(37) VIDEO SOBRE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO

. 8 de septiembre de 2008
0 comentarios



Un mensaje para entender mejor este compromiso internacional de los Estados del Mundo, para hacerle seguimiento, para exigir mayores esfuerzos y contribuir en su logro desde las instituciones para las cuales estemos trabajando.

(36) LA ESTRATEGIA "VIVIENDA SALUDABLE" EN EL DESARROLLO Y LA PREVENCION DE DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 25 de agosto de 2008
0 comentarios


“La teoría en sí misma no transforma el mundo. Puede contribuir
para su transformación, pero para eso tiene que salir de sí misma y tiene que
ser asimilada por aquellos que van a causar con sus acciones reales y efectivas
esa transformación”.
Paulo Freire

Los científicos y expertos en el clima y el medio ambiente explican la situación actual de cambio climático en el calentamiento global, la deforestación, las manchas solares; otros lanzan teorías de oscurecimiento global, entre otros… Yo he preferido sumarme a la definición “romántica”: El planeta está enfermo. Y esta enfermedad es la consecuencia de los actos de sus habitantes del género humano y de la falta de concreciones y concertaciones de los gobernantes y tomadores de decisiones. En el mejor de los casos, a pesar de los acuerdos, muchas veces se quedan en intenciones o buenos propósitos y no se pasa a la acción ni al cumplimiento de los compromisos.

Pero así como los seres humanos somos capaces de causarle enfermedad al planeta, por causa de nuestros actos y muchas veces sin proponérnoslo, también podemos auto inflingirnos daño a nuestra integridad, sin proponérnoslo, muchas veces debido a falta de conocimiento o conjugado con la falta de políticas o de la implementación de estrategias de prevención costo-efectivamente probadas.

Nuestros abuelos y padres siempre nos han dicho que muchos de los problemas sociales tienen su origen en el hogar. La educación básica, la urbanidad, los valores como el respeto, la responsabilidad, entro otros, se aprenden en la unidad primaria de la sociedad: la familia. Es en el hogar donde se aprende a caminar, a correr, a hablar, a leer, a amar…

Se puede decir que, como finalidad, la vivienda es el ente facilitador del cumplimiento de un conjunto de funciones específicas para el individuo y la familia: proveer abrigo ante el intemperismo, garantizar la seguridad y protección, facilitar el descanso, implementar el almacenamiento, procesamiento y consumo de alimentos; suministrar los recursos para la higiene personal, doméstica y el saneamiento; favorecer la convalecencia de los enfermos, la atención de los ancianos y minusválidos, el desenvolvimiento de la vida del niño y promover el desarrollo equilibrado de la vida familiar.

En la vivienda se reune una agenda social, dada en la familia; una agenda económica, representada por los medios de vida y subsistencia; una agenda cultural, en las tradiciones y usanzas; y una agenda ambiental, en el contexto físico de su desenvolvimiento. En el ambiente de la vivienda una persona promedio se sumerge al menos el 50% de su tiempo, cuando sólo dedica un 33% del mismo a la función laboral o docente y un 17% a otros ámbitos. ¿Y cómo debe ser esa vivienda para quienes la ocupan? Al menos, debe brindar un mínimo de seguridad, en el sentido integral de este adjetivo. Ello implica que la vivienda debe garantizar la conservación de procesos de autoprotección y de salud y de prevención de enfermedades y de accidentes. Debe ser saludable.

La vivienda saludable alude a un espacio que promueve la salud de sus moradores. Este espacio incluye: la casa, que es el refugio físico donde reside un individuo; el hogar, es decir el grupo de individuos que vive bajo un mismo techo; el entorno, que incluye el ambiente físico y el psicosocial inmediatamente exterior a la casa; y la comunidad o grupo de individuos identificados como vecinos por los residentes. Una vivienda saludable carece o presenta factores de riesgo controlados y prevenibles.

La Estrategia "Hacia una Vivienda Saludable" se sustenta entonces en la intervención constructiva-educativa de las diferentes variables mencionadas, en especial el entorno físico de la vivienda, el entorno peridomiciliar, el entorno ambiental, el fortalecimiento de la organización comunitaria con el empoderamiento de sus líderes y nuevos líderes y la conservación de acciones de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad, incluyendo la prevención de accidentes y de preparativos para situaciones de desastres.

