(40) MAS TRABAJO EN PREVENCION EN LA GESTION DEL RIESGO PARA EL 2009 / Rodrigo Restrepo G

. 22 de diciembre de 2008
1 comentarios


Culminado el 2008 se han realizado lecturas contradictorias en relación con el balance de lo que fue el tema de los desastres en Colombia. Un sector escribe que ha sido el peor año en desastres en cincuenta años, mientras que otros argumentan que es un fenómeno de medios y que ha habido años peores, sumando víctimas, lesionados, damnificados y daños directos y colaterales.

El meteorólogo Max Henríquez Daza escribió para el diario LA PATRIA un artículo en el cual cuestiona varios actitudes por parte de las autoridades encargadas del tema de Prevención y Atención de Desastres y considera que la prevención sigue en pañales en nuestro país. Sin embargo, considera que no ha sido el 2008 el peor año, y coloca los ejemplos de 7 períodos en donde la situación hidrometeorológica produjo mayor impacto y destrozos, incluyendo el 2007, que según él, fue peor que el 2008.

De otra parte, el Editorial de el Diario El Colombiano del 27 de diciembre, fue enfático en asegurar que el 2008 ha tenido el peor invierno del que se tenga noticia en virtud de su intensidad y duración, los daños causados, muertos y damnificados.

A pesar de la contradicción, para tomar solamente este par de ejemplos, ambos coinciden en que lo más importante es el trabajo que HAY QUE HACER ANTES de que se presente la temporada invernal. Y en esto creo que nadie podrá escribir lo contrario. El mismo énfasis que colocan las autoridades para preparar eventos especiales, con toda la antelación necesaria, deben colocarlo en el tema de la prevención de desastres. Los Carnavales de Barranquilla se preparan con mucha antelación para que los diferentes eventos queden bien presentados. Lo mismo sucede con la Feria de Cali, los alumbrados de Navidad, el Reinado de Cartagena, las fiestas de San Pedro, la Feria de Las Flores, las diferentes Fiestas Patronales de los más de mil municipios, etcétera etcétera.

No hay excusa. Ya se sabe que tenemos dos temporadas invernales durante el año y se conocen muchas de las vulnerabilidades. Hay que aprovechar el verano, no para descansar del trabajo arduo que se tuvo durante la atención del desastre que ya pasó, sino para adelantar el trabajo de PREVENCIÓN y de MITIGACIÓN que se requiere para evitar o minimizar los efectos de la ya muy cercana próxima temporada invernal.

Y cuáles son esas vulnerabilidades? Revisen sus Planes de Emergencia, actualícenlos y hagan toda la evaluación necesaria. Elaboren proyectos de inversión y gestionen recursos externos, que los hay. Revisen sus Planes de Ordenamiento Territorial. Revisen los proyectos que seguramente quedaron planteados en administraciones anteriores. Consulten al personal idóneo, prioricen, trácen un Plan de Reducción del Impacto de los Desastres en sus localidades y actúen en consecuencia.

Transcribo algunas de las recomendaciones que Max Henriquez dejó plasmadas en su escrito del 22 de diciembre pasado (por favor, vaya a la fuente):
    • Hay que dejarle el cauce de los ríos, a los ríos y no permitir que se construyan habitaciones, barrios y pueblos en las zonas que le pertenecen a esas corrientes de agua. Hay que sacar, con soluciones positivas, a los que habitan en esas laderas de Manizales y de Medellín hacia otros sitios más seguros. Hay que desalojar de las playas de Tumaco, Salahonda, El Charco, Guapi y demás poblaciones del pacífico a todos aquellos que viven en los palafitos, que se caen con una marejada normal y que, cuando se genere el tsunami que se va a generar algún día por una falla en la zona de subducción entre las placas de Nazca y de Suramérica, no haya tantos muertos (actualmente están expuestos todos los habitantes del Puerto de Tumaco, si llegase a presentarse un tsunami como el de Banda Aceh-Indonesia).

    • Debemos construir albergues para las 25 mil personas que se verían afectadas cuando pase un huracán como el Katrina por San Andrés, Dios no lo quiera. Hay que construir una vía hacia la alta Guajira para sacar a los 20 mil a 30 mil indígenas que viven en Nazareth, Puerto Estrella, Puerto López y demás caseríos y pueblos de la alta Guajira, antes de que un superhuracán, como el Iván del 2004 (categoría 5), decida pasar encima, ahogando a un buen número de los habitantes de estas zonas.

    • Hay que sacar de las riberas del Magdalena y Cauca a los dos millones de personas expuestas, que viven metidos en el cauce, o muy cerca, y a las poblaciones que se inundan cuando el río se crece en cada temporada invernal (que son dos en el año), o cuando crece más cada 4 ó 5 años cuando se registra un evento de la Niña en el océano pacífico, o cada 11 años por causa de las variabilidades climáticas asociadas a la actividad de las manchas solares, o cada 20 años cuando hay unas más intensas temporadas invernales, causadas por fenómenos de una mayor escala.

