuesta de estructura para la elaboración del informe correspondiente.



En relación con este tema, en la sede de Medellín de la Universidad Nacional de Colombia, un grupo de estudiantes de Ingeniería Civil, de la facultad de Minas, expusieron su proyecto de investigación titulado “Monitoreo de taludes en tiempo real con un sistema de fibra óptica basado en redes de Bragg”, mediante el cual se podrán estudiar y medir los movimientos de los taludes en laderas identificadas como de alto riesgo, pudiendo además, a bajo costo, reducir la vulnerabilidad de las comunidades, en la medida en que se podrán lanzar alertas tempranas que habrán de evitar pérdidas de vidas humanas por estos tipos de eventos adversos.

Esperemos que, una vez superada la fase experimental, podamos contar con esta novedosa tecnología, para el beneficio de aquellas comunidades que conviven con el riesgo.

Fuente:

Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI: “Manual de estimación del riesgo ante movimientos en masa en laderas”, Lima; INDECI. Dirección Nacional de Prevención; 2011. 93 páginas, disponible en http://www.crid.or.cr/digitalizacion/pdf/spa/doc18773/doc18773-contenido.pdf, consultado el 24/11/2011.

Universidad Nacional de Colombia sede Medellín: “Fibra óptica para salvar vidas”, 2011, disponible en http://www.minas.medellin.unal.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=179, consultado el 24/11/2011
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(77) EVALUACION Y PREPARATIVOS EN EL POS-DESASTRE / Rodrigo Restrepo G

. 30 de junio de 2011
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Funcionarios del Instituto Departamental de Salud de Nariño (Pasto - Colombia) en proceso de Evaluación del Desempeño de las Funciones Esenciales de la Salud Pública 1, 2 y 11 (Foto: Rodrigo Restrepo G. - 2011)

La experiencia obtenida en el conocimiento en terreno de la Gestión de Riesgos frente a desastres me ha permitido colegir que las acciones a desarrollar con posterioridad a los desastres o a las emergencias epidemiológicas se orientan en dos sentidos: el primero de ellos corresponde a las acciones dirigidas a la atención inmediata de los efectos del evento adverso. El otro sentido de las acciones corresponde a aquellas relacionadas con la evaluación integral del manejo dado al pos-desastre, a la pertinencia y efectividad de las medidas de mitigación y preparativos implementados antes del desastre, y a los correctivos y nuevos procesos de preparativos y mitigación a implementar, de acuerdo con los resultados de dicha evaluación.

Esto está claramente definido en el sector de la salud. Las acciones inmediatas corresponden a la atención integral de enfermos, víctimas, heridos y damnificados, no sólo en sus consecuencias físicas sino en sus efectos sobre la salud mental y psicosocial. Para brindar esta atención inicial en el pos-impacto inmediato se requiere que las instituciones prestadoras de los servicios de salud no sólo hayan resistido la magnitud del evento adverso sino que, una vez superado el impacto inicial, estén en capacidad de trabajar a su máxima capacidad, de manera organizada para la atención masiva de afectados, y con la autonomía suficiente para continuar con este ritmo, aunque alrededor tengan carencias en líneas vitales.

Otra de las acciones a implementar por el sector de la salud corresponde a la vigilancia del comportamiento de las enfermedades, toda vez que los efectos del desastre pueden haber afectado el entorno ambiental o el comportamiento de los afectados por los cambios en su habitabilidad y la necesidad de ubicarse en alojamientos temporales o en otros ambientes diferentes a su hogar, lo cual implica una especial vigilancia de la salud pública y el reforzamiento de las medidas de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad. En este cometido se deberá evaluar la pertinencia de la intensificación de programas especiales, tales como los de control de enfermedades crónicas o no infecciosas, el programa de inmunizaciones, entre otros.

La tercera categoría de acciones inmediatas del sector de la salud se dirigen al saneamiento ambiental básico, en especial en lo relacionado con la garantía de la calidad del agua y de los alimentos de consumo, la adecuada disposición de los desechos sólidos, de las aguas grises y de las excretas; el control de vectores y otros tipos de medidas encaminadas a evitar los diferentes tipos de enfermedades zoonóticas (transmitidas de los animales al ser humano).
Superada la contingencia y la temporalidad producida por el desastre, le corresponde al sector de la salud realizar la evaluación de todas las acciones desarrolladas, incluso de aquellas que se pudieron haber implementado antes del desastre, e identificar las acciones por mejorar y las estrategias a emplear, dando así el cierre del ciclo de los desastres, reiniciando el período del pre-desastre (próximo), con los preparativos pertinentes, debidamente ajustados con base en la experiencia sufrida.