La evolución que ha tenido la interpretación del concepto salud-enfermedad ha pasado por diferentes etapas, que van desde los mágico y mítico, hasta la especificidad de la clasificación de las enfermedades en transmisibles y no transmisibles. Y ante este panorama, la respuesta del sector salud no es otra diferente a la de la implementación de estrategias encaminadas a intervenir los diferentes factores determinantes de las enfermedades transmisibles y no transmisibles, sin descuidar que existen acciones básicas de promoción de la salud que impactan en diferente intensidad sobre los diferentes determinantes proximales y distales de la salud, en especial sobre los determinantes sociales, para la conservación de conductas saludables, comenzando desde la misma vivienda.

Pero hay que ver hasta qué grado se puede considerar a la vivienda como un determinante de la salud. En particular, la precariedad de la vivienda de interés social en los países de América Latina y el Caribe (ALC) puede estar afectando la salud de millones de personas. La falta de higiene y de condiciones sanitarias, la falta de espacios mínimos adecuados para la pareja, niños y personas con discapacidad, el diseño urbano inadecuado, el hacinamiento, el ruido, la humedad, el plomo, el monóxido de carbono, las partículas, los compuestos orgánicos volátiles, el radón y los desastres naturales, son algunos de los peligros para la salud a los que se está expuesto en la vivienda (Foster HD, 1992 ).

Son diferentes las enfermedades que se pueden adquirir en el seno de una vivienda. Van desde las Gastrointestinales (diarreas, parasitismo), las afecciones e infecciones respiratorias, las enfermedades de transmisión vectorial (dengue, paludismo), las enfermedades emergentes (concentraciones, hacinamiento), la Violencia intrafamiliar (promiscuidad, stress), los accidentes y la vulnerabilidad a los desastres naturales.

Se hace necesario que en las políticas de destinación de recursos para programas de vivienda de interés social primen la calidad y los aspectos sociales sobre los financieros. Se conserven las normas de construccion sismoresistente. Se adopten tecnologías apropiadas en agua y saneamiento que no atenten contra la seguridad y la economía de las familias. Se cumplan normas de ordenamiento territorial para evitar asentamientos en zonas de riesgo o la reconstrucción de vulnerabilidades cuando de apoyo a damnificados se trate.

Se debe concebir la vivienda como un agente de la salud de sus moradores. En consonancia con el aforismo de que todo comienza por el hogar, es la vivienda en su concepto integral esa herramienta que no debe ser el generador de muchos de los problemas sociales, sino que por el contrario, facilita los procesos de formación – aprendizaje – formación, en especial en el campo de la salud, pero no exclusivamente es este aspecto. Implica un enfoque sociológico y técnico de enfrentamiento a los factores de riesgo y de promoción de una orientación apropiada para la ubicación, edificación, habilitación, adaptación, manejo, uso y mantenimiento de la vivienda y de su entorno.

La importancia de este concepto de ambientes y entornos saludables radica en que incorpora saneamiento básico, espacios físicos limpios y estructuralmente adecuados, y redes de apoyo para lograr ámbitos psicosociales sanos y seguros, exentos de violencia (abuso físico, verbal y emocional). Recordemos que la carencia y las deficiencias en la vivienda, y la falta de saneamiento constituyen un determinante reiterado del exceso de morbi-mortalidad por enfermedades transmisibles y de violencia intrafamiliar, y una característica sistemáticamente vinculada a los niveles de pobreza, el rezago socioeconómico y la inequidad.

Finalmente, estoy convencido que en las adversidades es donde muchas veces se encuentra la oportunidad del desarrollo; sin embargo, no es necesario esperar a que la adversidad nos toque para iniciar los procesos de desarrollo y de inversión social que son urgentes aplicar, máxime cuando en las adversidades ocasionadas por la fuerza de la naturaleza está en juego la vida.