    • Hay que evacuar Belalcázar y construir una nueva más arriba, en un sitio seguro, antes que un deshielo de los glaciares del Nevado del Huila, que además es un volcán y que además está atravesado por fallas geológicas, genere una avalancha como la que se anuncia para cualquier momento y que la arrasaría.

    • Hay que pensar en planes de emergencia y contingencia cuando el volcán Machín haga erupción y destruya parcial o totalmente el túnel de la línea, del cual está muy cerca, y las poblaciones cercanas de Cajamarca y hacia abajo por la ladera oriental de la cordillera central y por el otro lado, hacia Calarcá y Armenia.

    • Hay que desalojar a la gente que vive en las ciénagas secas de Córdoba y llevarlas a sitios seguros, donde no se inunden con un fuerte aguacero o con las crecientes del Sinú. Hay que construir a Guaranda, Majagual, Morales y Puerto Wilches en unas zonas no inundables, para evitar ver lo que vimos en estas últimas semanas de noviembre y en muchos otros noviembres y mayos de otros años, cuando todo el pueblo ha estado bajo las aguas causando un drama humano increíble.

    • Hay que evacuar a Genoy (corregimiento de Pasto), el barrio Briceño (estrato 6 del norte de Pasto), dos veredas del municipio de Nariño y toda La Florida que se encuentran en la zona de amenaza alta por una eventual erupción del Galeras, antes de que el flujo piroclástico pulverice a todos sus habitantes con los 800ºC y la velocidad con que los afectará cuando eso suceda.

    • Hay que trasladar a los barrios de las zonas del Municipio de Restrepo-Meta, los de Útica y Girardot en Cundinamarca, los de Floridablanca y Girón-Santander, los de Ibagué en el Tolima y de Neiva en el Huila, los de Cali en el Valle, los de Medellín en Antioquia, los de Armenia en el Quindío, los de Cúcuta en Norte de Santander, los de Santa Marta en el Magdalena, los de Riohacha en la Guajira, los de otros miles de sitios en municipios de todos los departamentos del país, que se encuentran amenazados por eventos tales como crecientes de ríos, deslizamientos y avalanchas, antes de que el bombazo de agua se los lleve irremediablemente hacia una muerte y un desastre anunciados.

    • Hay que hacer más puentes que comuniquen a unas zonas con otras en Barranquilla, para que la gente no tenga que pasarse los arroyos a nado o en carros y buses que se los lleva el agua. Hay que preparar a la capital del atlántico para afrontar los nuevos fenómenos que la vienen afectando desde hace como 4 o 5 años, como son los tornados temibles y destructores, antes de que maten mucha gente en los próximos años.

    • Hay que evacuar hacia sitios más seguros a los balnearios y veredas que están junto a montañas que se deslizan y ríos que se crecen con avalanchas en las vías Cali-Buenaventura, Bogotá-Villavicencio, de Boyacá al Casanare, de Pasto a Mocoa, del Huila al Caquetá, de Medellín a Urabá, de Bucaramanga a Cúcuta, de Ibagué a Armenia y de Manizales a Bogotá y Medellín.
Este mismo listado deberíamos hacer en los diferentes sectores, y en especial en el sector de la salud, para no solamente identificar estas vulnerabilidades y priorizar acciones, sino para evidenciar la importancia que se merece esa Función Esencial de la Salud Pública, como lo es la Reducción del Impacto de los Desastres en la Salud.

Lecturas de referencia:
  • "Los falsos positivos del clima", publicado en el Diario La Patria el 22/12/08, consultado en 31/12/08, disponible
    aquí
  • "Al invierno desde el verano", editorial del Diario El Colombiano, del 27/12/08, consultado en 31/12/08, disponible aquí

¿Qué es el Cambio Climático? // What is Climate Change? from Simonwilchesc on Vimeo.

Safe Creative #0901042356165

(39) MALTRATO Y ABUSO SEXUAL EN SITUACIONES DE DESASTRE / Rodrigo Restrepo G

. 19 de noviembre de 2008
4 comentarios


Este año en el día universal del niño se realiza una campaña mundial para protestar contra el abuso sexual infantil y, en especial, contra la pornografía infantil en la Web, campaña a la cual me sumo desde la óptica del trabajo en emergencias y desastres para el sector de la salud.

Las investigaciones sobre el tema en referencia han dejado en evidencia la doble situacion de vulnerabilidad que sobre los menores de edad y, en especial, sobre la población adolescente, dejan los desastres, particularmente cuando este grupo poblacional se encuentra en condiciones de alojamiento temporal.

Aparte de la situación adversa que golpea a la población más pobre, dada su vulnerabilidad global, dejándolos aún más empobrecidos y con menor oportunidad de acceder a una educación que ya era esquiva, se suman el inadecuado tránsito de los duelos y las diversas crisis psicoafectivas que favorecen la búsqueda de relaciones sexuales de riesgo en adolescentes. Esta edad tiene su mayor vulnerabilidad debido a los cambios naturales en sus cuerpos y en sus mentes, despiertas a la curiosidad que se suma a todo el complejo cruce de sentimientos en medio de la crisis del desastre.

