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(69) DE LOS PREPARATIVOS PARA DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 26 de enero de 2011
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Culminó el 2010, año que dejó las cifras más altas de afectados, damnificados y daños ambientales por eventos catastróficos alrededor del mundo desde que se conocen registros, lo cual se constituye en un indicador más de referencia en relación con el manejo poco integral de la Gestión del Riesgo.

Es apenas una muestra más de la necesidad de corregir el paradigma de la inversión en la gestión del riesgo, enfocando y ejecutando el mayor porcentaje de los recursos en la prevención, los preparativos y la mitigación, para que la inversión en el post-desastre sea mucho menor. Esto es lo más apropiado desde el punto de vista de las políticas públicas, pues a mayor inversión antes del desastre, menor gasto y más fácil reconstrucción después del desastre.

No obstante lo anterior, también es pertinente destinar recursos para la investigación y la reformulación de estándares, pues en lo que se refiere al régimen de lluvias, no sabemos si éste regrese a los niveles que teníamos unos años atrás, cuando apenas sí se hablaba de cambio climático y de los fenómenos del pacífico.

Mientras las autoridades pertinentes toman las decisiones requeridas, ojalá sin que medie ningún tipo de tratado o compromiso internacional sino por convicción de la conciencia colectiva, al común de los seres humanos nos queda prepararnos y organizarnos para reducir nuestra vulnerabilidad.


(66) BROTES EPIDÉMICOS EN EL 2010: CÓLERA Y POLIOMIELITIS / Rodrigo Restrepo G

. 13 de noviembre de 2010
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La realidad actual nos está mostrando cuán vulnerables estamos los seres humanos frente a estos tipos de eventos, los cuales responden a una serie de variables, que van desde la misma inequidad global y, en particular, la inequidad en salud, el cambio climático, la falta de acciones colectivas efectivas en salud pública, la corrupción, la baja implementación o ausencia de estrategias de protección de logros, entre otras.

Mientras la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud llevan décadas tratando de erradicar la Poliomielitis, con muy buenos resultados, en El Congo se ha presentado un brote altamente letal, donde, a la fecha de esta publicación, se han reportado 201 casos de parálisis flácida aguda y 104 muertes y se han confirmado al menos 5 casos donde se ha tipificado el poliovirus salvaje (WPV1), con ataques atípicos en población adulta. Esto da al traste con la casuística que se traía, donde el número de casos a nivel mundial se había reducido casi a la mitad gracias a los logros obtenidos en Nigeria e India, con reducciones de casos del 97% y del 93% respectivamente.

En Haití, la emergencia epidemiológica se debe al brote de Cólera, cuya perspectiva se preveía caótica en virtud de la confluencia de variables que han sumado en la alta vulnerabilidad de esta población, donde los eventos de la naturaleza han contribuido con el desastre. Las cifras, a fecha 10 de noviembre, hablan de algo más de 12.300 hospitalizaciones y casi 800 defunciones, lo cual denota la labor que el sector de la salud debe estar enfrentando en estos momentos.

Con ocasión de la reforma humanitaria en el Sistema de Naciones Unidas, la respuesta a los desastres se realiza de la manera más organizada y coordinada posible. Es así como los organismos que brindan asistencia sanitaria se agregan al llamado Cluster Salud, a fin de que sus acciones de apoyo al sector de la salud sean mucho más eficientes y efectivas. Precisamente, ese grupo de asistencia sanitaria en Haití ha lanzado el primer Boletín, fechado el pasado 11 de noviembre, cuya información comparto para el conocimiento y la difusión de las personas e instituciones interesadas.

Para quienes trabajamos en el tema de la Gestión de Riesgos frente a Desastres, es nuestro deber mantenernos informados frente a las respuestas y las necesidades de brindan los organismos de socorro y de ayuda humanitaria ante estos tipos de eventos a nivel mundial, sin olvidar que las emergencias epidemiológicas también deben integrarse al tema de la Gestión del Riesgo.

Espacios recomendados de consulta:

  • Centro de Operaciones de Emergencia de la OPS: http://bit.ly/COE-OPS
  • Alerta y Respuesta ante Epidemias y Pandemias de la OMS: http://bit.ly/gar_oms
  • Moro B., "Implementing humanitarian reform in Colombia", publicado en la Web de la Humanitarian Practice Network, diciembre, 2009, Issue 45, disponible en http://bit.ly/refhumcol1, consultado en 13/11/2010
  • Arcas I., "Reforma Humanitaria de Naciones Unidas I: el enfoque de clusters", publicado en la Web del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, mayo, 2009, disponible en http://bit.ly/refhum2 , consultado en 13/11/2010.
  • Iniciativa global para la erradicación de la Poliomielitis: http://bit.ly/9Ujjky 
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(57) DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2010: URBANISMO Y SALUD / Rodrigo Restrepo G

. 20 de marzo de 2010
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La consigna mundial en Salud Pública para los próximos 365 días está orientada hacia el estudio y puesta en marcha de aquellas estrategias y procesos del desarrollo humano en el ámbito del hábitat, cuyos resultados últimos y/o valores agregados, apuntan al mantenimiento de los mínimos estándares para la salud individual y colectiva.

La estrategia de entornos saludables es una de estas herramientas que busca imprimir en cada espacio de convivencia, la utilización de buenas prácticas que incidan en la conservación de la salud. Se busca entonces tener ambientes promotores de la salud en el hogar, en la escuela, en el lugar de trabajo, en los lugares de atención o de entretenimiento públicos, o en aquellos cuyos servicios implican un número importante de personas, como por ejemplo, el transporte público.