Lecturas recomendadas:

  • Programa de Entornos y Ambientes Saludables – Ministerio de la Protección Social, Colombia, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Condiciones Físicas y Ambientales de las Viviendas de las Familias Desplazadas, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Crónicas de Desastres – Terremotos en El Salvador, 2001. Reconstrucción de viviendas a damnificados aplicando la estrategia vivienda saludable, OPS/OMS, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Biblioteca Virtual de Desarrollo Sostenible y Salud Ambiental – BVSDE, CEPIS – OPS/OMS, Disponible aquí, consultado en agosto de 2008.

  • Sánchez M, Piedad: “Hacia una Vivienda Saludable”, Estrategia Integradora que permite Cambios de Actitudes Favorables para el Mejoramiento de la Salud de las Comunidades, experiencia en el departamento de Córdoba – Colombia, marzo, 2005, disponible aquí, consultado en agosto de 2008.
Safe Creative #0811061255496

(35) REINGENIERIA EN LA PREVENCION DE EMERGENCIAS Y DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 27 de julio de 2008
1 comentarios

Es un hecho. Los efectos de los eventos adversos de la naturaleza sobre la humanidad, en especial los de origen hidrometeorológico, son cada vez más severos. Esto indudablemente se potencia con el incremento de la vulnerabilidad de las poblaciones, ya sea por acción directa o por omisión. Es probable que las zonas de alto riesgo sigan siendo las mismas, pero aquellas que representaban mediano riesgo, ahora son de alto riesgo.

La cota de desbordamiento de los ríos se alcanza con mayor facilidad. La pluviosidad en esta época de cambio climático es mucho mayor que hace dos o tres décadas. En las ciudades se han construido obras para el encauce de las aguas pluviales, pero muchas de estas obras hoy día ya son obsoletas.

Si tenemos claro todo esto, lo cual es una realidad demostrada, debemos actuar en consecuencia y pensar en un cambio conductual necesario, pero también iniciar las acciones y obras que se requieran. Por ejemplo:

  • Realizar dragado de ríos y otros cuerpos de aguas que usualmente se desbordan e iniciar estos procesos en aquellos que en el pasado no se desbordaban y que ya muestran este comportamiento.
  • Proyectar obras civiles de protección de cuencas y reforzamiento de diques.
  • Proyectar la realización obras civiles de limpieza y ampliación de canales de aguas lluvia en ciudades y campos. En aquellas ciudades donde no exista alcantarillado pluvial, comenzar a proyectar los costos de estas obras a fin de presentar proyectos de cofinanciación.
  • En carreteras interterritoriales, iniciar la construcción o ampliar y mejorar las bermas donde ya existen. Garantizar el buen cauce de las aguas lluvia a fin de que no se deterioren las carreteras y su terreno de base.
  • Definitivamente, contemplar la reubicación de aquellos grupos poblacionales ubicados en zonas de riesgo, a orillas de cuencas de los ríos o de los cauces de quebradas y arroyos o canales pluviales.
  • Invertir en investigación para establecer nuevos estándares en prevención de emergencias y desastres e iniciar el reforzamiento de aquellas obras que así lo requieran.

Qué otras ideas se le ocurren, amigo lector, para promover un proceso de reingeniería en la Prevención de Emergencias y Desastres?

Safe Creative #0810061056973


(34) QUE TAN CERCA HEMOS ESTADO DE UNA EMERGENCIA COMPLEJA / Rodrigo Restrepo G

. 30 de junio de 2008
2 comentarios

No acostumbro a escribir tan largo, pero en esta oportunidad el tema lo amerita. Con ocasión de días de descanso estuve releyendo sobre el concepto de emergencia compleja y me trajo a remembranza situaciones vividas desde mi experiencia laboral.

A manera de antecedentes, traigo a referencia la fecha del 20 de febrero del año 2002, cuando el Presidente de los colombianos para esa época, Dr. Andrés Pastrana Arango, anunció la ruptura del proceso de paz que, desde el inicio de su gobierno en 1998, adelantaba con el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y, mediante alocución televisiva en directo, impartió órdenes a las Fuerzas Militares para la retoma inmediata de la zona de aproximadamente 42mil km2 que, hasta ese momento, se encontraba desmilitarizada, en concordancia con los acuerdos suscritos entre el gobierno y las FARC para llevar a cabo en esa zona las negociaciones de paz.