En los alojamientos temporales, donde según el tipo de diseño también se pierde la privacidad, menores de edad y adolescentes se enfrentan a la oportunidad del sexo urgente por parte de los adultos, lo cual acrecienta su curiosidad y probablemente un modelo a seguir. La sexualidad sigue siendo un tema tabú y sus conversaciones suelen ser constituidas por mitos y creencias alejadas de la realidad, siendo presa fácil de oportunistas, con las consecuencias de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

Es necesario que ante situaciones adversas por causa de los desastres, y en especial ante condiciones de alojamiento temporal, las autoridades sanitarias no omitan implementar procesos de protección y de reducción de riesgos en la salud sexual y reproductiva en adolescentes y menores de edad, teniendo en cuenta la fortaleza que existe en las redes sociales sobrevientes y en la inclusión de esta población en estas redes sociales. La educación es clave, el diseño de los alojamientos temporales, también, favoreciendo los alojamientos unifamiliares cuando sea definitivamente indispensable el establecimiento de estas soluciones temporales.

Finalmente, el tema de la sexualidad, la sensualidad y la salud sexual y reproductiva debe ser abordado de manera incluyente, dando la oportunidad de desmitificarlo frente a los adultos, poniendo en práctica las estrategias de información, educación y comunicación que han sido probadas y han sido exitosas.
Lecturas recomendadas:
  • González, Ana Cristina; Londoño Vélez, Argelia: Desastre natural: catástrofe sexual; investigación sobre el caso del terremoto del eje cafetero en Colombia en 1999; Corporación Sisma Mujer, junio, 2003.
  • Sexual Violence against Refugees - Guidelines on Prevention and Response (UNHCR; 1995; 106 pages), disponible aquí, consultado en 191108
  • Klein, Alisa: Cómo prevenir la violencia sexual durante un desastre y reaccionar cuando se produce: Fundación Louisiana contra el abuso sexual y el Centro Nacional de Recursos contra la violencia sexual; USA, 2005; disponible en pdf aquí, consultado en 191108
  • If Not Now, When? - Addressing Gender-Based Violence in Refugee, Internally Displaced, and Post-Conflict Settings - A Global Overview (RHRC; 2002; 123 pages ): disponible aquí, consultado en 191108
  • El Proyecto de la Esfera - Carta Humanitaria y Normas Mínimas de Respuesta Humanitaria en Casos de Desastre (FISCR, The Sphere Project; 2000; 328 paginas ): Parte 2: Las Normas Mínimas: Capítulo 5: Normas Mínimas en Materia de Servicios de Salud: Apéndice 7: Modelo de Formulario para Notifícación de Casos de Violencia Sexual


Safe Creative #0812282309173


(38) LA POBREZA COMO DETERMINANTE DE LA SALUD PUBLICA / Rodrigo Restrepo G

. 15 de octubre de 2008
3 comentarios



Me he querido sumar al Día de Acción Blog 2008 y escribir sobre la pobreza ligado al tema de la Salud Pública y para ello, es necesario empezar hablando del Desarrollo. Pero antes que pretender introducirme en un tema donde los Economistas tienen todo un amplio acervo de variables y de puntos de discusión. Prefiero que ustedes hagan su propia investigación. Sin embargo, les aclaro que me identifico casi al 100% con los postulados de Manfed Max-Neef, uno de los economístas que más ha estudiado el problema de la pobreza en América Latina, quien ha defendido la teoría/concepto del Desarrollo a Escala Humana.

En ese sentido, Max-Neef identifica diferentes tipos de pobreza de acuerdo con las diferentes categorías de necesidades humanas. Y cada uno de estos tipos de pobreza se relaciona con una patología específica, no solo en lo individual sino en lo colectivo. Es decir, cada necesidad humana que no tenga su correspondiente satisfactor de manera sostenida y suficiente, lleva a problemas de Salud Pública. Pretendo desarrollar este tópico lo más ajustado posible:

  1. Pobreza de Subsistencia: La alimentación, vivienda, abrigo, trabajo, agua potable, saneamiento básico, entorno sano, son satisfactores de la necesidad de subsistencia. La presencia insuficiente y por tiempo prolongado o la ausencia de estos satisfactores, repercute en la salud física y mental de una comunidad: Problemas de desnutrición, bajo peso al nacer, infecciones respiratorias, intestinales y de la piel, depresión, suicidios, violencia, son algunos de los problemas de Salud Pública derivados que llegan a tener un peso relativo bastante alto.

  2. Pobreza de Protección: Carecer de la protección social que brinda el trabajo, el ahorro, el aseguramiento en general y en particular, en salud, el acceso y calidad de estos servicios de salud y una mínima red social y familiar, repercute en la presencia de patologías sociales como la violencia, alcoholismo, drogadicción, desadaptación social y trastornos mentales.

  3. Pobreza de Afecto: Si por alguna circunstancia se ve obstruida la posibilidad de hacer amistades, o no se convive en pareja o en familia, afloran problemas de salud mental, de inseguridad, de baja autoestima, intolerancia, discriminación, violencia intrafamiliar.