La adopción de políticas públicas encaminadas a la adaptación o implementación de estrategias similares son un punto de partida para iniciar un proceso que, en la mayoría de los casos, implica cambios conductuales profundos o culturas organizacionales arraigadas.

No es una falta grave tratar de cambiar ciertos hábitos que, a pesar de su arraigo cultural, sabemos que el resultado final atenta contra la salud física, mental o moral de los individuos. No sólo se pueden hacer sino que tenemos ejemplos de comunidades que ya lo han hecho, valiéndose de las estrategias y de los instrumentos apropiados.

Con ocasión de esta temática, en el marco del Día Mundial de la Salud 2010, la presentación anexa a este post brinda información relacionada con premios a aquellas ciudades grandes o comunidades pequeñas, que en diferentes categorías, se han atrevido y han obtenido resultados impactantes en la salud comunitaria desde la implementación de estrategias urbanísticas exitosas.

El Día mundial de la Salud se celebra el 7 de abril de cada año. Mayor información:





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(55) BALANCES Y PROPÓSITOS EN LA GESTIÓN DEL RIESGO 2010 / Rodrigo Restrepo G

. 7 de enero de 2010
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Es tradicional por esta época la realización del balance de fin de año y la elaboración de propósitos para el año nuevo. Para un grupo de personas el balance será positivo debido a las metas cumplidas y los logros alcanzados. Para otro grupo, el balance no será tan positivo y de seguro que buscarán las causas, entre las cuales no podrán faltar la crisis económica mundial, el calentamiento global, entre otras. Y así, cada cual hará su balance y establecerá los propósitos y metas para el próximo año.

En términos de reducción del riesgo frente a desastres, es el momento de elaborar un verdadero Plan de Gestión de Riesgos, para lo cual se deberá contar con las partidas presupuestarias necesarias y suficientes y la participación de todos los actores involucrados y comprometidos en el tema, tanto institucionales como de la comunidad organizada.

Se deben identificar la totalidad de las amenazas y de las vulnerabilidades y aprovechar las fortalezas en lo local, subregional y regional, a fin de sacarles el mayor provecho en la elaboración y ejecución del Plan. Cada institución deberá colocar en común su plan operativo e integrarlo al plan municipal para la gestión de riesgos frente a desastres, cuyo fin último ha de ser el de reducir el impacto de las emergencias y los desastres sobre la comunidad.

El Plan deberá ser exahustivo y complementario, priorizando aquellas variables que requieran mayor atención de acuerdo con su relevancia, apuntando a la reducción de la vulnerabilidad identificada. Y su principal soporte teórico-conceptual y práctico ha de ser el Plan Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, que para el caso colombiano, ha sido adoptado mediante el Decreto Presidencial número 93 del 13 de enero de 1998 y el cual contempla cuatro estrategias generales para la prevención y atención de desastres.

La Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (EIRD) es una secretaría interagencial del Sistema de las Naciones Unidas, cuyo mandato es coordinar, promover y fortalecer la Reducción de los Riesgos frente a los Desastres a nivel global, regional, nacional y local. En su misión de lograr un mundo sin pérdidas innecesarias por causa de los desastres emite un lema bianual concertado de acuerdo con la necesidad priorizada por un grupo de sus integrantes. El tema/lema para el bienio 2010-2011 está dirigido a la "Construcción de ciudades seguras, enfrentando el riesgo urbano" y está dirigida a los gobiernos locales de diferentes tamaños y perfiles de riesgo, con el objeto de concientizar sobre el riesgo urbano, la adaptación al cambio climático; el establecimiento de acuerdos entre autoridades nacionales y locales para la reducción del riesgo, entre otros.

Además de las oportunidades en los recursos subnacionales y nacionales, se podrá contar con otros tipos de apoyos y recursos en organismos internacionales de cooperación técnica, en especial en esta secretaría interagencial del Sistema de Naciones Unidas: la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales.
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(53) EN EL BLOG ACTION DAY, CAMBIO CLIMATICO Y SALUD / Rodrigo Restrepo G

. 15 de octubre de 2009
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Mucho se escribirá hoy, Día de la Acción mediante los Blogs, y los días anteriores y los que siguen, acerca del tema sugerido: El Cambio Climático. Y aunque habrá mucha redundancia con lo que se escriba, deberá entenderse como la respuesta de este grupo humano gomoso de la escritura acerca del tema de interés, a fin de lograr un propósito loable.

Debemos profundizar en el conocimiento de las consecuencias, más allá de las causas, pues existen opiniones encontradas en torno a ella y el mundo científico no quiere o no puede ponerse de acuerdo o, simplemente, desconoce la real causa, motivo por el cual no se ponen de acuerdo. Los tomadores de decisiones deben romper este círculo vicioso y actuar decididamente.

Las consecuencias son más fáciles de reconocerlas, pues las estamos viviendo: cambios en el comportamiento de las estaciones, períodos de invierno muy intensos, que contrastan con veranos impredecibles, pues mientras en algunos períodos han estado muy lluviosos, como si continuara el invierno, en otros ha estado demasiado caluroso.

Los efectos sobre la salud pública definitivamente golpearán con mayor vehemencia a aquellas personas afectadas por los desastres, quienes demandarán la más eficaz y eficiente respuesta por parte de las autoridades del sector de la salud, en especial si por su situación se han visto en la necesidad de obtener refugio en alojamientos temporales.