A partir de la media noche de ese día y durante gran parte de la madrugada del 21 de febrero, las Fuerzas Militares de Colombia, a través de la Fuerza Aérea Colombiana, emprendió la denominada Operación “Tanatos”, mediante la cual, en las más de 200 misiones aéreas, fueron destruidos 85 campamentos, bodegas de armas, laboratorios de cocaína y pistas clandestinas de las Farc en inmediaciones de los municipios que hacían parte de la zona de distensión, según comunicados de las Fuerzas Militares.

Desde ese entonces se presentaron hechos que colocaron a la población civil de varios municipios del departamento de Caquetá, al sur de Colombia, en una situación de verdadera Emergencia Compleja o por lo menos muy cercana a ella, debido a los bloqueos de carreteras, incomunicación telefónica y falta de energía eléctrica, con sus consecuencias directas sobre el agua potable, las reservas de alimentos y el acceso a la salud, entre otros.

Revisando conceptos, una de las definiciones encontradas para el término Emergencia Compleja dice que se trata de situaciones relativamente agudas que afectan grandes poblaciones civiles y usualmente involucran una combinación de guerra o conflicto civil, disminución de alimentos y desplazamiento de población que terminan en un significativo aumento de la mortalidad [1]. Esta definición se corresponde con términos afines como Emergencia Política Compleja o Emergencia Humanitaria Compleja. En todo caso, esta situación contempla una respuesta urgente de atención humanitaria [2].

Por su parte, Deborah Eade nos dice que el término emergencia compleja fue acuñado en Naciones Unidas para describir las principales situaciones de crisis que de hecho han proliferado desde 1989, y que requieren una 'respuesta sistémica' en las que se combina la intervención militar, actividades de implantación de la paz, programas de ayuda y diplomacia de alto nivel, entre otras acciones. La complejidad, en otras palabras, se refiere a la naturaleza 'multi-mandato' de la respuesta internacional, así como a la naturaleza multi-causal de la emergencia; al reconocimiento del hecho de que las emergencias más importantes son necesariamente políticas y económicas tanto en sus causas como en sus consecuencias y nunca 'simplemente' humanitarias; y se refiere a nuestro compromiso como organizaciones humanitarias dentro de esa realidad tanto como a esa misma realidad [3]. Un documento elaborado por el Departamento de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, Protection of Humanitarian Mandates in Conflict Situations, declara que '(...) dada la interrelación de las causas y las consecuencias de las emergencias complejas, la acción humanitaria no podrá ser totalmente efectiva si no está relacionada con una estrategia comprehensiva para la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo económico y social' [4].

En efecto, 48 horas después de la alocución presidencial de ese 20 de febrero, una amplia zona del departamento de Caquetá sufrió corte total de energía por la voladura de torres de conducción eléctrica y plantas generadoras de energía por parte de los insurgentes. La falta de energía colocó a los hospitales de la región en dificultades para la prestación de los servicios, toda vez que sus plantas generadoras eran insuficientes para la demanda. La falta de energía paralizó la distribución de agua potable en las plantas de tratamiento de las municipalidades.

Una torre de la estatal empresa de telecomunicaciones, Telecom, fue derribada, dejando a toda la zona sin posibilidad de comunicarse por vía telefónica con el resto del país. Los municipios de Florencia, Montañitas, El Paujil, El Doncello, Puerto Rico, La Ceiba, San Vicente del Caguán, entre otros, no podían comunicarse entre sí por vía telefónica.

Dos puentes civiles que comunicaban a Florencia con el departamento del Huila y de ahí con el resto del país, también fueron derribados por parte de la guerrilla. Otro puente que comunicaba a San Vicente del Caguán con Florencia fue igualmente destruido por las fuerzas guerrilleras. Esto generó un bloqueo de vías, con la consiguiente incomunicación entre los pobladores por vía terrestre. Durante una semana no hubo ingreso de alimentos ni combustible a Florencia y, desde allí, tampoco se surtió a los municipios antes mencionados, que se hallan durante el trayecto desde Florencia hacia San Vicente del Caguán.

