(40) MAS TRABAJO EN PREVENCION EN LA GESTION DEL RIESGO PARA EL 2009 / Rodrigo Restrepo G

. 22 de diciembre de 2008


Culminado el 2008 se han realizado lecturas contradictorias en relación con el balance de lo que fue el tema de los desastres en Colombia. Un sector escribe que ha sido el peor año en desastres en cincuenta años, mientras que otros argumentan que es un fenómeno de medios y que ha habido años peores, sumando víctimas, lesionados, damnificados y daños directos y colaterales.

El meteorólogo Max Henríquez Daza escribió para el diario LA PATRIA un artículo en el cual cuestiona varios actitudes por parte de las autoridades encargadas del tema de Prevención y Atención de Desastres y considera que la prevención sigue en pañales en nuestro país. Sin embargo, considera que no ha sido el 2008 el peor año, y coloca los ejemplos de 7 períodos en donde la situación hidrometeorológica produjo mayor impacto y destrozos, incluyendo el 2007, que según él, fue peor que el 2008.

De otra parte, el Editorial de el Diario El Colombiano del 27 de diciembre, fue enfático en asegurar que el 2008 ha tenido el peor invierno del que se tenga noticia en virtud de su intensidad y duración, los daños causados, muertos y damnificados.

A pesar de la contradicción, para tomar solamente este par de ejemplos, ambos coinciden en que lo más importante es el trabajo que HAY QUE HACER ANTES de que se presente la temporada invernal. Y en esto creo que nadie podrá escribir lo contrario. El mismo énfasis que colocan las autoridades para preparar eventos especiales, con toda la antelación necesaria, deben colocarlo en el tema de la prevención de desastres. Los Carnavales de Barranquilla se preparan con mucha antelación para que los diferentes eventos queden bien presentados. Lo mismo sucede con la Feria de Cali, los alumbrados de Navidad, el Reinado de Cartagena, las fiestas de San Pedro, la Feria de Las Flores, las diferentes Fiestas Patronales de los más de mil municipios, etcétera etcétera.

No hay excusa. Ya se sabe que tenemos dos temporadas invernales durante el año y se conocen muchas de las vulnerabilidades. Hay que aprovechar el verano, no para descansar del trabajo arduo que se tuvo durante la atención del desastre que ya pasó, sino para adelantar el trabajo de PREVENCIÓN y de MITIGACIÓN que se requiere para evitar o minimizar los efectos de la ya muy cercana próxima temporada invernal.

Y cuáles son esas vulnerabilidades? Revisen sus Planes de Emergencia, actualícenlos y hagan toda la evaluación necesaria. Elaboren proyectos de inversión y gestionen recursos externos, que los hay. Revisen sus Planes de Ordenamiento Territorial. Revisen los proyectos que seguramente quedaron planteados en administraciones anteriores. Consulten al personal idóneo, prioricen, trácen un Plan de Reducción del Impacto de los Desastres en sus localidades y actúen en consecuencia.

Transcribo algunas de las recomendaciones que Max Henriquez dejó plasmadas en su escrito del 22 de diciembre pasado (por favor, vaya a la fuente):
    • Hay que dejarle el cauce de los ríos, a los ríos y no permitir que se construyan habitaciones, barrios y pueblos en las zonas que le pertenecen a esas corrientes de agua. Hay que sacar, con soluciones positivas, a los que habitan en esas laderas de Manizales y de Medellín hacia otros sitios más seguros. Hay que desalojar de las playas de Tumaco, Salahonda, El Charco, Guapi y demás poblaciones del pacífico a todos aquellos que viven en los palafitos, que se caen con una marejada normal y que, cuando se genere el tsunami que se va a generar algún día por una falla en la zona de subducción entre las placas de Nazca y de Suramérica, no haya tantos muertos (actualmente están expuestos todos los habitantes del Puerto de Tumaco, si llegase a presentarse un tsunami como el de Banda Aceh-Indonesia).