Se deberá evaluar todo lo relacionado con la recolección de información, lo cual es vital para la toma de decisiones. Evaluar también los procesos de coordinación a la luz de los planes de contingencia; la respuesta institucional en los  prestadores de servicios de salud, la forma como respondieron desde lo estructural, lo no estructural y lo funcional, y la eficacia de sus planes hospitalarios para emergencias y el respectivo plan de contingencia. Evaluar las acciones encaminadas al fortalecimiento de la vigilancia en salud pública y su impacto sobre la morbilidad y la mortalidad. Y finalmente, evaluar el desempeño de los aspectos relacionados con los programas especiales dirigidos a las poblaciones más vulnerables, que generalmente son objeto de protección especial por parte de los Estados, tales como los menores de edad, los discapacitados, los adultos mayores, entre otros, en quienes siempre debe tenerse el enfoque diferencial pertinente para hacer efectiva dicha protección.

La integralidad de la Gestión del Riesgo frente a Desastres es así de simple. Omitir la realización de estos procesos de evaluación trae como consecuencia la "rehabilitación" y "reconstrucción" de vulnerabilidades, cuyo impacto final será el caos en el siguiente desastre.

Lecturas recomendadas:

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(71) LA GESTIÓN DEL RIESGO EN LOS HOSPITALES / Rodrigo Restrepo G

. 27 de febrero de 2011
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En todas las capacitaciones que brindamos a los funcionarios de las instituciones prestadoras de servicios de salud relacionadas con la reducción de riesgos frente a desastres, se hace énfasis en que la base de las acciones que se realicen deben enmarcarse dentro de lo que denominamos "Hospitales Seguros", que no es otra cosa que la estrategia propuesta por la Organización Panamericana de la Salud (2008-2010) y la Organización Mundial de la Salud (2008-2010) y adoptada por la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres (2008-2009) y por el Ministerio de la Protección Social (2009) para aportar a uno de los once objetivos de la salud pública, como lo es, la reducción del impacto de las emergencias y los desastres en la salud de las comunidades (FESP).

Hospitales Seguros es la base de la gestión de riesgos frente a desastres en los centros de atención sanitaria en virtud de sus componentes que contemplan la evaluación estructural, no estructural y funcional de la institución a través de una serie de variables que nos permiten determinar un indicador de la seguridad de estas instituciones frente a los diversos tipos de amenazas, que conjugadas con las vulnerabilidades internas nos va a decir qué tanto es el riesgo para los funcionarios, usuarios y visitantes del hospital si se llegase a presentar un evento adverso, llámese emergencia o desastre.

La gestión del riesgo de desastres, que es el conjunto de políticas, instrumentos y medidas orientadas a reducir los efectos negativos de los eventos adversos, comprende una serie de acciones que se deben adelantar en todos los momentos de los desastres; es decir, desde el antes (acciones de prevención, preparativos y obras de mitigación), el durante (la atención propia de la emergencia o desastre) y el después (acciones de recuperación, constituidas por la rehabilitación y la reconstrucción), teniendo como objetivo y clave de éxito la articulación de las diferentes intervenciones en el marco de un proceso de desarrollo sostenible, lo que necesariamente va producir un impacto cada vez menor de los desastres sobre las comunidades.



La gestión del riesgo de desastres en el ámbito hospitalario va mucho más allá de la constitución del Comité Hospitalario de Emergencias o Comité Operativo de Emergencias, y más allá de la elaboración de un Plan Hospitalario para la Respuesta a Emergencias y Desastres. Implica la visión integral y articulada de acciones encaminadas a la prevención de efectos nocivos dentro del hospital, haya o no una emergencia o desastre. Implica el diseño y ejecución de protocolos de actuación ante situaciones de crisis, a la máxima capacidad y, en la medida de lo posible, dentro del ámbito hospitalario. Implica la formulación de políticas internas en busca de una filosofía o estilo de vida institucional fuertemente ligado a la prevención y a la calidad.

Implica también el estudio exhaustivo de las diversas amenazas posibles, probables o inminentes; el estudio exhaustivo de las diferentes vulnerabilidades y la ponderación del riesgo institucional frente a cada una de las amenazas identificadas.

También comprende la elaboración de un diagnóstico de sus existencias de recursos frente a las amenazas, así como la organización operativa para responder a dicha amenaza con una autonomía no inferior a las 72 horas después del suceso.