En Florencia, las distribuidoras de gasolina se vieron congestionadas por los usuarios que deseaban asegurarse el suministro de combustible para sus vehículos y equipos agrícolas. A las 72 horas, ya las emisoras reportaban en vivo las quejas de la comunidad por la falta de agua y la especulación que se presentaba en los mercados minoristas y tiendas.

El aeropuerto de Florencia tuvo un período en el cual sólo funcionó para el despegue y aterrizaje de aeronaves militares, por lo que los vuelos civiles fueron cancelados.

Desde San Vicente del Caguán, mediante aerotransporte militar, se recibieron dos pacientes remitidos desde el Hospital de esa localidad hacia el Hospital de Florencia, de 2º nivel de atención. Por vía terrestre no podían salir de San Vicente. El personal médico de San Vicente tuvo problemas para retornar desde Florencia, pues la prioridad la tenían las operaciones militares. Una paciente obstétrica demoró 48 horas para ser trasladada de Puerto Rico a Florencia. La guerrilla impedía el tránsito por carretera y aducía tener la vía minada y bloqueada por vehículos cargados de explosivos, lo cual era cierto.

La candidata a la presidencia, Ingrid Betancur, se atrevió a ingresar a San Vicente del Caguán por vía terrestre y fue plagiada por los guerrilleros. Mientras tanto, a San Vicente comenzaban a llegar pobladores de las veredas cercanas, quienes por miedo a las operaciones militares, prefirieron desplazarse hacia el casco urbano, donde se sentían cercanos a sus vecinos o familiares.

Con este panorama en medio de un conflicto armado, los organismos de ayuda humanitaria estuvieron atentos a intervenir, siempre y cuando la situación lo permitiese. Los miembros del CICR se tomaron casi 48 horas para poder llegar a San Vicente del Caguán. Funcionarios de la Red de Solidaridad Social lo hicieron por vía aérea en transporte militar y, posteriormente, en compañía del Presidente de la República, quien hizo presencia en San Vicente casi 4 días después de su alocución. Entre tanto, una población del departamento del Huila sufría el corte de la distribución del agua domiciliario por presunto envenenamiento del acueducto. Una semana después de la alocución presidencial los medios de comunicación mostraban cifras de 45 municipios de Caquetá, Huila, Cauca y Meta los que habían quedado sin energía eléctrica. La represa de Chingaza, que surte de agua potable a Bogotá, Distrito Capital de Colombia, había sufrido dos atentados.

En la última semana de octubre del 2001, el Programa Salud en Desastres y Emergencias Complejas de la OPS Colombia, en asocio con la Cruz Roja Holandesa y la Cruz Roja Colombiana, había adelantado una capacitación sobre Planes de Contingencia ante Desplazamientos Masivos, dirigido a las autoridades municipales y, en especial, al sector salud. La Red de Solidaridad Social dio continuidad a ésta capacitación y a una previa, realizada por ellos, gracias a lo cual el sector de la salud en la región afectada estuvo preparada ante la contingencia.

Los escenarios no podían ser otros. Después de la operación “Tanatos” de las Fuerzas Militares de Colombia, se esperaba un desbloqueo de carreteras, con lo que podría incrementarse la movilización de población, no sólo por las operaciones militares sino por las amenazas de los grupos disidentes, a quienes se les conocía su modus operandi. Adicionalmente, se iniciaría un proceso de fumigación de cultivos ilícitos, lo que traería una movilización de jornaleros o trabajadores de dicha industria ilegal. Tampoco se descartaba la movilización inducida o marchas campesinas, estrategia igualmente usada en otras oportunidades por los grupos ilegales.

La Red de Solidaridad Social reportó tener a su disposición, al menos en Florencia, siete albergues temporales con una capacidad para alojar entre 400 y 450 personas. Diariamente hizo monitoreo de movilización de personas en los municipios afectados y las respuestas acordes con dicho estado.