Por poner sólo un ejemplo, algunas enfermedades íctero-hemorrágicas que son transmitidas por vectores tales como los mosquitos, verán incrementar su aparición. Cuando llueve y aumenta la temperatura, la combinación de estas dos variables favorece que los mosquitos tiendan a madurar en un período de tiempo más corto, lo cual genera mayor población de mosquitos en menos tiempo de lo habitual. Si se combinan la temperatura y la humedad adecuada, la maduración de la larva del mosquito que normalmente es de 8 a 12 días, se acorta a 5 ó 6 días, con lo cual no sólo se incrementa la población de mosquitos sino la tasa de picadura por persona.

Si esta condición se cumple en zonas donde nunca antes se daba la combinación ideal de temperatura y humedad, aunque se encuentren por encima de los 1.800 metros de altura, se favorecerá además la adaptabilidad del vector a dicha zona, pudiéndose presentar casos de Dengue, Malaria y otras infecciones tropicales donde el mosquito es el intermediario entre el agente causal y el ser humano, en regiones donde la comunidad va a estar altamente susceptible o vulnerable, pues la mayoría no estaban habituados ni al vector ni a las medidas de prevención y de control.

Líderes mundiales… Tienen en sus manos una enorme responsabilidad, no con las futuras generaciones sino con las actuales, pues el tiempo se agota de manera exponencial. La humanidad sabrá reconocerles sus aciertos. Si desean conocer el pensamiento y otras razones, consulten en Blog Action Day 2009.

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(51) Home - Nuestro Hogar

. 6 de junio de 2009
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Hoy se dio el estreno mundial de la película/documental "Home". Fue dirigida por Yann Arthus-Bertrand, coproducida por EuropaCorp (Luc Besson) y Elzévir Films y auspiciada por el Grupo PPR, gracias a lo cual se garantiza su distribución gratuita (EuropaCorp) y se permite su exhibición por medios como éste.

Es un documental que nos lleva por los antecedentes de la existencia en nuestro Planeta Azul, usando inmejorables tomas fílmicas, pasando por diversos momentos y lugares que poco a poco nos demuestran que nuestro estilo de vida va en contra del desarrollo sostenible... hasta el final en el cual, necesariamente, hace que la razón se encuentre con la razón. Ya es el momento de que nuestras acciones estén acordes con nuestro pensamiento. Aún hay tiempo. "Es nuestra responsabilidad individual y colectiva con el Planeta"

Por su calidad y contenido, te recomiendo te tomes los 93 minutos que dura este filme con mucha seriedad. Colócalo en pantalla completa y evita distraerte en otras actividades (click en la imagen). Es una obra inmejorable y, muy respetuosamente, me atrevo a calificarla como un legado de nuestra especie.

Como dice su autor, "Me gustaría que esta película se convierta en vuestra película. Compártelo. Y actúa".

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(47) LA HORA DEL PLANETA, MAS ALLA DE UNA HORA AL AÑO / Rodrigo Restrepo G

. 30 de marzo de 2009
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Culminó el primer trimestre del 2009 con el inicio oficial de la primera temporada invernal del año (Colombia) y sus “esperadas” consecuencias en damnificados y víctimas, en pérdidas materiales y humanas y en incremento del trabajo en respuesta a las emergencias. Sólo este fin de semana hubo inundación en 18 barrios de la ciudad de Pasto por desbordamiento del Río debido a la gran cantidad de lluvia que por más de 10 horas cayó sobre esa ciudad.

Pero también se llevó a cabo la llamada Hora del Planeta, iniciativa convocada desde hace 3 años por la WWF (World Wild Fund / Fondo Mundial por la Naturaleza), en la cual, durante 60 minutos, un día al año, se apagan las luces de manera voluntaria por parte de los ciudadanos del mundo, a una misma hora. Esto quiere decir que durante 24 horas, el planeta redujo cada hora el consumo de energía de los habitantes que se unieron a la campaña. En esta tercera versión sus organizadores han dado un parte de victoria por el incremento exponencial de los resultados obtenidos. Fueron casi 4.000 las ciudades vinculadas de manera oficial, a través de sus autoridades en 88 países. Diez veces más que el año anterior.

El propósito inicial fue el hacer tomar conciencia por parte de los habitantes del planeta de la manera como se puede contribuir con la desaceleración del calentamiento global. Pero ya hoy este propósito ha trascendido a las autoridades mundiales, cuyos líderes son quienes toman las medidas para que de manera sistemática se asuman acciones acordes con los compromisos. Quiere decir que no basta con asumir compromisos, como lo que se desea para diciembre de 2009 en Copenhague, donde se reunirán los líderes mundiales y a quienes la presión de los resultados de este día debe llevarlos a asumir el compromiso de trabajar de manera más seria en el problema del calentamiento global desde sus países, tomando las medidas para reducir el impacto porcentual que les corresponde.

No es un secreto que el mayor porcentaje lo aportan los países industrializados y las consecuencias la sufren los países en desarrollo. Quiere decir que el ejemplo de la Hora del Planeta en esos países debe extenderse a más de una hora al año. Medidas como el día sin carro, en Bogotá, por ejemplo, se lleva a cabo dos veces al año. Independientemente de las consecuencias económicas, los resultados positivos desde el punto de vista ambiental ya han sido demostrados. Igual ha sucedido con el Pico y Placa para los vehículos en las principales ciudades. El día sin moto, que en Barranquilla se lleva a cabo una vez cada mes, y aunque la motivación es diferente a la ambiental, su impacto en la seguridad y la salud mental ha sido demostrado.