Pero también implica la capacidad de rehabilitar en el menor tiempo posible aquellos servicios que hayan sido afectados por el evento adverso y que son vitales para la atención, así como la gestión de recursos para la reconstrucción de aquellos servicios que hayan sido altamente afectados y cuya rehabilitación no es posible en el corto plazo.

Finalmente, no olvidar que en el sector de la salud se debe mantener el espíritu investigador en procura de las más eficaces y eficientes metodologías para afrontar los problemas de salud pública. El hospital también puede incluir en su gestión del riesgo frente a desastres, procesos de investigación o de gestión del conocimiento relativos a la reducción de riesgos en desastres.

Todas aquellas necesidades detectadas en los procesos y acciones realizados en la fase del antes del desastre deben acompañarse de proyectos de intervención para reducir las vulnerabilidades funcionales, estructurales o no estructurales detectadas. La falta de recursos nunca será excusa válida para el mejoramiento del índice de seguridad hospitalaria. Esgrimirla sólo será la demostración de falta de gestión y de visión del cuerpo directivo, pues las facilidades están expeditas a través de las normas ministeriales y el apoyo nacional e internacional.

Lecturas recomendadas:

  • Portal Hospitales Seguros frente a Desastres, OPS, accesible en: http://safehospitals.info/, consultado el 27-02-2011
  • Portal del Índice de Seguridad Hospitalaria, OPS-OMS, accesible en: http://bit.ly/ISH-ops, consultado el 27-02-2011
  • Portal de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres en Las Américas, EIRD, accesible en: http://eird.org/, consultado el 27-02-2011
  • Resolución 976 de 2009, Ministerio de la Protección Social, Colombia. Acoge la Iniciativa Global "Hospital Seguro frente a Desastres", como programa nacional para la reducción del riesgo ante desastres en el sector de la salud. Disponible en: http://bit.ly/Res976-09, consultada el 27-02-2011
  • Más sobre las Funciones Esenciales de la Salud Pública, en: http://bit.ly/9CX7RI

(69) DE LOS PREPARATIVOS PARA DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 26 de enero de 2011
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Culminó el 2010, año que dejó las cifras más altas de afectados, damnificados y daños ambientales por eventos catastróficos alrededor del mundo desde que se conocen registros, lo cual se constituye en un indicador más de referencia en relación con el manejo poco integral de la Gestión del Riesgo.

Es apenas una muestra más de la necesidad de corregir el paradigma de la inversión en la gestión del riesgo, enfocando y ejecutando el mayor porcentaje de los recursos en la prevención, los preparativos y la mitigación, para que la inversión en el post-desastre sea mucho menor. Esto es lo más apropiado desde el punto de vista de las políticas públicas, pues a mayor inversión antes del desastre, menor gasto y más fácil reconstrucción después del desastre.

No obstante lo anterior, también es pertinente destinar recursos para la investigación y la reformulación de estándares, pues en lo que se refiere al régimen de lluvias, no sabemos si éste regrese a los niveles que teníamos unos años atrás, cuando apenas sí se hablaba de cambio climático y de los fenómenos del pacífico.

Mientras las autoridades pertinentes toman las decisiones requeridas, ojalá sin que medie ningún tipo de tratado o compromiso internacional sino por convicción de la conciencia colectiva, al común de los seres humanos nos queda prepararnos y organizarnos para reducir nuestra vulnerabilidad.


(68) QUÉ HACER DESPUÉS DE LAS INUNDACIONES DESDE EL SECTOR DE LA SALUD / Rodrigo Restrepo G

. 22 de diciembre de 2010
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No es necesario contextualizar, pues los medios han sido lo suficientemente amplios en la información relacionada con los efectos de la temporada invernal en Colombia al finalizar el 2010. Basta con decir que, al momento de esta publicación, han sido 28 de los 32 departamentos las entidades territoriales afectadas, en su mayoría por inundaciones y otro número importante afectados por deslizamientos, lo cual ha provocado desplazamiento masivo de las poblaciones.

Es difícil prever desde el punto de vista de la gestión del riesgo si estos efectos se hubiesen podido prevenir; no obstante, para algunos de ellos probablemente la respuesta sea afirmativa. Pero lo que sigue va en tres sentidos, debidamente precedidos de procesos de evaluación de daños y análisis de necesidades mediante equipos multidisciplinarios de respuesta inmediata.