El sector de la salud sufrió también las consecuencias de esta situación. A pesar de que en la fase aguda la respuesta del Ministerio de Salud no se hizo esperar, pues envió los botiquines de emergencia preparados de antemano para estos casos, con lo que tranquilizó a los trabajadores del sector; y se alcanzó a dotar de una planta eléctrica complementaria al hospital de 2º nivel, la crisis económica y de gestión del sector de la salud colocó en situación crítica la respuesta en salud ante una demanda inusitada. Esto sin contar con el temor y la deserción del recurso humano en salud por las infracciones al D.I.H., en especial, las infracciones a la Misión Médica y Sanitaria. No sobra recordar que uno de los hechos graves que motivó al Gobierno la suspensión del proceso de paz con las FARC fue la voladura de un puente que ocasionó el accidente de una ambulancia donde murieron tres personas, entre ellas una mujer gestante en trabajo de parto y su criatura, aún sin nacer.

Aunque en todo lo anteriormente expuesto no se presentaron mayormente hambrunas o incremento de la mortalidad, no dejó de ser una situación complicada el poder brindar atención humanitaria de emergencia con todos los riesgos sobre la integridad personal y sobre los materiales y medicamentos que hacen parte de la misión médica y sanitaria.

Mi referencia de la situación a 5 semanas después de ese 20 de febrero de 2002 la resumí en su momento, así:
  • La población en general mantenía problemas de movilización debido a que persistían los retenes ilegales en las vías por parte de los insurgentes.

  • La Misión Médica y Sanitaria se vio totalmente afectada. Se presentaron amenazas contra los funcionarios del sector de la salud, entre quienes cundió el pánico. Se incrementaron las solicitudes de traslados de funcionarios del área rural hacia las cabeceras municipales y hacia Florencia. Hubo serias dificultades para la consecución de personal en salud para laborar en las zonas afectadas. Y un vehículo oficial fue retenido y plagiado.

  • Luego de la emergencia por falta de fluido eléctrico, la cual duró doce días, el servicio se siguió prestando en forma interrumpida, con cortes o racionamiento diario del servicio.

  • El desplazamiento de población fue constante. La localidad de La Unión Penaya (adscrita al municipio de La Montañita) recibió orden de desalojo por parte de la guerrilla. Toda la población se desplazó, en mayor porcentaje al municipio de El Paujil y en menor proporción hacia Florencia.
Con todo lo anterior es pertinente preguntarnos, tal como lo titula el presente ensayo: ¿qué tan cerca hemos estado de una emergencia compleja?


Referencias:
[1] Noji, Eric K., ed.: Impacto de los Desastres en la Salud Pública, Bogotá, Colombia, Organización Panamericana de la Salud, 2000, Cap 20 (Michael Toole), pp. 419 y siguientes. Disponible en http://www.paho.org/Spanish/DD/PED/impacto.htm
[2] Ronald Waldman, MD, MPH - Gerald Martone, RN, MS, Public Health and Complex Emegencies: New Issues, New Conditions, American Journal of Public Health, 1999. Vol 9, Nº 10
[3] Eade D, Prólogo de la Revista Development in Practice, 2000
[4] IBID


Safe Creative #0810061056942


(33) LOS HOSPITALES Y LOS DESASTRES / Rodrigo Restrepo G

. 11 de mayo de 2008
2 comentarios

En mi escrito del 31 de julio de 2007 toqué el tema de los Hospitales Seguros, en el cual hice mi acostumbrada motivación a la acción. Veinte días después fui testigo de la destrucción de los dos importantes hospitales de la localidad de Pisco en Perú. 7,9 grados de magnitud fueron suficientes para dejar a más de 830.000 habitantes de la región y pueblos circunvecinos sin los servicios atención en salud de mediana y alta complejidad. Se perdieron en segundos un número aproximado de 140 camas hospitalarias.



Del número oficial de fallecidos (519), al menos una persona perdió la vida al interior de uno de estos centros asistenciales. Afortunadamente el daño estructural no culminó en colapso, pues el número total de muertes hubiera sido mucho mayor
En el post impacto inmediato, la atención de heridos se llevó a cabo por parte del personal que recién iniciaba su turno. Fue un momento de caos. Para estos momentos hay que estar preparados.

Amigo lector; ¿Cuántos centros asistenciales están realmente preparados en su localidad para la atención de heridos en masa? Después del terremoto de agosto del 2007, ¿cuántos nuevos desastres han ocurrido? ¿Cuántos hospitales o sencillos centros asistenciales de baja complejidad han resistido el evento adverso? ¿Cuántos han colapsado?