La vinculación oficial en Colombia a la Hora del Planeta se limitó a poco más de 50 organizaciones, incluyendo a 6 administraciones municipales cuyas autoridades suministraron el listado de edificios emblemáticos que apagaron sus luces durante una hora, a las 8:30PM del pasado sábado 28 de marzo. Y pudimos apreciar la manera como muchos ciudadanos hicieron lo propio desde sus lugares de residencia. Pero también pudimos leer de otras ciudades intermedias donde el momento pasó inadvertido; incluso, en el diario de una ciudad fronteriza mencionaron que en el edificio de la oficina gubernamental responsable del tema ambiental, sus luces estuvieron encendidas durante la hora del planeta.

Pienso que ya es el momento de dar el salto. La Hora del Planeta puede extenderse... ¿A más de una hora?, ¿A más de una vez al año? ¿A una misma hora universal? ¿A todas la ciudades del país? ¿Por continente? Mientras las autoridades y sus asesores jurídicos y de imagen toman la decisión y las medidas normativas, los ciudadanos podemos tomar la iniciativa de extender esta experiencia con nuestras redes sociales.



Lecturas recomendadas:

  1. Página oficial de La Hora del Planeta, consultada en 290309, aquí.
  2. Empresas colombianas vinculadas con el tema este año, consultada en 290309, aquí.
  3. Noticia vinculante del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia, consultada en 300309, aquí.

Fotos tomadas de las Webs de: El Diario del Sur, AFP, http://www.wwf.org/, http://whos.amung.us/stats/maps/99a5oee2/.

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(40) MAS TRABAJO EN PREVENCION EN LA GESTION DEL RIESGO PARA EL 2009 / Rodrigo Restrepo G

. 22 de diciembre de 2008
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Culminado el 2008 se han realizado lecturas contradictorias en relación con el balance de lo que fue el tema de los desastres en Colombia. Un sector escribe que ha sido el peor año en desastres en cincuenta años, mientras que otros argumentan que es un fenómeno de medios y que ha habido años peores, sumando víctimas, lesionados, damnificados y daños directos y colaterales.

El meteorólogo Max Henríquez Daza escribió para el diario LA PATRIA un artículo en el cual cuestiona varios actitudes por parte de las autoridades encargadas del tema de Prevención y Atención de Desastres y considera que la prevención sigue en pañales en nuestro país. Sin embargo, considera que no ha sido el 2008 el peor año, y coloca los ejemplos de 7 períodos en donde la situación hidrometeorológica produjo mayor impacto y destrozos, incluyendo el 2007, que según él, fue peor que el 2008.

De otra parte, el Editorial de el Diario El Colombiano del 27 de diciembre, fue enfático en asegurar que el 2008 ha tenido el peor invierno del que se tenga noticia en virtud de su intensidad y duración, los daños causados, muertos y damnificados.

A pesar de la contradicción, para tomar solamente este par de ejemplos, ambos coinciden en que lo más importante es el trabajo que HAY QUE HACER ANTES de que se presente la temporada invernal. Y en esto creo que nadie podrá escribir lo contrario. El mismo énfasis que colocan las autoridades para preparar eventos especiales, con toda la antelación necesaria, deben colocarlo en el tema de la prevención de desastres. Los Carnavales de Barranquilla se preparan con mucha antelación para que los diferentes eventos queden bien presentados. Lo mismo sucede con la Feria de Cali, los alumbrados de Navidad, el Reinado de Cartagena, las fiestas de San Pedro, la Feria de Las Flores, las diferentes Fiestas Patronales de los más de mil municipios, etcétera etcétera.

No hay excusa. Ya se sabe que tenemos dos temporadas invernales durante el año y se conocen muchas de las vulnerabilidades. Hay que aprovechar el verano, no para descansar del trabajo arduo que se tuvo durante la atención del desastre que ya pasó, sino para adelantar el trabajo de PREVENCIÓN y de MITIGACIÓN que se requiere para evitar o minimizar los efectos de la ya muy cercana próxima temporada invernal.

Y cuáles son esas vulnerabilidades? Revisen sus Planes de Emergencia, actualícenlos y hagan toda la evaluación necesaria. Elaboren proyectos de inversión y gestionen recursos externos, que los hay. Revisen sus Planes de Ordenamiento Territorial. Revisen los proyectos que seguramente quedaron planteados en administraciones anteriores. Consulten al personal idóneo, prioricen, trácen un Plan de Reducción del Impacto de los Desastres en sus localidades y actúen en consecuencia.

Transcribo algunas de las recomendaciones que Max Henriquez dejó plasmadas en su escrito del 22 de diciembre pasado (por favor, vaya a la fuente):
    • Hay que dejarle el cauce de los ríos, a los ríos y no permitir que se construyan habitaciones, barrios y pueblos en las zonas que le pertenecen a esas corrientes de agua. Hay que sacar, con soluciones positivas, a los que habitan en esas laderas de Manizales y de Medellín hacia otros sitios más seguros. Hay que desalojar de las playas de Tumaco, Salahonda, El Charco, Guapi y demás poblaciones del pacífico a todos aquellos que viven en los palafitos, que se caen con una marejada normal y que, cuando se genere el tsunami que se va a generar algún día por una falla en la zona de subducción entre las placas de Nazca y de Suramérica, no haya tantos muertos (actualmente están expuestos todos los habitantes del Puerto de Tumaco, si llegase a presentarse un tsunami como el de Banda Aceh-Indonesia).

    • Debemos construir albergues para las 25 mil personas que se verían afectadas cuando pase un huracán como el Katrina por San Andrés, Dios no lo quiera. Hay que construir una vía hacia la alta Guajira para sacar a los 20 mil a 30 mil indígenas que viven en Nazareth, Puerto Estrella, Puerto López y demás caseríos y pueblos de la alta Guajira, antes de que un superhuracán, como el Iván del 2004 (categoría 5), decida pasar encima, ahogando a un buen número de los habitantes de estas zonas.