El primero de ellos tiene que ver con la respuesta inmediata a la adversidad, con ayuda humanitaria de emergencia, representada en techo, abrigo, alimentación, agua y saneamiento y atención integral en salud. Para todas estas variables existen estándares mínimos humanitarios, a fin de que dichas respuestas no sean inferiores a las necesidades. El sector de la salud actuará en este período contribuyendo con la conservación de los aspectos sanitarios pertinentes para los alojamientos temporales, en especial en lo relacionado con la reducción del hacinamiento, la disposición adecuada de desecho sólidos, líquidos y excretas; la calidad del agua de consumo humano; el adecuado almacenamiento y manipulación de los alimentos y la disposición de servicios de atención en salud, no sólo de la enfermedad física, mental o psicosocial sino de los programas de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad.

En una segunda fase se debe actuar en dos sentidos: la rehabilitación de los servicios vitales que son necesarios para la subsistencia de los seres afectados por el evento adverso: energía eléctrica, vías de comunicación, medios de comunicación (telefonía, Internet), fuentes de energía (gas, combustible), acueducto y alcantarillado. Por otra parte, en lo que al sector de la salud se refiere, se deben establecer procesos de rehabilitación de los servicios básicos de salud que hayan sido afectados por la catástrofe, en especial los servicios de urgencias y toda la red de respuesta asociada (laboratorios, quirófanos, servicios farmacéuticos, entre otros).

Un segundo aspecto en esta segunda fase es el de la reconstrucción. Para el caso de inundaciones, muchas comunidades retornarán a sus viviendas una vez las aguas vuelvan a sus cauces. Es aquí donde se requerirán mayores recursos económicos de apoyo, especialmente para evitar la reconstrucción de vulnerabilidades. En salud, obviamente que el reforzamiento estructural, no estructural y funcional de las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud será la línea a seguir.

Para las autoridades sanitarias, tanto durante la fase de respuesta como en la de rehabilitación-reconstrucción, se debe fortalecer el sistema de información y de vigilancia epidemiológica para mantener el seguimiento de aquellas enfermedades trazadoras según el tipo y magnitud del evento adverso. Incluir aquí la implementación de la vigilancia epidemiológica de base comunitaria.

Y la tercera fase no es otra que la de la preparación para el próximo evento adverso. No es para descansar sino para evaluar lo sucedido, identificar las necesidades de fortalecimiento institucional, de los planes hospitalarios para emergencias, de todos aquellos aspectos que requieren capacitación, replanteamientos funcionales y pruebas mediante simulaciones y simulacros.

Esta tercera fase es inevitable. No se puede omitir. Es la manera en que las comunidades y las instituciones demuestran que la adversidad es la oportunidad para el desarrollo. Aquí se incluyen las obras de mitigación necesarias para que, si se repitiese el fenómeno natural que originó el desastre, los daños no se vuelvan a presentar, o si se presentan, sean del menor impacto posible sobre las comunidades.



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(63) PLAN DE ACCIÓN DE HOSPITALES SEGUROS 2015 / Rodrigo Restrepo G

. 1 de octubre de 2010
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Hoy culminó la 50ª Reunión del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud, en la cual participan los Ministros de Salud de los países miembros y todos los Directivos que hacen parte de la OPS para evaluar la situación de salud de las Américas y establecer los propósitos para los meses siguientes, de acuerdo con los retos en Salud Pública.

Uno de estos retos priorizados por los Ministros de Salud corresponde a la necesidad de que las instituciones prestadoras de servicios de salud puedan no solo resistir los embates de los desastres sino de poder laborar con todo su potencial al máximo, en la atención de víctimas y afectados inmediatamente después de que sucede un desastre.

El llamado de los Ministros de Salud va encaminado al fortalecimiento de los objetivos y metas trazados desde hace varios años para que los hospitales sean más seguros ante los desastres. En este propósito, se han comprometido con un nuevo plan regional que incluye inversiones y sistemas de supervisión para conseguir que los hospitales y otros establecimientos de salud nuevos sean construidos conforme a normas de resiliencia a los desastres y que las instalaciones más antiguas sean modernizadas para que puedan seguir funcionando después de una situación de emergencia o desastre.