    • Debemos construir albergues para las 25 mil personas que se verían afectadas cuando pase un huracán como el Katrina por San Andrés, Dios no lo quiera. Hay que construir una vía hacia la alta Guajira para sacar a los 20 mil a 30 mil indígenas que viven en Nazareth, Puerto Estrella, Puerto López y demás caseríos y pueblos de la alta Guajira, antes de que un superhuracán, como el Iván del 2004 (categoría 5), decida pasar encima, ahogando a un buen número de los habitantes de estas zonas.

    • Hay que sacar de las riberas del Magdalena y Cauca a los dos millones de personas expuestas, que viven metidos en el cauce, o muy cerca, y a las poblaciones que se inundan cuando el río se crece en cada temporada invernal (que son dos en el año), o cuando crece más cada 4 ó 5 años cuando se registra un evento de la Niña en el océano pacífico, o cada 11 años por causa de las variabilidades climáticas asociadas a la actividad de las manchas solares, o cada 20 años cuando hay unas más intensas temporadas invernales, causadas por fenómenos de una mayor escala.

    • Hay que evacuar Belalcázar y construir una nueva más arriba, en un sitio seguro, antes que un deshielo de los glaciares del Nevado del Huila, que además es un volcán y que además está atravesado por fallas geológicas, genere una avalancha como la que se anuncia para cualquier momento y que la arrasaría.

    • Hay que pensar en planes de emergencia y contingencia cuando el volcán Machín haga erupción y destruya parcial o totalmente el túnel de la línea, del cual está muy cerca, y las poblaciones cercanas de Cajamarca y hacia abajo por la ladera oriental de la cordillera central y por el otro lado, hacia Calarcá y Armenia.

    • Hay que desalojar a la gente que vive en las ciénagas secas de Córdoba y llevarlas a sitios seguros, donde no se inunden con un fuerte aguacero o con las crecientes del Sinú. Hay que construir a Guaranda, Majagual, Morales y Puerto Wilches en unas zonas no inundables, para evitar ver lo que vimos en estas últimas semanas de noviembre y en muchos otros noviembres y mayos de otros años, cuando todo el pueblo ha estado bajo las aguas causando un drama humano increíble.

    • Hay que evacuar a Genoy (corregimiento de Pasto), el barrio Briceño (estrato 6 del norte de Pasto), dos veredas del municipio de Nariño y toda La Florida que se encuentran en la zona de amenaza alta por una eventual erupción del Galeras, antes de que el flujo piroclástico pulverice a todos sus habitantes con los 800ºC y la velocidad con que los afectará cuando eso suceda.

    • Hay que trasladar a los barrios de las zonas del Municipio de Restrepo-Meta, los de Útica y Girardot en Cundinamarca, los de Floridablanca y Girón-Santander, los de Ibagué en el Tolima y de Neiva en el Huila, los de Cali en el Valle, los de Medellín en Antioquia, los de Armenia en el Quindío, los de Cúcuta en Norte de Santander, los de Santa Marta en el Magdalena, los de Riohacha en la Guajira, los de otros miles de sitios en municipios de todos los departamentos del país, que se encuentran amenazados por eventos tales como crecientes de ríos, deslizamientos y avalanchas, antes de que el bombazo de agua se los lleve irremediablemente hacia una muerte y un desastre anunciados.

    • Hay que hacer más puentes que comuniquen a unas zonas con otras en Barranquilla, para que la gente no tenga que pasarse los arroyos a nado o en carros y buses que se los lleva el agua. Hay que preparar a la capital del atlántico para afrontar los nuevos fenómenos que la vienen afectando desde hace como 4 o 5 años, como son los tornados temibles y destructores, antes de que maten mucha gente en los próximos años.