    • Hay que sacar de las riberas del Magdalena y Cauca a los dos millones de personas expuestas, que viven metidos en el cauce, o muy cerca, y a las poblaciones que se inundan cuando el río se crece en cada temporada invernal (que son dos en el año), o cuando crece más cada 4 ó 5 años cuando se registra un evento de la Niña en el océano pacífico, o cada 11 años por causa de las variabilidades climáticas asociadas a la actividad de las manchas solares, o cada 20 años cuando hay unas más intensas temporadas invernales, causadas por fenómenos de una mayor escala.

    • Hay que evacuar Belalcázar y construir una nueva más arriba, en un sitio seguro, antes que un deshielo de los glaciares del Nevado del Huila, que además es un volcán y que además está atravesado por fallas geológicas, genere una avalancha como la que se anuncia para cualquier momento y que la arrasaría.

    • Hay que pensar en planes de emergencia y contingencia cuando el volcán Machín haga erupción y destruya parcial o totalmente el túnel de la línea, del cual está muy cerca, y las poblaciones cercanas de Cajamarca y hacia abajo por la ladera oriental de la cordillera central y por el otro lado, hacia Calarcá y Armenia.

    • Hay que desalojar a la gente que vive en las ciénagas secas de Córdoba y llevarlas a sitios seguros, donde no se inunden con un fuerte aguacero o con las crecientes del Sinú. Hay que construir a Guaranda, Majagual, Morales y Puerto Wilches en unas zonas no inundables, para evitar ver lo que vimos en estas últimas semanas de noviembre y en muchos otros noviembres y mayos de otros años, cuando todo el pueblo ha estado bajo las aguas causando un drama humano increíble.

    • Hay que evacuar a Genoy (corregimiento de Pasto), el barrio Briceño (estrato 6 del norte de Pasto), dos veredas del municipio de Nariño y toda La Florida que se encuentran en la zona de amenaza alta por una eventual erupción del Galeras, antes de que el flujo piroclástico pulverice a todos sus habitantes con los 800ºC y la velocidad con que los afectará cuando eso suceda.

    • Hay que trasladar a los barrios de las zonas del Municipio de Restrepo-Meta, los de Útica y Girardot en Cundinamarca, los de Floridablanca y Girón-Santander, los de Ibagué en el Tolima y de Neiva en el Huila, los de Cali en el Valle, los de Medellín en Antioquia, los de Armenia en el Quindío, los de Cúcuta en Norte de Santander, los de Santa Marta en el Magdalena, los de Riohacha en la Guajira, los de otros miles de sitios en municipios de todos los departamentos del país, que se encuentran amenazados por eventos tales como crecientes de ríos, deslizamientos y avalanchas, antes de que el bombazo de agua se los lleve irremediablemente hacia una muerte y un desastre anunciados.

    • Hay que hacer más puentes que comuniquen a unas zonas con otras en Barranquilla, para que la gente no tenga que pasarse los arroyos a nado o en carros y buses que se los lleva el agua. Hay que preparar a la capital del atlántico para afrontar los nuevos fenómenos que la vienen afectando desde hace como 4 o 5 años, como son los tornados temibles y destructores, antes de que maten mucha gente en los próximos años.

    • Hay que evacuar hacia sitios más seguros a los balnearios y veredas que están junto a montañas que se deslizan y ríos que se crecen con avalanchas en las vías Cali-Buenaventura, Bogotá-Villavicencio, de Boyacá al Casanare, de Pasto a Mocoa, del Huila al Caquetá, de Medellín a Urabá, de Bucaramanga a Cúcuta, de Ibagué a Armenia y de Manizales a Bogotá y Medellín.
Este mismo listado deberíamos hacer en los diferentes sectores, y en especial en el sector de la salud, para no solamente identificar estas vulnerabilidades y priorizar acciones, sino para evidenciar la importancia que se merece esa Función Esencial de la Salud Pública, como lo es la Reducción del Impacto de los Desastres en la Salud.

Lecturas de referencia:
  • "Los falsos positivos del clima", publicado en el Diario La Patria el 22/12/08, consultado en 31/12/08, disponible
    aquí
  • "Al invierno desde el verano", editorial del Diario El Colombiano, del 27/12/08, consultado en 31/12/08, disponible aquí

¿Qué es el Cambio Climático? // What is Climate Change? from Simonwilchesc on Vimeo.

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(35) REINGENIERIA EN LA PREVENCION DE EMERGENCIAS Y DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 27 de julio de 2008
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Es un hecho. Los efectos de los eventos adversos de la naturaleza sobre la humanidad, en especial los de origen hidrometeorológico, son cada vez más severos. Esto indudablemente se potencia con el incremento de la vulnerabilidad de las poblaciones, ya sea por acción directa o por omisión. Es probable que las zonas de alto riesgo sigan siendo las mismas, pero aquellas que representaban mediano riesgo, ahora son de alto riesgo.

La cota de desbordamiento de los ríos se alcanza con mayor facilidad. La pluviosidad en esta época de cambio climático es mucho mayor que hace dos o tres décadas. En las ciudades se han construido obras para el encauce de las aguas pluviales, pero muchas de estas obras hoy día ya son obsoletas.