El Plan de Acción de Hospitales Seguros contempla objetivos, metas, indicadores y acciones específicas, fijados al 2015, pero con metas de seguimiento puntuales, con los cuales se busca:


  • el  desarrollo y puesta en marcha de la política y el programa nacional de hospitales seguros para promover la coordinación y participación interinstitucional e intersectorial a nivel nacional, subnacional y local;

  • el desarrollo y aplicación de sistemas de información para identificar oportunamente todas las nuevas construcciones, reparaciones o mejoramiento de la infraestructura de salud con el fin de incorporar medidas que garanticen su funcionamiento en casos de emergencias y desastres;

  • el establecimiento e implementación de mecanismos de supervisión y control independiente de los proyectos de inversión, con la intervención de profesionales calificados;

  • la garantía de incorporación de criterios de protección de la vida, de la inversión y de la función en todas las etapas de los nuevos proyectos de inversión en salud;

  • la actualización de las normas de diseño, construcción y funcionamiento de establecimientos de salud con el fin de proteger los componentes estructurales, no estructurales y funcionales en casos de desastre; y

  • el mejoramiento de la seguridad de los establecimientos de salud existentes, priorizando aquellos que por su importancia y capacidad de resolución se constituyen en parte esencial de la red de servicios de salud en emergencias y desastres.
En muchos de nuestros países ya se cuenta con personas entrenadas en la evaluación del Índice de Seguridad Hospitalaria (ISH) y muchos hospitales ya han realizado el ejercicio de medir la línea de base de su ISH y en algunos se ha diseñado y desarrollado un plan de acción a partir de esta línea de base. Nuevamente nace la oportunidad para que nuestros hospitales accedan a recursos de inversión y de capacitación para el fortalecimiento estructural, no estructural y funcional. Quiere decir que si no se ha medido el ISH, la política nacional y los recursos destinados para ello permitirán hacerlo prontamente; y si ya se midió el ISH y el Plan de Acción no ha sido culminado, es el momento de actualizarlo y gestionar los recursos necesarios para su ejecución y nueva medición del ISH.

En el video, el Director del Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Socorro en Casos de Desastre (PED) de la Organización Panamericana de la Salud, Dr. Jean Luc Poncelet, habla sobre la importancia de construir hospitales seguros, como objetivo al 2015 y la disposición de herramientas para la medición del Índice de Seguridad Hospitalaria.


Watch live streaming video from girsalud at livestream.com

El Consejo Directivo de la OPS-OMS se reúne una vez al año en los años en que la Conferencia Panamericana no se celebra. Y actúa en nombre de la Conferencia en el intervalo de sus sesiones.

Bibliografía:
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(48) TELECONFERENCIA DIA MUNDIAL DE LA SALUD EN COLOMBIA 2009 / Rodrigo Restrepo G

. 3 de abril de 2009
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Bogotá, 2 de abril de 2009. Presidido por el Dr. Carlos Ignacio Cuervo, Viceministro de Salud y Bienestar del Ministerio de la Protección Social, con la presencia del Dr. Pier Paolo Balladelli, Representante de la Organización Panamericana de la Salud para Colombia; el Director del Instituto Nacional de Cancerología, Dr. Carlos Vicente Prada; y el Dr. Luis Fernando Correa, Jefe de la Oficina de Atención de Emergencias y Desastres del Ministerio de la Protección Social, se llevó a cabo el acto oficial para la celebración del Día Mundial de la Salud en Colombia, año 2009.

En este acto académico y técnico, llevado a cabo en el auditorio del Instituto Nacional de Cancerología en Bogotá, se contó con la presencia de poco más de 130 personas, entre los cuales se encontraban funcionarios y funcionarias del Ministerio de la Protección Social, de la Cancillería de la República de Colombia, de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA); además, representantes de diferentes universidades de Bogotá y representantes de diversas instituciones prestadoras de servicios de salud. Adicionalmente, a través del sistema Elluminate Live! ®, participaron representantes del sector de la salud desde 14 puntos de conexión de diferentes departamentos del país.

Aunque en los primeros 30 minutos de la grabación se evidencian algunos saltos técnicos en la transmisión, luego de ser superados se puede apreciar el grueso del contenido del evento. La Dra. Mirta Roses, Directora de la OPS-OMS, hizo llegar desde Washington su Video-Mensaje preparado especialmente para este evento (anexo al final).

El Dr. Luis Fernando Correa realizó un balance de los avances en Colombia en torno al Programa de Hospitales Seguros ante Desastres, frente al contexto nacional y el panorama de riesgos de las diferentes regiones del país. En primer lugar, hace referencia a los aspectos normativos y da la mayor relevancia a la Ley 400 de 1997 sobre las normas de sismorresistencia para las construcciones, la cual es referente internacional importante. Por otra parte, el Plan Nacional de Desarrollo tiene una clara referencia a los esfuerzos de la nación en la reducción de la vulnerabilidad frente a los diferentes tipos de riesgo identificados, Y finalmente, las normas de habilitación de los servicios de salud, sobre las cuales hay avances en los aspectos de la reducción de la vulnerabilidad, en especial, de tipo funcional.