  4. Pobreza de Entendimiento: Barreras de acceso a la educación y a los medios modernos de comunicación bien orientados mantienen el círculo vicioso que impide la conciencia de los factores de riesgo en salud y la reacción consecuente para la búsqueda de soluciones. Esta situación facilita la consolidación de los mitos o el aprovechamiento por parte de los inescrupulosos.

  5. Pobreza de Participación: El aislamiento social voluntario o forzado reduce la posibilidad de compartir los problemas de la comunidad y la búsqueda empoderada de las soluciones, en especial para las poblaciones más vulnerables del ciclo vital.

  6. Pobreza de Ocio: No poder acceder a espacios públicos para recreación, distracción, deportes o simplemente, descanso, ha sido determinante en la aparición de la violencia social de pandillas juveniles y drogadicción, entre otros.

  7. Pobreza de Creación: Si las circunstancias limitan la creatividad, el desarrollo individual puede llegar a estancarse y se reduce la capacidad de aporte colectivo a la búsqueda de soluciones a los problemas de Salud Pública.

  8. Pobreza de Identidad: La discriminación racial, política, religiosa o de cualquier otra índole, repercute en la autoestima, la participación social y la salud mental.

  9. Pobreza de Libertad: Si no se tiene la conciencia de la equidad y se atenta contra la libre determinación, se cae en el riesgo de recibir inadecuados servicios de salud y de mala calidad.
Aparte de lo anterior, que corresponde a la dimensión del tener, existen las variables de la dimensión del ser, del hacer y del estar que llegan a constituirse en factores protectores que pueden contribuir a minimizar alguna de las pobrezas mencionadas, constituyéndose en factores de resiliencia, a pesar de la circunstancia adversa.

Estudios serios han demostrado la relación epidemiológicamente significativa que existe entre la salud y la Jerarquía Social, lo cual podemos ver plasmado en este concepto de los nueve tipos de pobrezas presentado por Max-Neef. Es pertinente que los futuros gobernantes apunten sus programas de Gobierno y de Estado hacia la reducción de la pobreza, teniendo en cuenta estas variables presentadas.

Lecturas Recomendadas:
Safe Creative #0810151109619

(37) VIDEO SOBRE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO

. 8 de septiembre de 2008
0 comentarios



Un mensaje para entender mejor este compromiso internacional de los Estados del Mundo, para hacerle seguimiento, para exigir mayores esfuerzos y contribuir en su logro desde las instituciones para las cuales estemos trabajando.

(36) LA ESTRATEGIA "VIVIENDA SALUDABLE" EN EL DESARROLLO Y LA PREVENCION DE DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 25 de agosto de 2008
0 comentarios


“La teoría en sí misma no transforma el mundo. Puede contribuir
para su transformación, pero para eso tiene que salir de sí misma y tiene que
ser asimilada por aquellos que van a causar con sus acciones reales y efectivas
esa transformación”.
Paulo Freire

Los científicos y expertos en el clima y el medio ambiente explican la situación actual de cambio climático en el calentamiento global, la deforestación, las manchas solares; otros lanzan teorías de oscurecimiento global, entre otros… Yo he preferido sumarme a la definición “romántica”: El planeta está enfermo. Y esta enfermedad es la consecuencia de los actos de sus habitantes del género humano y de la falta de concreciones y concertaciones de los gobernantes y tomadores de decisiones. En el mejor de los casos, a pesar de los acuerdos, muchas veces se quedan en intenciones o buenos propósitos y no se pasa a la acción ni al cumplimiento de los compromisos.

Pero así como los seres humanos somos capaces de causarle enfermedad al planeta, por causa de nuestros actos y muchas veces sin proponérnoslo, también podemos auto inflingirnos daño a nuestra integridad, sin proponérnoslo, muchas veces debido a falta de conocimiento o conjugado con la falta de políticas o de la implementación de estrategias de prevención costo-efectivamente probadas.

Nuestros abuelos y padres siempre nos han dicho que muchos de los problemas sociales tienen su origen en el hogar. La educación básica, la urbanidad, los valores como el respeto, la responsabilidad, entro otros, se aprenden en la unidad primaria de la sociedad: la familia. Es en el hogar donde se aprende a caminar, a correr, a hablar, a leer, a amar…

Se puede decir que, como finalidad, la vivienda es el ente facilitador del cumplimiento de un conjunto de funciones específicas para el individuo y la familia: proveer abrigo ante el intemperismo, garantizar la seguridad y protección, facilitar el descanso, implementar el almacenamiento, procesamiento y consumo de alimentos; suministrar los recursos para la higiene personal, doméstica y el saneamiento; favorecer la convalecencia de los enfermos, la atención de los ancianos y minusválidos, el desenvolvimiento de la vida del niño y promover el desarrollo equilibrado de la vida familiar.

En la vivienda se reune una agenda social, dada en la familia; una agenda económica, representada por los medios de vida y subsistencia; una agenda cultural, en las tradiciones y usanzas; y una agenda ambiental, en el contexto físico de su desenvolvimiento. En el ambiente de la vivienda una persona promedio se sumerge al menos el 50% de su tiempo, cuando sólo dedica un 33% del mismo a la función laboral o docente y un 17% a otros ámbitos. ¿Y cómo debe ser esa vivienda para quienes la ocupan? Al menos, debe brindar un mínimo de seguridad, en el sentido integral de este adjetivo. Ello implica que la vivienda debe garantizar la conservación de procesos de autoprotección y de salud y de prevención de enfermedades y de accidentes. Debe ser saludable.

