(87) LOS ESTILOS DE VIDA SALUDABLES EN LA PREVENCIÓN Y EL CONTROL DE LA DIABETES MELLITUS / Rodrigo Restrepo G

. 21 de marzo de 2015


A pesar de los adelantos científicos en el diagnóstico y tratamiento de ciertas patologías, la diabetes mellitus (DM) sigue siendo una de las enfermedades no transmisibles que ha mantenido un crecimiento sostenido en su incidencia y prevalencia a nivel mundial. Adicionalmente, el porcentaje de personas que no saben que padecen la enfermedad, resultan mayormente afectadas por sus complicaciones, pues al momento de detectarla ya ha transcurrido un tiempo vital durante el cual se han podido afectar órganos vitales, en particular la retina ocular, trayendo como consecuencia afecciones visuales irreversibles, que pudieron ser evitadas si se hubiese detectado a tiempo. Se estima que uno de cada dos diabéticos no sabe que la padecen. El daño microvascular también afecta otros órganos importantes, como los riñones, el sistema circulatorio cardíaco, el sistema nervioso y las extremidades inferiores, llegando a ser causa de amputaciones por la baja irrigación sanguínea. Otras complicaciones no menos frecuentes afectan la salud bucal y pueden llevar incluso a la apnea del sueño.

El siglo pasado afloró el mito de que la diabetes y la obesidad eran enfermedades producto de la abundancia. La realidad actual se aleja por completo de este aforismo, pues según cifras de la Organización Mundial de la Salud, más del 80% de los diabéticos en el mundo viven en países de ingresos medios y bajos[1].

En Colombia, la mortalidad por causa de diabetes se incrementó en 106% en la década de 1990 a 2010. Mientras en 1990 no aparecía en las primeras 10 causas de muerte, en 2010 ocupó el 8º lugar, lo cual da muestras de su incremento. Y globalmente se estima que en menos de 25 años, si no hay una acción concertada para prevenir la diabetes, la población diabética en el mundo se incrementaría en más del 50%, pasando de 382 millones a 592 millones.

Son tres los tipos de diabetes mellitus que afectan a la humanidad: La Diabetes Tipo 1, en la cual la persona no produce insulina y, por lo tanto, depende 100% del suministro exógeno de este compuesto. La Diabetes Tipo 2, que es la más frecuente[2], corresponde a aquellas personas cuyo cuerpo no responde a la insulina que produce su organismo. Este tipo de diabetes era poco frecuente en niños, pero en la actualidad es una variable en crecimiento. El tercer tipo de diabetes es la Diabetes Gestacional, que es aquella en la cual se presentan cifras elevadas de glucosa en sangre en mujeres en embarazo, quienes previamente a su embarazo no tenían esta condición de glicemia elevada.

La prevención es la clave para evitar que las cifras ascendentes en la incidencia y la prevalencia de esta enfermedad sigan bajo este parámetro de comportamiento. Y para ello, la detección precoz y la evaluación de los factores de riesgo son el primer paso.

Los principales factores de riesgo están representados por los antecedentes familiares de la enfermedad, el sobrepeso u obesidad, el sedentarismo o baja frecuencia de actividad física y la alimentación poco saludable. El primero de ellos no es modificable, pero los otros tres, sí, por lo que si una persona presenta historia familiar de diabetes, debe decididamente realizar cambios en sus hábitos para reducir el riesgo de padecer diabetes.

Por lo general los tres factores de riesgo modificables se encuentran de una manera combinada en estas personas, por lo cual reducir el riesgo consiste en articular el incremento de la actividad física, y la alimentación saludable, sumado a la reducción de peso, con lo cual lograrán reducir su masa corporal a niveles apropiados.