En segundo lugar, menciona los esfuerzos de las empresas privadas de prestación de servicios de salud, quienes han trabajado firmemente en inversiones de reforzamiento estructural de edificaciones hospitalarias. Igualmente, algunos entes territoriales han aportado recursos y esfuerzos importantes para este tema. Brinda ejemplos de Hospitales que han resistido eventos adversos, así como ejemplos de Hospitales de construcción reciente que se encuentran vulnerables ante amenazas identificadas, dada su ubicación. Finalmente, menciona los recursos económicos disponibles para el reforzamiento estructural, no estructural y funcional de Hospitales.

Luego de una Rueda de Prensa, el Dr. Jorge Castilla, Gerente del Programa de Emergencias y Desastres de la OPS-OMS Colombia, presentó la metodología mediante la cual se determina el Índice de Seguridad Hospitalaria, cuyo desarrollo estuvo liderado por la Organización Panamericana de la Salud. Es un instrumento que en la actualidad cuenta con poco más de 140 preguntas sobre las cuales se da una ponderación y un resultado que mide la seguridad hospitalaria en los aspectos estructural, no estructural y funcional. Es una herramienta muy sencilla que brinda a los Gerentes o Directores de Hospitales o Centros Asistenciales de Salud elementos de juicio para tomar decisiones en relación con las acciones a desarrollar para que su institución incremente su nivel de seguridad, reduciendo así su vulnerabilidad a los eventos adversos.

Intervino nuevamente el Dr. Luis Fernando Correa mostrando los avances y la perspectiva colombiana del Programa de Hospitales Seguros frente a Desastres, los recursos invertidos y los recursos disponibles para nuevas inversiones. Y Finalmente, el arquitecto Plutarco Cortez Triana, Arquitecto especialista en Arquitectura Hospitalaria, miembro de la Asociación Colombiana de Arquitectos, presentó algunos ejemplos de la situación actual de algunos hospitales en Colombia y algunas propuestas para optimizar la seguridad de un hospital frente a los eventos adversos de la naturaleza o por accidentes internos.

Se culminó con respuesta a interrogantes de las personas presentes y de las surgidas por parte de aquellas personas conectadas a través de la Web.

  • Para acceder a la Teleconferencia, haga click [aquí] (grabada en 020409 y consultada en 030409).
  • El sistema le pedirá actualizar el programa Java de su equipo y le pedirá instalar los recursos mínimos para correr el programa Elluminate Live! ®. Acepte con confianza las instalaciones solicitadas. Se toma varios minutos, dependiendo de la amplitud de banda de su conexión.
  • La duración total de la grabación de la Teleconferencia es de casi 3 horas. Los primeros 35 minutos, aproximadamente, presentan irregularidades en el sonido, pero de ahí en adelante el desempeño es óptimo.
  • Cuando inicia su presentación el Dr. Jorge Castilla, el moderador de la Teleconferencia hizo envío de dos de las presentaciones en Power Point ® y el sistema le pregunta si desea guardarlos en su equipo. Podrá usted aceptar o rechazar estas presentaciones.
  • Si en principio no acepta guardar las presentaciones en su equipo y luego cambia de opinión, regrese o rebobine la Teleconferencia hasta el momento 1hora + 40 minutos.



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(43) DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2009: HOSPITALES SEGUROS / Rodrigo Restrepo G

. 25 de febrero de 2009
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Hospital de Pisco, Perú. Contrastan, del lado izquierdo, uno de los pabellones que presentó daños estructurales importantes luego del terremoto de magnitud 7,9 el 17/08/07. Al frente, el nuevo pabellón, aún sin estrenar, que resistió la magnitud del evento y sirvió en su momento para la atención de heridos en masa inmediatamente después del desastre. (Foto Restrepo R, OPS, 21/08/07)


Será casualidad? Una moda? O una necesidad sentida y un objetivo concertado al cual hay que apuntarle y trabajar?

1. El tema/lema del día mundial de la salud el año anterior estuvo enfocado en la protección de la salud frente al cambio climático. Un llamado a la reflexión sobre los cambios trascendentales en el comportamiento del clima y sus efectos sobre la salud pública. Lo primero se ha reflejado en mayores y más intensos eventos adversos, en especial de origen hidrometeorológico. El sector de la salud tiene una enorme responsabilidad en la preparación del conocimiento y las estrategias para afrontar las consecuencias del cambio climático sobre la salud comunitaria.

2. La Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres tiene como tema/lema de la Campaña Mundial para la Reducción de Desastres para el bienio 2008-2009, “Hospitales Seguros Frente a los Desastres”, con lo cual la Secretaría de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres de Naciones Unidas (UNISDR) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) alientan a los gobiernos a invertir más en seguridad hospitalaria.