La vivienda saludable alude a un espacio que promueve la salud de sus moradores. Este espacio incluye: la casa, que es el refugio físico donde reside un individuo; el hogar, es decir el grupo de individuos que vive bajo un mismo techo; el entorno, que incluye el ambiente físico y el psicosocial inmediatamente exterior a la casa; y la comunidad o grupo de individuos identificados como vecinos por los residentes. Una vivienda saludable carece o presenta factores de riesgo controlados y prevenibles.

La Estrategia "Hacia una Vivienda Saludable" se sustenta entonces en la intervención constructiva-educativa de las diferentes variables mencionadas, en especial el entorno físico de la vivienda, el entorno peridomiciliar, el entorno ambiental, el fortalecimiento de la organización comunitaria con el empoderamiento de sus líderes y nuevos líderes y la conservación de acciones de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad, incluyendo la prevención de accidentes y de preparativos para situaciones de desastres.

La evolución que ha tenido la interpretación del concepto salud-enfermedad ha pasado por diferentes etapas, que van desde los mágico y mítico, hasta la especificidad de la clasificación de las enfermedades en transmisibles y no transmisibles. Y ante este panorama, la respuesta del sector salud no es otra diferente a la de la implementación de estrategias encaminadas a intervenir los diferentes factores determinantes de las enfermedades transmisibles y no transmisibles, sin descuidar que existen acciones básicas de promoción de la salud que impactan en diferente intensidad sobre los diferentes determinantes proximales y distales de la salud, en especial sobre los determinantes sociales, para la conservación de conductas saludables, comenzando desde la misma vivienda.

Pero hay que ver hasta qué grado se puede considerar a la vivienda como un determinante de la salud. En particular, la precariedad de la vivienda de interés social en los países de América Latina y el Caribe (ALC) puede estar afectando la salud de millones de personas. La falta de higiene y de condiciones sanitarias, la falta de espacios mínimos adecuados para la pareja, niños y personas con discapacidad, el diseño urbano inadecuado, el hacinamiento, el ruido, la humedad, el plomo, el monóxido de carbono, las partículas, los compuestos orgánicos volátiles, el radón y los desastres naturales, son algunos de los peligros para la salud a los que se está expuesto en la vivienda (Foster HD, 1992 ).

Son diferentes las enfermedades que se pueden adquirir en el seno de una vivienda. Van desde las Gastrointestinales (diarreas, parasitismo), las afecciones e infecciones respiratorias, las enfermedades de transmisión vectorial (dengue, paludismo), las enfermedades emergentes (concentraciones, hacinamiento), la Violencia intrafamiliar (promiscuidad, stress), los accidentes y la vulnerabilidad a los desastres naturales.

Se hace necesario que en las políticas de destinación de recursos para programas de vivienda de interés social primen la calidad y los aspectos sociales sobre los financieros. Se conserven las normas de construccion sismoresistente. Se adopten tecnologías apropiadas en agua y saneamiento que no atenten contra la seguridad y la economía de las familias. Se cumplan normas de ordenamiento territorial para evitar asentamientos en zonas de riesgo o la reconstrucción de vulnerabilidades cuando de apoyo a damnificados se trate.

Se debe concebir la vivienda como un agente de la salud de sus moradores. En consonancia con el aforismo de que todo comienza por el hogar, es la vivienda en su concepto integral esa herramienta que no debe ser el generador de muchos de los problemas sociales, sino que por el contrario, facilita los procesos de formación – aprendizaje – formación, en especial en el campo de la salud, pero no exclusivamente es este aspecto. Implica un enfoque sociológico y técnico de enfrentamiento a los factores de riesgo y de promoción de una orientación apropiada para la ubicación, edificación, habilitación, adaptación, manejo, uso y mantenimiento de la vivienda y de su entorno.

La importancia de este concepto de ambientes y entornos saludables radica en que incorpora saneamiento básico, espacios físicos limpios y estructuralmente adecuados, y redes de apoyo para lograr ámbitos psicosociales sanos y seguros, exentos de violencia (abuso físico, verbal y emocional). Recordemos que la carencia y las deficiencias en la vivienda, y la falta de saneamiento constituyen un determinante reiterado del exceso de morbi-mortalidad por enfermedades transmisibles y de violencia intrafamiliar, y una característica sistemáticamente vinculada a los niveles de pobreza, el rezago socioeconómico y la inequidad.

Finalmente, estoy convencido que en las adversidades es donde muchas veces se encuentra la oportunidad del desarrollo; sin embargo, no es necesario esperar a que la adversidad nos toque para iniciar los procesos de desarrollo y de inversión social que son urgentes aplicar, máxime cuando en las adversidades ocasionadas por la fuerza de la naturaleza está en juego la vida.