La Campaña de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres, “Hospitales Seguros frente a los Desastres", hace énfasis en la labor sobre la seguridad estructural de hospitales e instalaciones médicas, en mantener instalaciones médicas funcionando durante y después de un desastre, y en preparar a los trabajadores de salud a enfrentar las amenazas naturales. Es el momento de tener cifras de hospitales o centros de salud “perdidos” frente a los desastres del año, así como las cifras de las inversiones que puedan llamarse “hospitales seguros”, instituciones de salud que pasaron la prueba de los eventos adversos en la región. O instituciones que, a pesar de que no han estado expuestos a eventos adversos, han realizado acciones de mitigación y procesos de preparativos que les permite poder llamárseles “hospital seguro”.



El Ciclón Nargis golpeó Myanmar (o Birmania o Burma) entre el 2 y el 3 de mayo pasados y, a la fecha, dada su situación política y las características de vulnerabilidad global, se desconoce a cabalidad los daños sufridos en sus instalaciones de salud. Pero con todos los antecedentes y el desarrollo que ha tenido la respuesta al desastre, de seguro que este es uno de los componentes que contribuye al mantenimiento de la situación de crisis en la salud de esta comunidad afectada.
Trabajemos en Prevención y en Mitigación en los Hospitales y Centros Asistenciales de Salud, a fin de garantizar su funcionamiento después de una emergencia o desastre.


Lectura recomendada:






¿Su hospital es seguro? Preguntas y respuestas para el personal de salud, Serie Manuales y Guías sobre Desastres No. 11, Organización Panamericana de la Salud, julio 2007, diponible en: http://www.paho.org/Spanish/DD/PED/HospitalSeguro_PR.htm



Safe Creative #0810061056904

(32) QUE HACER FRENTE AL CAMBIO CLIMATICO / Rodrigo Restrepo G

. 15 de abril de 2008
3 comentarios


Opera en ti mismo el cambio que deseas ver en el mundo
(“Be the change you want to see in the World”)
Mahatma Gandhi

El Día Mundial de la Salud del pasado 7 de abril puso en relieve los efectos que el cambio climático produce sobre la salud de la comunidad y la necesidad de preparar los sistemas públicos de la salud para enfrentar este nuevo reto que repercute globalmente en los perfiles de enfermedades y muertes en las poblaciones. Pero también fue motivo de reflexión, pues los seres humanos tenemos que actuar para contribuir en la prevención y solución del problema.

El cambio climático se ha venido estudiando desde hace muchos años, pero desde hace casi 30 años, producto de algunas investigaciones que sobre el tema se hacían a finales de los 70’, ya se ponían en contexto diversas advertencias, que no pocos gobiernos las tomaron como predicciones de mal agüero y sin fundamento, mientras que otros asumían tímidamente acciones de protección, más como recomendaciones que como políticas públicas propiamente dichas. El 9 de mayo de 1992 se firmó en Nueva York el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el cual representa el compromiso de los Estados en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, tema que ya tenía la suficiente evidencia científica que ameritaba acciones impostergables. En 1998 se firmó en Kioto el Protocolo correspondiente.

Pero el enfoque de la prevención no fue tan agresivo como se requería. Pactos y acuerdos se firmaron. Algunos se negaron a firmarlo. Lo cierto es que ya estamos viviendo las consecuencias y esto es apenas el comienzo.

Luego de casi tres décadas pudiéramos preguntarnos si todavía hay tiempo para frenar el cambio climático o incluso comenzar a revertirlo. O quizá solo alcanzamos a reducir sus impactos, en especial sobre la salud de la comunidad.

Podemos aplicar todavía el enfoque de la gestión del riesgo y, definitivamente hacer un pacto personal, individual, de supervivencia, de no agresión. Un propósito de ser amables con el ambiente y reducir la huella de carbono. Y luego, trascender al pacto institucional; al lugar en el que pasamos la mayor parte del día: en el trabajo, en la universidad, en el colegio o en la calle. Ya hay muchos ejemplos de ello. Hay mucha información disponible.