Si tenemos claro todo esto, lo cual es una realidad demostrada, debemos actuar en consecuencia y pensar en un cambio conductual necesario, pero también iniciar las acciones y obras que se requieran. Por ejemplo:

  • Realizar dragado de ríos y otros cuerpos de aguas que usualmente se desbordan e iniciar estos procesos en aquellos que en el pasado no se desbordaban y que ya muestran este comportamiento.
  • Proyectar obras civiles de protección de cuencas y reforzamiento de diques.
  • Proyectar la realización obras civiles de limpieza y ampliación de canales de aguas lluvia en ciudades y campos. En aquellas ciudades donde no exista alcantarillado pluvial, comenzar a proyectar los costos de estas obras a fin de presentar proyectos de cofinanciación.
  • En carreteras interterritoriales, iniciar la construcción o ampliar y mejorar las bermas donde ya existen. Garantizar el buen cauce de las aguas lluvia a fin de que no se deterioren las carreteras y su terreno de base.
  • Definitivamente, contemplar la reubicación de aquellos grupos poblacionales ubicados en zonas de riesgo, a orillas de cuencas de los ríos o de los cauces de quebradas y arroyos o canales pluviales.
  • Invertir en investigación para establecer nuevos estándares en prevención de emergencias y desastres e iniciar el reforzamiento de aquellas obras que así lo requieran.

Qué otras ideas se le ocurren, amigo lector, para promover un proceso de reingeniería en la Prevención de Emergencias y Desastres?

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(32) QUE HACER FRENTE AL CAMBIO CLIMATICO / Rodrigo Restrepo G

. 15 de abril de 2008
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Opera en ti mismo el cambio que deseas ver en el mundo
(“Be the change you want to see in the World”)
Mahatma Gandhi

El Día Mundial de la Salud del pasado 7 de abril puso en relieve los efectos que el cambio climático produce sobre la salud de la comunidad y la necesidad de preparar los sistemas públicos de la salud para enfrentar este nuevo reto que repercute globalmente en los perfiles de enfermedades y muertes en las poblaciones. Pero también fue motivo de reflexión, pues los seres humanos tenemos que actuar para contribuir en la prevención y solución del problema.

El cambio climático se ha venido estudiando desde hace muchos años, pero desde hace casi 30 años, producto de algunas investigaciones que sobre el tema se hacían a finales de los 70’, ya se ponían en contexto diversas advertencias, que no pocos gobiernos las tomaron como predicciones de mal agüero y sin fundamento, mientras que otros asumían tímidamente acciones de protección, más como recomendaciones que como políticas públicas propiamente dichas. El 9 de mayo de 1992 se firmó en Nueva York el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el cual representa el compromiso de los Estados en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, tema que ya tenía la suficiente evidencia científica que ameritaba acciones impostergables. En 1998 se firmó en Kioto el Protocolo correspondiente.

Pero el enfoque de la prevención no fue tan agresivo como se requería. Pactos y acuerdos se firmaron. Algunos se negaron a firmarlo. Lo cierto es que ya estamos viviendo las consecuencias y esto es apenas el comienzo.

Luego de casi tres décadas pudiéramos preguntarnos si todavía hay tiempo para frenar el cambio climático o incluso comenzar a revertirlo. O quizá solo alcanzamos a reducir sus impactos, en especial sobre la salud de la comunidad.

Podemos aplicar todavía el enfoque de la gestión del riesgo y, definitivamente hacer un pacto personal, individual, de supervivencia, de no agresión. Un propósito de ser amables con el ambiente y reducir la huella de carbono. Y luego, trascender al pacto institucional; al lugar en el que pasamos la mayor parte del día: en el trabajo, en la universidad, en el colegio o en la calle. Ya hay muchos ejemplos de ello. Hay mucha información disponible.

Pero a las autoridades también les compete incrementar la promoción de los cambios actitudinales de la comunidad. Los Ministerios del Medio Ambiente, las Corporaciones Autónomas Regionales, los entes relacionados en el nivel local; el trabajo interinstitucional con el sector salud, el sector minero, el de energía, entre otros, son quienes hoy en día deben asumir este compromiso de divulgación de la información disponible y de las buenas prácticas para la gestión del riesgo frente a los efectos del cambio climático. Y ante la evidencia, es necesario implementar procesos de monitoreo y de evaluación de los impactos que se obtengan con las acciones emprendidas, así como documentar las experiencias exitosas.

Este problema no tiene fronteras y requiere el mayor compromiso y esfuerzo de los países industrializados que son los mayores productores de este fenómeno y que, lamentablemente, sus repercusiones han golpeado con mayor severidad a los países más vulnerables por su situación de desarrollo y sus diversas vulnerabilidades.

Quizá sea una utopía pensar en frenar y comenzar a revertir el cambio climático, pues para ello se requiere de un consenso real de los Estados, de un real compromiso de los habitantes del Planeta y de mayor investigación, pues aunque algunos de los cambios han venido siendo pronosticados, todavía hay efectos impredecibles, en especial en el clima. El retorno a la normalidad, es decir, al sistema climático que gozamos la humanidad hasta finales de los 60’, probablemente dependa también del proceso de adaptación natural que el Planeta, como organismo vivo que es, pueda alcanzar.

Mientras se logra el acuerdo universal para curar nuestro planeta, debemos establecer los preparativos desde la salud pública para incrementar la vigilancia epidemiológica de aquellas enfermedades tropicales que ya sabemos que aparecerán en zonas donde nunca se imaginó que pudieran aparecer. Preparar también los sistemas de atención en salud para casos de brotes y epidemias. Fortalecer la función esencial de la salud pública relacionada con la reducción del impacto de las emergencias y los desastres en salud. Y, en la medida de lo posible, de manera intersectorial, identificar las vulnerabilidades de las obras civiles que son esenciales para el normal funcionamiento de las comunidades, a fin de mitigar los impactos de los eventos adversos.