Lecturas recomendadas:

  • Programa de Entornos y Ambientes Saludables – Ministerio de la Protección Social, Colombia, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Condiciones Físicas y Ambientales de las Viviendas de las Familias Desplazadas, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Crónicas de Desastres – Terremotos en El Salvador, 2001. Reconstrucción de viviendas a damnificados aplicando la estrategia vivienda saludable, OPS/OMS, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Biblioteca Virtual de Desarrollo Sostenible y Salud Ambiental – BVSDE, CEPIS – OPS/OMS, Disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Sánchez M, Piedad: “Hacia una Vivienda Saludable”, Estrategia Integradora que permite Cambios de Actitudes Favorables para el Mejoramiento de la Salud de las Comunidades, experiencia en el departamento de Córdoba – Colombia, marzo, 2005, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.
Safe Creative #0811061255496

(35) REINGENIERIA EN LA PREVENCION DE EMERGENCIAS Y DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 27 de julio de 2008
1 comentarios

Es un hecho. Los efectos de los eventos adversos de la naturaleza sobre la humanidad, en especial los de origen hidrometeorológico, son cada vez más severos. Esto indudablemente se potencia con el incremento de la vulnerabilidad de las poblaciones, ya sea por acción directa o por omisión. Es probable que las zonas de alto riesgo sigan siendo las mismas, pero aquellas que representaban mediano riesgo, ahora son de alto riesgo.

La cota de desbordamiento de los ríos se alcanza con mayor facilidad. La pluviosidad en esta época de cambio climático es mucho mayor que hace dos o tres décadas. En las ciudades se han construido obras para el encauce de las aguas pluviales, pero muchas de estas obras hoy día ya son obsoletas.

Si tenemos claro todo esto, lo cual es una realidad demostrada, debemos actuar en consecuencia y pensar en un cambio conductual necesario, pero también iniciar las acciones y obras que se requieran. Por ejemplo:

  • Realizar dragado de ríos y otros cuerpos de aguas que usualmente se desbordan e iniciar estos procesos en aquellos que en el pasado no se desbordaban y que ya muestran este comportamiento.
  • Proyectar obras civiles de protección de cuencas y reforzamiento de diques.
  • Proyectar la realización obras civiles de limpieza y ampliación de canales de aguas lluvia en ciudades y campos. En aquellas ciudades donde no exista alcantarillado pluvial, comenzar a proyectar los costos de estas obras a fin de presentar proyectos de cofinanciación.
  • En carreteras interterritoriales, iniciar la construcción o ampliar y mejorar las bermas donde ya existen. Garantizar el buen cauce de las aguas lluvia a fin de que no se deterioren las carreteras y su terreno de base.
  • Definitivamente, contemplar la reubicación de aquellos grupos poblacionales ubicados en zonas de riesgo, a orillas de cuencas de los ríos o de los cauces de quebradas y arroyos o canales pluviales.
  • Invertir en investigación para establecer nuevos estándares en prevención de emergencias y desastres e iniciar el reforzamiento de aquellas obras que así lo requieran.

Qué otras ideas se le ocurren, amigo lector, para promover un proceso de reingeniería en la Prevención de Emergencias y Desastres?

Safe Creative #0810061056973


(34) QUE TAN CERCA HEMOS ESTADO DE UNA EMERGENCIA COMPLEJA / Rodrigo Restrepo G

. 30 de junio de 2008
2 comentarios

No acostumbro a escribir tan largo, pero en esta oportunidad el tema lo amerita. Con ocasión de días de descanso estuve releyendo sobre el concepto de emergencia compleja y me trajo a remembranza situaciones vividas desde mi experiencia laboral.

A manera de antecedentes, traigo a referencia la fecha del 20 de febrero del año 2002, cuando el Presidente de los colombianos para esa época, Dr. Andrés Pastrana Arango, anunció la ruptura del proceso de paz que, desde el inicio de su gobierno en 1998, adelantaba con el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y, mediante alocución televisiva en directo, impartió órdenes a las Fuerzas Militares para la retoma inmediata de la zona de aproximadamente 42mil km2 que, hasta ese momento, se encontraba desmilitarizada, en concordancia con los acuerdos suscritos entre el gobierno y las FARC para llevar a cabo en esa zona las negociaciones de paz.

A partir de la media noche de ese día y durante gran parte de la madrugada del 21 de febrero, las Fuerzas Militares de Colombia, a través de la Fuerza Aérea Colombiana, emprendió la denominada Operación “Tanatos”, mediante la cual, en las más de 200 misiones aéreas, fueron destruidos 85 campamentos, bodegas de armas, laboratorios de cocaína y pistas clandestinas de las Farc en inmediaciones de los municipios que hacían parte de la zona de distensión, según comunicados de las Fuerzas Militares.

Desde ese entonces se presentaron hechos que colocaron a la población civil de varios municipios del departamento de Caquetá, al sur de Colombia, en una situación de verdadera Emergencia Compleja o por lo menos muy cercana a ella, debido a los bloqueos de carreteras, incomunicación telefónica y falta de energía eléctrica, con sus consecuencias directas sobre el agua potable, las reservas de alimentos y el acceso a la salud, entre otros.