Pero a las autoridades también les compete incrementar la promoción de los cambios actitudinales de la comunidad. Los Ministerios del Medio Ambiente, las Corporaciones Autónomas Regionales, los entes relacionados en el nivel local; el trabajo interinstitucional con el sector salud, el sector minero, el de energía, entre otros, son quienes hoy en día deben asumir este compromiso de divulgación de la información disponible y de las buenas prácticas para la gestión del riesgo frente a los efectos del cambio climático. Y ante la evidencia, es necesario implementar procesos de monitoreo y de evaluación de los impactos que se obtengan con las acciones emprendidas, así como documentar las experiencias exitosas.

Este problema no tiene fronteras y requiere el mayor compromiso y esfuerzo de los países industrializados que son los mayores productores de este fenómeno y que, lamentablemente, sus repercusiones han golpeado con mayor severidad a los países más vulnerables por su situación de desarrollo y sus diversas vulnerabilidades.

Quizá sea una utopía pensar en frenar y comenzar a revertir el cambio climático, pues para ello se requiere de un consenso real de los Estados, de un real compromiso de los habitantes del Planeta y de mayor investigación, pues aunque algunos de los cambios han venido siendo pronosticados, todavía hay efectos impredecibles, en especial en el clima. El retorno a la normalidad, es decir, al sistema climático que gozamos la humanidad hasta finales de los 60’, probablemente dependa también del proceso de adaptación natural que el Planeta, como organismo vivo que es, pueda alcanzar.

Mientras se logra el acuerdo universal para curar nuestro planeta, debemos establecer los preparativos desde la salud pública para incrementar la vigilancia epidemiológica de aquellas enfermedades tropicales que ya sabemos que aparecerán en zonas donde nunca se imaginó que pudieran aparecer. Preparar también los sistemas de atención en salud para casos de brotes y epidemias. Fortalecer la función esencial de la salud pública relacionada con la reducción del impacto de las emergencias y los desastres en salud. Y, en la medida de lo posible, de manera intersectorial, identificar las vulnerabilidades de las obras civiles que son esenciales para el normal funcionamiento de las comunidades, a fin de mitigar los impactos de los eventos adversos.

Lecturas relacionadas:
  1. Protocolo de Kioto, Kioto, 1999, 25 pags, consultado el 15-04-08, disponible en: http://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf

  2. Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Nueva York, 1992, 27 pags, consultado el 15-04-08, disponible en http://unfccc.int/resource/docs/convkp/convsp.pdf

  3. Guía práctica de la “oficina verde” – recomendaciones del Gobierno Vasco para respetar el medio ambiente en su oficina, 2002, 49 pags, consultado el 15-04-08, disponible en http://www.ops-oms.org.pa/2008/Proamb/Docs/PUB-2002-008-f-C-001oficinaverde.pdf

  4. Guía de buenas practicas ambientales de oficina, Fundación Empresa Universidad de Granada, 2003, 18 pags, consultado el 15-04-08, disponible en: http://feugr.ugr.es/docs/GuiaBuenasPracticas.pdf

  5. La reducción de su huella de carbono puede ser buena para la salud, Organización Mundial de la Salud, 2008, 4 pags, consultado el 14-04-08, en http://www.who.int/world-health-day/toolkit/annexe%201-S.pdf

  6. La reducción de la huella de carbono del sector salud, Organización Mundial de la Salud, 2008, 2 pags, consultado el 14-04-08, en http://www.who.int/world-health-day/toolkit/annexe%202-S.pdf


Safe Creative #0810061056898


(31) DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2008 / Rodrigo Restrepo G

. 3 de abril de 2008
1 comentarios

Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, en conmemoración a la creación de la Organización Mundial de la Salud, que este año cumple 60 años de exitencia. Y el lema no puede estar más acorde con la coyuntura mundial del Planeta: "Protegiendo la Salud Frente al Cambio Climático".

El Mensaje de la Dra. Mirta Roses, Directora de la Organización Panamericana de la Salud, es contundente (4 minutos). Mayor información sobre este tema, en:
http://www.paho.org/Spanish/DD/PIN/whd2008.htm








Safe Creative #0810061056867