3. Este año, el tema/lema del Día Mundial de la Salud es: “Hospitales Seguros”, el cual se celebra cada 7 de abril, pero que invita a trabajar durante todo el año en este propósito. La propuesta a las autoridades sanitarias es la de examinar el grado de vulnerabilidad de los centros de atención en salud, implementar estrategias para reducir la vulnerabilidad existente y construir los nuevos hospitales con los mayores estándares de seguridad para su infraestructura física. Yo agrego dos puntos más a la propuesta: establecer protocolos para que aquellos centros asistenciales afectados por desastres sean reconstruidos bajo los máximos estándares de seguridad que garanticen una baja vulnerabilidad ante desastres; y que en aquellos países que estén bajo disturbios sociales por conflictos armados internos o conflictos internacionales, sus centros asistenciales sean debidamente señalizados para garantizar el respeto al D.I.H. y no sean ni por error, impactados por municiones u otras armas de guerra.

Un hospital seguro es aquel que es capaz de resistir el embate de un evento adverso, de tal manera que su personal, sus equipos e insumos están en capacidad de atender la alta demanda de usuarios que fueron afectados por dicho evento adverso.

Quiere decir que los coordinadores, directores o gerentes de los centros asistenciales deberán planear y trabajar no solo en lo relacionado con la estructura física de sus instalaciones, sino también en el mejoramiento de la seguridad de aquellos elementos que no hacen parte de la estructura pero que, por ejemplo, al momento de un movimiento telúrico, podrían caer sobre los trabajadores, pacientes o sus familiares, causando daños físicos en las personas y en los mismos equipos que no hayan sido anclados debidamente. Pero también implica trabajar en la parte funcional; es decir, en establecer los procesos y procedimientos para la atención de heridos en masa y la disposición de los insumos y material médico-quirúrgico necesarios y suficientes para tal fin.

Salvar vidas y reducir el sufrimiento de las personas después de un desastre es el papel principal de un establecimiento de salud en el post-impacto inmediato. Hoy en día ya se cuenta con herramientas para medir la seguridad en los hospitales. Este sería el momento para comenzar a establecer esa evaluación inicial, que no es costosa y que se puede hacer con el concurso de todos los empleados y el apoyo externo de profesionales y técnicos debidamente entrenados.

Lecturas recomendadas:
  • Web de la OMS sobre el Día Mundial de la Salud 2008, consultado en 250209, disponible aquí.
  • Revista Cápsulas de la EIRD, enero de 2008, consultado en 250209, disponible en:
    http://eird.org/esp/capsulas/2008/enero.pdf
  • La OMS deplora el bombardeo de hospitales en Gaza, tomado del Centro de Prensa de la OMS, consultado en 250209, disponible aquí.
  • Nuevo Índice de Seguridad Hospitalaria de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), consultado en 250209, disponible aquí.
  • Video-mensaje de la Dra. Mirta Roses, Directora de la OPS, con ocasión del Día Mundial de la Salud 2009, aquí.
  • En Colombia se realizó una Teleconferencia. Detalles aquí
  • Más sobre el tema Hospitales Seguros, aquí.


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(35) REINGENIERIA EN LA PREVENCION DE EMERGENCIAS Y DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 27 de julio de 2008
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Es un hecho. Los efectos de los eventos adversos de la naturaleza sobre la humanidad, en especial los de origen hidrometeorológico, son cada vez más severos. Esto indudablemente se potencia con el incremento de la vulnerabilidad de las poblaciones, ya sea por acción directa o por omisión. Es probable que las zonas de alto riesgo sigan siendo las mismas, pero aquellas que representaban mediano riesgo, ahora son de alto riesgo.

La cota de desbordamiento de los ríos se alcanza con mayor facilidad. La pluviosidad en esta época de cambio climático es mucho mayor que hace dos o tres décadas. En las ciudades se han construido obras para el encauce de las aguas pluviales, pero muchas de estas obras hoy día ya son obsoletas.