Revisando conceptos, una de las definiciones encontradas para el término Emergencia Compleja dice que se trata de situaciones relativamente agudas que afectan grandes poblaciones civiles y usualmente involucran una combinación de guerra o conflicto civil, disminución de alimentos y desplazamiento de población que terminan en un significativo aumento de la mortalidad [1]. Esta definición se corresponde con términos afines como Emergencia Política Compleja o Emergencia Humanitaria Compleja. En todo caso, esta situación contempla una respuesta urgente de atención humanitaria [2].

Por su parte, Deborah Eade nos dice que el término emergencia compleja fue acuñado en Naciones Unidas para describir las principales situaciones de crisis que de hecho han proliferado desde 1989, y que requieren una 'respuesta sistémica' en las que se combina la intervención militar, actividades de implantación de la paz, programas de ayuda y diplomacia de alto nivel, entre otras acciones. La complejidad, en otras palabras, se refiere a la naturaleza 'multi-mandato' de la respuesta internacional, así como a la naturaleza multi-causal de la emergencia; al reconocimiento del hecho de que las emergencias más importantes son necesariamente políticas y económicas tanto en sus causas como en sus consecuencias y nunca 'simplemente' humanitarias; y se refiere a nuestro compromiso como organizaciones humanitarias dentro de esa realidad tanto como a esa misma realidad [3]. Un documento elaborado por el Departamento de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, Protection of Humanitarian Mandates in Conflict Situations, declara que '(...) dada la interrelación de las causas y las consecuencias de las emergencias complejas, la acción humanitaria no podrá ser totalmente efectiva si no está relacionada con una estrategia comprehensiva para la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo económico y social' [4].

En efecto, 48 horas después de la alocución presidencial de ese 20 de febrero, una amplia zona del departamento de Caquetá sufrió corte total de energía por la voladura de torres de conducción eléctrica y plantas generadoras de energía por parte de los insurgentes. La falta de energía colocó a los hospitales de la región en dificultades para la prestación de los servicios, toda vez que sus plantas generadoras eran insuficientes para la demanda. La falta de energía paralizó la distribución de agua potable en las plantas de tratamiento de las municipalidades.

Una torre de la estatal empresa de telecomunicaciones, Telecom, fue derribada, dejando a toda la zona sin posibilidad de comunicarse por vía telefónica con el resto del país. Los municipios de Florencia, Montañitas, El Paujil, El Doncello, Puerto Rico, La Ceiba, San Vicente del Caguán, entre otros, no podían comunicarse entre sí por vía telefónica.

Dos puentes civiles que comunicaban a Florencia con el departamento del Huila y de ahí con el resto del país, también fueron derribados por parte de la guerrilla. Otro puente que comunicaba a San Vicente del Caguán con Florencia fue igualmente destruido por las fuerzas guerrilleras. Esto generó un bloqueo de vías, con la consiguiente incomunicación entre los pobladores por vía terrestre. Durante una semana no hubo ingreso de alimentos ni combustible a Florencia y, desde allí, tampoco se surtió a los municipios antes mencionados, que se hallan durante el trayecto desde Florencia hacia San Vicente del Caguán.

En Florencia, las distribuidoras de gasolina se vieron congestionadas por los usuarios que deseaban asegurarse el suministro de combustible para sus vehículos y equipos agrícolas. A las 72 horas, ya las emisoras reportaban en vivo las quejas de la comunidad por la falta de agua y la especulación que se presentaba en los mercados minoristas y tiendas.

El aeropuerto de Florencia tuvo un período en el cual sólo funcionó para el despegue y aterrizaje de aeronaves militares, por lo que los vuelos civiles fueron cancelados.

Desde San Vicente del Caguán, mediante aerotransporte militar, se recibieron dos pacientes remitidos desde el Hospital de esa localidad hacia el Hospital de Florencia, de 2º nivel de atención. Por vía terrestre no podían salir de San Vicente. El personal médico de San Vicente tuvo problemas para retornar desde Florencia, pues la prioridad la tenían las operaciones militares. Una paciente obstétrica demoró 48 horas para ser trasladada de Puerto Rico a Florencia. La guerrilla impedía el tránsito por carretera y aducía tener la vía minada y bloqueada por vehículos cargados de explosivos, lo cual era cierto.

La candidata a la presidencia, Ingrid Betancur, se atrevió a ingresar a San Vicente del Caguán por vía terrestre y fue plagiada por los guerrilleros. Mientras tanto, a San Vicente comenzaban a llegar pobladores de las veredas cercanas, quienes por miedo a las operaciones militares, prefirieron desplazarse hacia el casco urbano, donde se sentían cercanos a sus vecinos o familiares.