Incrementar la actividad física es un proceso que integra ejercicios simples que lleven a mejorar la fuerza muscular, la flexibilidad músculo-articular y la resistencia, con lo cual aumenta el rendimiento del musculo cardíaco y los diferentes músculos del cuerpo. Este incremento deberá llevarse, en adultos, a no menos de 150 minutos semanales, repartidos en cinco días de la semana (30 minutos diarios por 5 días). Y en niños y adolescentes, este incremento deberá llegar a no menos de 300 minutos semanales, incluyendo actividad física vigorosa.

La alimentación saludable comienza con la reducción en el consumo de las grasas, evitar la mezcla de carbohidratos en una misma comida e incrementar el consumo de frutas y verduras. Adicionalmente, se requiere de una reducción drástica de los dulces, azúcares y bebidas industriales azucaradas o bebidas caseras endulzadas, así como de las grasas, especialmente las grasas trans.

Una alimentación saludable comienza con el desayuno, en el cual no debe faltar una porción completa de alguna fruta. La recomendación internacional es la de consumir 400 gramos diarios entre frutas y verduras, lo cual pueden ser tres porciones de fruta y dos de verduras, o al contrario, según los gustos.

Existen otros hábitos modificables que también contribuyen con la reducción del riesgo de padecer diabetes, pero necesariamente ligados a los tres anteriores. Son: la reducción a cero (0) del consumo y exposición al humo del tabaco y sus derivados, la reducción del consumo nocivo del alcohol, la conservación del buen dormir (7 o más horas de sueño nocturno diario), entre otros.

Conocer el riesgo ayuda a tomar la decisión de cambiar los hábitos hacia un estilo de vida saludable. Existe un test sencillo que permite determinar el riesgo o probabilidad de que una persona pueda desarrollar Diabetes Mellitus, con base en unas preguntas sencillas. Se le conoce como el test de Findrisc[3] y permite, definir la conducta si al finalizar las 8 preguntas, la persona resultare en riesgo medio o riesgo alto de padecer diabetes.

Para las gestantes, lo apropiado es realizar una prueba de laboratorio cuando transcurra el período entre las semanas 24 y 28 de gestación. Si la prueba da positiva, se hace necesario tomar las conductas, según el caso, consistentes en actividad física y medicación con insulina.

Si al cambio de hábitos por un estilo de vida saludable, le sumamos una transformación positiva de los entornos, que favorezcan los estilos de vida saludable y una cultura de promoción de la salud, podremos decir que estamos protegiendo nuestro futuro como especie.



[1] Atlas de la Diabetes. WDF. Versión On Line. 6a Ed.
[2] El 90% de los diabéticos corresponden a Diabetes Tipo 2
[3] Acrónimo en Inglés de Finnish Diabetes Risk Score


Lecturas recomendadas: 
  1. Atlas de la Diabetes. Federación Internacional de Diabetes. Versión online. 2013. 6ª Ed. Disponible en www.idf.org/diabetesatlas
  2. New study helps explain links between sleep loss and diabetes. Tomado de la Web de Medical News Today. Consultado el 20-feb-2015. Disponible en http://www.medicalnewstoday.com/releases/289652.php
  3. Web de la Organización Panamericana de la Salud destinada a información sobre diabetes, en www.paho.org/diabetes
  4. Web del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia destinada a información sobre diabetes, en bit.ly/diabtsmsps 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El cambio de estilo de vida es muy importante en la Prevención y el tratamiento de diabetes mellitus, así como la Dieta. Lamentablemente a veces no queremos hacer esto, seguimos sedentarios, con sobrepeso u Obesidad.

Jesús Alberto Monge Cevallos
Médico en Less - Ecuador
https://ec.linkedin.com/pub/jesus-alberto-monge-cevallos/b0/179/3a1

GiraMundo Gestión Integral de Riesgos en Salud dijo...

Gracias Jesús Alberto por su comentario. Para estas actitudes muy personales también hay estrategias, donde el apoyo de la red social es fundamental, las metas alcanzables trazadas y los incentivos positivos. Todos quienes hemos estado en sobrepeso debemos identificar, al menos, estas tres variables y los resultados no durarán mucho en aparecer y mantenerse.