Lecturas relacionadas:
  1. Protocolo de Kioto, Kioto, 1999, 25 pags, consultado el 15-04-08, disponible en: http://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf

  2. Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Nueva York, 1992, 27 pags, consultado el 15-04-08, disponible en http://unfccc.int/resource/docs/convkp/convsp.pdf

  3. Guía práctica de la “oficina verde” – recomendaciones del Gobierno Vasco para respetar el medio ambiente en su oficina, 2002, 49 pags, consultado el 15-04-08, disponible en http://www.ops-oms.org.pa/2008/Proamb/Docs/PUB-2002-008-f-C-001oficinaverde.pdf

  4. Guía de buenas practicas ambientales de oficina, Fundación Empresa Universidad de Granada, 2003, 18 pags, consultado el 15-04-08, disponible en: http://feugr.ugr.es/docs/GuiaBuenasPracticas.pdf

  5. La reducción de su huella de carbono puede ser buena para la salud, Organización Mundial de la Salud, 2008, 4 pags, consultado el 14-04-08, en http://www.who.int/world-health-day/toolkit/annexe%201-S.pdf

  6. La reducción de la huella de carbono del sector salud, Organización Mundial de la Salud, 2008, 2 pags, consultado el 14-04-08, en http://www.who.int/world-health-day/toolkit/annexe%202-S.pdf


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(31) DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2008 / Rodrigo Restrepo G

. 3 de abril de 2008
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Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, en conmemoración a la creación de la Organización Mundial de la Salud, que este año cumple 60 años de exitencia. Y el lema no puede estar más acorde con la coyuntura mundial del Planeta: "Protegiendo la Salud Frente al Cambio Climático".

El Mensaje de la Dra. Mirta Roses, Directora de la Organización Panamericana de la Salud, es contundente (4 minutos). Mayor información sobre este tema, en:
http://www.paho.org/Spanish/DD/PIN/whd2008.htm








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(07) PLANETA ENFERMO / Rodrigo Restrepo G

. 31 de julio de 2006
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Ya había hecho referencia al título de este ensayo en uno anterior. Cada vez se hace más evidente esta afirmación. Pero, como médico que soy, hago la comparación con cualquier patología y me pregunto por la causa de dicha enfermedad y la probabilidad de cortar el círculo vicioso, si lo hubiere.

Un principio matemático, que se aplica en casi todas las ciencias, es el de “…hallada la causa, mitad del problema resuelto…” Es por ello que si se tiene un error de diagnóstico, no vamos a escoger la mejor alternativa de solución.

Otro principio a mencionar es el de la “…acción y reacción…”, el cual obedece a las leyes de la física y de la inercia: “…toda acción tiene su reacción…”. Este principio es el que nos permite también concluir que, si actuamos con agresión, de seguro el efecto o respuesta, en aras del equilibrio, será también agresión; y si se corta el círculo vicioso que está generando una enfermedad, se puede regresar al estado de salud previo a dicha enfermedad.

Los pueblos indígenas permanentemente nos dan lecciones de sabiduría cuando mencionan a la naturaleza como a la “madre tierra”. En algunos de ellos, cuando van a realizar una acción que pueda interpretarse como una agresión a la madre tierra, se toman el trabajo de pedirle permiso para ello, en aras de la subsistencia, y de retribuir o compensar el daño hecho. Si cortan una rama para fabricar una flecha, le piden permiso a la madre tierra y, en reparación, siembran un árbol.

Todo lo anterior como preámbulo para comentar la noticia internacional de la semana relacionada con “El desastre climático del mundo” (El Espectador, julio 30 de 2006), en la cual se contrastan las olas de calor con las lluvias extremas, tal como ha sucedido en Los Ángeles y Fresno, con temperaturas que superan los 40 grados centígrados, y los tifones en el oriente lejano o las granizadas de Argentina que produjeron daños en automotores y en aviones.

Definitivamente somos la causa de la enfermedad del planeta con nuestras acciones de agresión, pero también está en nuestras manos la cura. El pronóstico del efecto invernadero de los ambientalistas de hace algunas décadas es hoy una realidad. No digamos que la responsabilidad está en los gobernantes, pues muchos han asumido compromisos internacionales y no ha pasado nada. No bastará con incrementar la resiliencia de las poblaciones, tal como quedó expreso en el acuerdo de Hyogo. Tenemos que tomar acciones personales, familiares y sociales que promuevan e impulsen el cambio deseado.

Hagamos uso de la imaginación, de estrategias de información, educación y comunicación que contribuyan a devolverle la salud a nuestro planeta, lo cual redundará en bienestar para la humanidad. Incorporemos estas acciones en el concepto de Gestión del Riesgo y hagamos uso de los medios más efectivos para lograrlo. Uno de ellos es éste: La Web.


Adaptación al cambio climático // Adaptation to climate change from Simonwilchesc on Vimeo.