    • Hay que evacuar hacia sitios más seguros a los balnearios y veredas que están junto a montañas que se deslizan y ríos que se crecen con avalanchas en las vías Cali-Buenaventura, Bogotá-Villavicencio, de Boyacá al Casanare, de Pasto a Mocoa, del Huila al Caquetá, de Medellín a Urabá, de Bucaramanga a Cúcuta, de Ibagué a Armenia y de Manizales a Bogotá y Medellín.
Este mismo listado deberíamos hacer en los diferentes sectores, y en especial en el sector de la salud, para no solamente identificar estas vulnerabilidades y priorizar acciones, sino para evidenciar la importancia que se merece esa Función Esencial de la Salud Pública, como lo es la Reducción del Impacto de los Desastres en la Salud.

Lecturas de referencia:
  • "Los falsos positivos del clima", publicado en el Diario La Patria el 22/12/08, consultado en 31/12/08, disponible
    aquí
  • "Al invierno desde el verano", editorial del Diario El Colombiano, del 27/12/08, consultado en 31/12/08, disponible aquí

¿Qué es el Cambio Climático? // What is Climate Change? from Simonwilchesc on Vimeo.

Safe Creative #0901042356165

1 comentarios:

Felix Aliaga dijo...

Gracias Estimado Rodrigo:

Muy interesante el artículo, si cada uno de nosotros pusiera acento en la necesidad de prevenir-mitigar educar frente a la repetición de eventos "lo más importante es el trabajo que HAY QUE(quién) HACER ANTES de que se presente la temporada invernal" probablemente muchos de los daños a la salud y vida de las personas disminuirían significativamente.
Lo otro es que el artículo menciona "recomendaciones que Max Henriquez dejó plasmadas" y que se relaciona con la Planificación y el Ordenamiento del territorio. Hoy sin duda una herramienta fundamental en la gestión del riesgo ( ver: "Articulación del Ordenamiento Territorial y la gestión del Riesgo de Nelly Gray de Cerdán, Universidad de Cuyo, Argentina) la territorialidad y el riesgo requieren de enfoques multidisciplinarios que permitan realizar una buena caracterización de la situación luego plantear el diagnóstico y una adecuada intervención; y no solo eso se debe acompañar además de la participación informada y educada de la población, no como simples observadores sino como actores de los cambios, considerando que ellos han convivido con los eventos desde hace cientos de años. También y muy importante es que debe existir voluntad política, no basta con tener normas o leyes si no existe la voluntad de aplicarlas y los recursos necesarios (humanos y monetarios)
Lo que buscamos es una manera ordenada de pensar el futuro del territorio y su diversidad para disminuir la incertidumbre y los daños eventuales. Un camino no exento de conflictos dada la diversidad de intereses en juego la mayoría de ellos asociados al valor de la tierra y de materias primas de uso industrial en confrontación con asentamientos humanos y protección de la biodiversidad, aquí son muy importante los equipos técnicos calificados y la comunidad con capacidad de negociación.
Claro porque no es llegar y sacar un asentamiento humano en una zona de deslave y llevarlo donde? a una área segura si, pero el valor del metro cuadrado ya no es el mismo y quién corre con los gastos?
Y si es necesario mover una industria a un lugar donde no exista riesgo para la población quién asume los costos, y el mayor gasto que implica la materia prima?

Creo que lo primero es evitar hoy que nuevas industrias y asentamientos humanos se ubiquen en áreas de riesgo y para ello es necesario si no hay legislación crearla y hacerla cumplir estrictamente.
Es necesario que exista una debida articulación en los planes nacionales, subnacionales y locales que permita articular territorios homógeneos de desarrollo sustentable y asentamientos humanos en espacios seguros.
Es necesario que se incorpore en los planes de estudios en la enseñanza básica y media la comprensión del territorio como un espacio de interacción social, en el que vivimos, que no nos pertenece que debemos preservar para el futuro.
Es necesario que las ONGS y las entidades interesadas en el tema de desastres se articulen en el territorio en programas que enseñen a participar a la población activamente en la reducción del riesgo ( no cada una separadas haciendo lo mismo)

En fin el artículo tiene la importancia de motivar una gran cantidad de reflexiones y eso es muy bueno si pensamos que estamos en el día 2 del año, nos quedan 358 días de acción.

Saludos Cordiales

Félix