Con este panorama en medio de un conflicto armado, los organismos de ayuda humanitaria estuvieron atentos a intervenir, siempre y cuando la situación lo permitiese. Los miembros del CICR se tomaron casi 48 horas para poder llegar a San Vicente del Caguán. Funcionarios de la Red de Solidaridad Social lo hicieron por vía aérea en transporte militar y, posteriormente, en compañía del Presidente de la República, quien hizo presencia en San Vicente casi 4 días después de su alocución. Entre tanto, una población del departamento del Huila sufría el corte de la distribución del agua domiciliario por presunto envenenamiento del acueducto. Una semana después de la alocución presidencial los medios de comunicación mostraban cifras de 45 municipios de Caquetá, Huila, Cauca y Meta los que habían quedado sin energía eléctrica. La represa de Chingaza, que surte de agua potable a Bogotá, Distrito Capital de Colombia, había sufrido dos atentados.

En la última semana de octubre del 2001, el Programa Salud en Desastres y Emergencias Complejas de la OPS Colombia, en asocio con la Cruz Roja Holandesa y la Cruz Roja Colombiana, había adelantado una capacitación sobre Planes de Contingencia ante Desplazamientos Masivos, dirigido a las autoridades municipales y, en especial, al sector salud. La Red de Solidaridad Social dio continuidad a ésta capacitación y a una previa, realizada por ellos, gracias a lo cual el sector de la salud en la región afectada estuvo preparada ante la contingencia.

Los escenarios no podían ser otros. Después de la operación “Tanatos” de las Fuerzas Militares de Colombia, se esperaba un desbloqueo de carreteras, con lo que podría incrementarse la movilización de población, no sólo por las operaciones militares sino por las amenazas de los grupos disidentes, a quienes se les conocía su modus operandi. Adicionalmente, se iniciaría un proceso de fumigación de cultivos ilícitos, lo que traería una movilización de jornaleros o trabajadores de dicha industria ilegal. Tampoco se descartaba la movilización inducida o marchas campesinas, estrategia igualmente usada en otras oportunidades por los grupos ilegales.

La Red de Solidaridad Social reportó tener a su disposición, al menos en Florencia, siete albergues temporales con una capacidad para alojar entre 400 y 450 personas. Diariamente hizo monitoreo de movilización de personas en los municipios afectados y las respuestas acordes con dicho estado.

El sector de la salud sufrió también las consecuencias de esta situación. A pesar de que en la fase aguda la respuesta del Ministerio de Salud no se hizo esperar, pues envió los botiquines de emergencia preparados de antemano para estos casos, con lo que tranquilizó a los trabajadores del sector; y se alcanzó a dotar de una planta eléctrica complementaria al hospital de 2º nivel, la crisis económica y de gestión del sector de la salud colocó en situación crítica la respuesta en salud ante una demanda inusitada. Esto sin contar con el temor y la deserción del recurso humano en salud por las infracciones al D.I.H., en especial, las infracciones a la Misión Médica y Sanitaria. No sobra recordar que uno de los hechos graves que motivó al Gobierno la suspensión del proceso de paz con las FARC fue la voladura de un puente que ocasionó el accidente de una ambulancia donde murieron tres personas, entre ellas una mujer gestante en trabajo de parto y su criatura, aún sin nacer.

Aunque en todo lo anteriormente expuesto no se presentaron mayormente hambrunas o incremento de la mortalidad, no dejó de ser una situación complicada el poder brindar atención humanitaria de emergencia con todos los riesgos sobre la integridad personal y sobre los materiales y medicamentos que hacen parte de la misión médica y sanitaria.

Mi referencia de la situación a 5 semanas después de ese 20 de febrero de 2002 la resumí en su momento, así:
  • La población en general mantenía problemas de movilización debido a que persistían los retenes ilegales en las vías por parte de los insurgentes.

  • La Misión Médica y Sanitaria se vio totalmente afectada. Se presentaron amenazas contra los funcionarios del sector de la salud, entre quienes cundió el pánico. Se incrementaron las solicitudes de traslados de funcionarios del área rural hacia las cabeceras municipales y hacia Florencia. Hubo serias dificultades para la consecución de personal en salud para laborar en las zonas afectadas. Y un vehículo oficial fue retenido y plagiado.

  • Luego de la emergencia por falta de fluido eléctrico, la cual duró doce días, el servicio se siguió prestando en forma interrumpida, con cortes o racionamiento diario del servicio.

  • El desplazamiento de población fue constante. La localidad de La Unión Penaya (adscrita al municipio de La Montañita) recibió orden de desalojo por parte de la guerrilla. Toda la población se desplazó, en mayor porcentaje al municipio de El Paujil y en menor proporción hacia Florencia.
Con todo lo anterior es pertinente preguntarnos, tal como lo titula el presente ensayo: ¿qué tan cerca hemos estado de una emergencia compleja?


Referencias:
[1] Noji, Eric K., ed.: Impacto de los Desastres en la Salud Pública, Bogotá, Colombia, Organización Panamericana de la Salud, 2000, Cap 20 (Michael Toole), pp. 419 y siguientes. Disponible en http://www.paho.org/Spanish/DD/PED/impacto.htm
[2] Ronald Waldman, MD, MPH - Gerald Martone, RN, MS, Public Health and Complex Emegencies: New Issues, New Conditions, American Journal of Public Health, 1999. Vol 9, Nº 10
[3] Eade D, Prólogo de la Revista Development in Practice, 2000
[4] IBID


Safe Creative #0810061056942