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(01) DESASTRES Y DESARROLLO / Rodrigo Restrepo

. 26 de abril de 2006
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"Estrategias más efectivas de prevención no solo ahorrarían decenas de billones de dólares, sino que salvarían decenas de miles de vidas. Los fondos gastados actualmente en intervención y socorro podrían dedicarse a mejorar el desarrollo equitativo y sostenible, lo cual reduciría el riesgo de guerras y desastres. Edificar una cultura de prevención no es fácil. Mientras que los costos de la prevención deben proveerse en el presente, sus beneficios sólo se obtienen en un futuro distante. Más aún, los beneficios no son tangibles; tales como los desastres que NO sucedieron." (*)

Cada año son miles las personas que sufren los rigores de la naturaleza, con ocasión de eventos adversos tales como terremotos, sequías, inundaciones, tormentas, ciclones tropicales, incendios forestales y erupciones volcánicas; situaciones que además se acompañan de la destrucción del sustento de la población debido al daño de la infraestructura económica y social, así como al ambiente. Pero no sólo la naturaleza puede ser la detonante de eventos adversos con las consecuencias antes mencionadas, pues el hombre y sus adelantos tecnológicos, o una combinación de éstos con los eventos de la naturaleza, pueden causar también tales daños. Son ejemplos de ello, las intoxicaciones masivas, las contaminaciones químicas, los incendios y explosiones, los accidentes masivos, la violencia social y los actos maliciosos.

El riesgo de ser víctima de un evento adverso depende básicamente de dos factores: que exista una amenaza, representada por el factor externo, sea de la naturaleza o no, a saber, un huracán, un movimiento sísmico, un volcán, un conflicto político, presencia de desechos tóxicos, entre otros. Y el factor interno de la vulnerabilidad, representado por la mayor o menor predisposición intrínseca a ser dañado; es decir, la debilidad, incapacidad o dificultad para evitar, resistir, sobrevivir y recuperarse, en caso de un evento adverso.

La mayor o menor probabilidad de estar a riesgo de sufrir las consecuencias de un evento adverso estará en función de la existencia real de la amenaza y de cuán vulnerables seamos ante la inminencia de dicha amenaza.

La reducción del riesgo se obtendrá a través de actividades emprendidas para reducir tanto las condiciones de vulnerabilidad como, en la medida de lo posible, la causa del peligro natural (podrían intervenirse situaciones predecibles, en especial cuando se trata de sequías, inundaciones y deslizamientos).

El denominador común presente en la mayoría de las víctimas de los eventos adversos por causa de la naturaleza es la pobreza, pues estas poblaciones no llegan a tener acceso a viviendas bien construidas y localizadas en zonas seguras, pero además tampoco tienen acceso a servicios básicos de salud, al saneamiento básico mínimo ni a la educación o información. Y en algunos casos, donde la situación política o de orden público es altamente insegura, tampoco tienen acceso a la mínima organización comunitaria básica, necesaria para el establecimiento de sistemas de alerta o aviso ante situaciones de emergencia. Por sus condiciones, las actividades humanas de estas poblaciones profundizan el estado de deterioro ambiental de su entorno.

Son estos grupos de población los que podemos calificar como de alta vulnerabilidad, pues tienen muy reducida su capacidad de recuperación al nivel de vida que tenían antes del desastre. Deben ser, por lo tanto, el blanco de las acciones integrales que incluyan su reubicación a zonas más seguras, sumado a construcciones apropiadas y dignas de sus viviendas y al acceso de los servicios básicos de educación y salud, entre otros.

Dentro de los procesos de planeación para el desarrollo de las ciudades y municipios se han incorporado los nuevos enfoques de regionalización, donde el ordenamiento territorial contiene las orientaciones que conviene adoptar para la conformación del territorio y el desarrollo social, económico y ambiental sostenible, mucho más allá del simple crecimiento. Es por ello que su visión no puede ser a corto plazo sino a mediano y largo plazo, tomando en cuenta los riesgos ante eventos adversos, para implementar obras de mitigación ante las amenazas y acciones de preparativos para la reducción de las vulnerabilidades.

Se debe, por lo tanto, apuntar el desarrollo sostenible en la implementación de acciones que transformen la tendencia actual de la vulnerabilidad a los eventos adversos, orientando los recursos de ayuda al desarrollo en obras que incluyan la previsión de los efectos de los fenómenos naturales, de la gestión del riesgo y de la prevención de los desastres. Se debe trabajar en la reducción de la vulnerabilidad humana, en especial en la reducción de la brecha cada vez más profunda de la pobreza y la miseria. De hecho, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, firmado por los países miembros de las Naciones Unidas, incluyen y trabajan para lograr este propósito para finales del 2015.

Dentro de esta misma categoría de acciones tendientes a la reducción de la vulnerabilidad se incluyen la gestión integral, sostenible y adaptada de los recursos naturales, incluyendo programas de reforestación, un apropiado ordenamiento territorial y una buena gestión de ríos y zonas costeras, en especial la protección de las fuentes naturales.

Se debe tener en cuenta la variable relacionada con la tendencia del cambio climático provocado por las acciones del sobreuso de los recursos, que contamina y genera situaciones de desertificación y deterioro ambiental acelerado que progresivamente ocasiona cambios climáticos con efecto global. Se deben identificar estos factores y reducir su persistencia.

Por último, se deben establecer estrategias para elaborar políticas de desarrollo que conduzcan a la reducción de la vulnerabilidad a los desastres, donde la participación de los ciudadanos en la gestión de sus riesgos ha de ser un factor ineludible. Se debe empezar por la obtención de la voluntad política de las autoridades territoriales, debidamente expresada en sus actos administrativos, donde queden incluidos los procesos de sensibilización y educación a la comunidad; la intersectorialidad pública y privada; el acceso a la información para la comprensión y conocimiento de los fenómenos naturales y todas las causas no naturales de los desastres; y el desarrollo e inclusión de mejores sistemas de predicción y de alertas tempranas en los planes de preparativos y de contingencia ante las amenazas identificadas.

(*) Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas. “Introducción al Informe Anual del Secretario General sobre el trabajo de la Organización de Naciones Unidas, 1999” (documento A/54/1).


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