Si tenemos claro todo esto, lo cual es una realidad demostrada, debemos actuar en consecuencia y pensar en un cambio conductual necesario, pero también iniciar las acciones y obras que se requieran. Por ejemplo:

  • Realizar dragado de ríos y otros cuerpos de aguas que usualmente se desbordan e iniciar estos procesos en aquellos que en el pasado no se desbordaban y que ya muestran este comportamiento.
  • Proyectar obras civiles de protección de cuencas y reforzamiento de diques.
  • Proyectar la realización obras civiles de limpieza y ampliación de canales de aguas lluvia en ciudades y campos. En aquellas ciudades donde no exista alcantarillado pluvial, comenzar a proyectar los costos de estas obras a fin de presentar proyectos de cofinanciación.
  • En carreteras interterritoriales, iniciar la construcción o ampliar y mejorar las bermas donde ya existen. Garantizar el buen cauce de las aguas lluvia a fin de que no se deterioren las carreteras y su terreno de base.
  • Definitivamente, contemplar la reubicación de aquellos grupos poblacionales ubicados en zonas de riesgo, a orillas de cuencas de los ríos o de los cauces de quebradas y arroyos o canales pluviales.
  • Invertir en investigación para establecer nuevos estándares en prevención de emergencias y desastres e iniciar el reforzamiento de aquellas obras que así lo requieran.

Qué otras ideas se le ocurren, amigo lector, para promover un proceso de reingeniería en la Prevención de Emergencias y Desastres?

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(22) ECOS DEL DESASTRE EN PERU / Rodrigo Restrepo G

. 3 de septiembre de 2007
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En la imagen del Hospital de Chincha contrastan dos realidades: La estructura nueva que resistió al sismo, y la vieja estructura, de la cual sólo quedó la pared externa (Foto Restrepo, OPS-2007).


Al margen de los titulares y noticias de prensa sobre el desarrollo de la respuesta de las autoridades nacionales y locales ante el terremoto en Perú, quiero poner sobre sus mentes un par de reflexiones de lo vivido en Pisco hace dos semanas, luego de ver dos hospitales colapsados funcionalmente y de apoyar con el Equipo OPS a las autoridades de salud en la organización de la respuesta al desastre.


La primera reflexión apoya el aforismo que dice que "los desastres naturales no deberían existir". A pesar de la destrucción obervada en Cañete, Lunahuaná, Pisco y otras localidades pequeñas, se pudieron ver infraestructuras de viviendas y edificios comerciales y de servicios públicos que resistieron la magnitud del evento sísmico. La clave está en la prevención y en los preparativos.

La segunda reflexión, para no hacerme extenso, pues hay muchas más de las cuales escribiré pronto, tiene que ver con el tema de los hospitales seguros. Si no hubo más de una víctima en los dos hospitales grandes de Pisco fue porque las edificaciones no colapsaron estructuralmente; de lo contrario, la tragedia hubiese sido peor. Creo que es el momento de revisar este tema y, en especial, cuando los hospitales corresponden a edificaciones que son monumentos históricos. Pienso que por encima de esta condición debe primar la seguridad de empleados y usuarios y, por lo tanto, deberán realizarse las obras de reforzamiento estructural necesarias.

Y en general, dejo estas reflexiones para el sector salud.
  • En Preparativos. Nunca será en vano el esfuerzo que el sector salud realice en cuanto a preparativos ante situaciones de desastres. No basta con apropiarnos de teoría. Hay que desarrollarlas en simulaciones y probarlas en simulacros. Son para medirnos, no para criticar lo que se hizo mal. Siempre habrá enseñazas y cosas por mejorar. Se debe además evaluar la vulnerabilidad estructural, no estructural y funcional de las instituciones de salud.
  • En Mitigación. Implica transformar el diagnóstico de vulnerabilidad para reducirla a su mínima expresión. Realizar los proyectos necesarios para el reforzamiento estructural de los centros hospitalarios; realizar las obras necesarias para que los equipos de apoyo diagnóstico y terapéutico sigan funcionando después del evento adverso. Y organizar a la institución y al recurso humano para trabajar en momento de crisis.
  • En Respuesta. Implica tener muy claras las diferentes variables que, en salud pública, deben ser intervenidas para garantizar el sostenimiento y, de ser posible, el mejoramiento del perfil epidemiológico de la población afectada. Esto, obviamente, debe ser manejado interinstitucionalmente y debe ser tenido en cuenta durante los preparativos.

Todo lo que se emprenda en pos de los preparativos para eventos adversos hay que darle la continuidad debida y hacerlo bien desde el principio. El tema de los preparativos en el sector salud ante los eventos adversos debe tener la relevancia que se merece. Es una Función Esencial de la Salud Pública. Es un derecho de la humanidad.


Toma fuerza la iniciativa regional sobre hospitales seguros, que será promovida en la 27ª Conferencia Sanitaria Panamericana de octubre próximo, para desarrollar la campaña mundial de de hospitales seguros en 2008-2009.